martes, 20 de febrero de 2007

Quibdó y Villavicencio: rodeadas de agua y…

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso

La promesa electorera en Villavicencio siempre era la misma: la construcción del acueducto para la ciudad. En todos los círculos sociales, el dichoso acueducto era el tema de conversación, y se debatían los sistemas más apropiados para solucionar el problema de abastecimiento de agua en la ciudad.
Incluso Ernesto Samper, recién se posesionó como Presidente, viajó a Villavicencio e hizo dos promesas: la autopista Bogotá – Villavicencio y el acueducto para la ciudad.
Aunque cumplió la primera, la segunda promesa era mucho más compleja que hacer una inversión para construir un nuevo acueducto (y eso que ya habían “construido” tres).
La razón: el problema de Villavicencio no era de acueducto sino de redes. Es decir, el que se le midiera a semejante reto, tenía que romper la mayor parte de la ciudad, cambiar las tuberías e incorporarlas a la red central del acueducto. Es que la situación era crítica que de la red primaria salían centenares de redes secundarias que hacían imposible el suministro de agua para toda la ciudad, pues incluso a una misma cuadra, con 12 o 15 casas, llegaban tuberías terciarias de cuatro o cinco redes secundarias.
No obstante, algún alcalde se dio la paliza, rompió el centro de la ciudad y comenzó a organizar el caos de las redes de acueducto de la capital del Meta.
Cuando alguien llegaba a Villavicencio veía el majestuoso paisaje de una ciudad rodeada de ríos y bañada por aguas vertidas por la cordillera. Sin embargo, ya en la ciudad, el problema de la escasez de agua era dramático.
En las pocas horas en las que había agua (sobre todo después de la media noche) la gente recogía el líquido para atender las necesidades básicas… pero ni modo de darse un baño largo en semejante calor húmedo, porque cada gota de agua era un privilegio que había que proteger.
Ahora Quibdó, la capital mundial de las lluvias, está sin agua desde hace tres semanas. La gente exige la construcción de un nuevo acueducto, y de repente en el naciente furor de las campañas políticas regionales, no faltará el abusivo que prometa, por cuarta vez, la construcción de un acueducto para la ciudad.
Pero, como en Villavicencio, el asunto no tiene nada que ver con el acueducto que actualmente funciona en la ciudad (sería genial que la Contraloría nos dijera la ubicación de los otros dos acueductos que se pagaron para Quibdó) sino con las redes de distribución.
Los habitantes de Quibdó, la ciudad más rica en agua y más pobre en todo lo demás, han aprovechado la gran cantidad de lluvias y torrenciales aguaceros que caen sobre la ciudad, para abastecerse del líquido. Sin embargo, la sequía que afecta a Colombia tocó también a los chocoanos y desde finales de enero no cae una gota de lluvia sobre la ciudad.
Entonces, el 70% de la población, que no tiene acceso al servicio de acueducto y mucho menos a las redes que los conecten con la fuente de suministro, está sumida ahora también en la sed.
A la pobreza, a la falta de educación, a la ausencia de planes de vivienda, al desempleo y a la miseria que vive un alto porcentaje de los habitantes de Quibdó, (todo cortesía de los corruptos que han saqueado los recursos de la ciudad y del Chocó como les ha dado la gana), se suman ahora la sed y los problemas de salud que surgen ante la escasez de agua.
Las soluciones del Gobierno central son temporales e inmediatas: llevar en aviones Hércules, carro tanques con agua procedentes de Medellín y Cali. Eso permite paliar las necesidades del día, pero Chocó, y Quibdó en especial, requieren con urgencia soluciones a largo plazo y veedurías exigentes para que esas soluciones se apliquen.
Así como Telecom pudo romper las calles de Quibdó para llevar el servicio de teléfono a todos los rincones de la ciudad, el Estado debe hacer lo propio, o contratar una concesión para que lleve el agua hasta los grifos de todas las casas de Quibdó.
No se entiende cómo se puede hacer un gran esfuerzo para llevar un servicio público que no es vital para la supervivencia, y no se ha hecho NADA para saciar la sed y llevar el agua a los hogares de todos los habitantes de Quibdó.

1 comentarios:

S.I.Atrabilioso dijo...

4 Comments:



At <$Comentarios$>, virgilio

A manera personal, el problema de Quibdo se debe a que, las pocas “familias” que co-gobiernan ese territorio, no les conviene mantener un progreso económico sobre la región, y conservan un mecanismo perverso que consiste en crear “criterios injustos” en la distribución de los recursos y la producción; son grupos que defienden sus intereses especiales con diversas formas de proteccionismo (intimidación y creación de grupos criminales). Después de Córdoba (irónico), el Chocó es el departamento con más corrupción, según el ultimo informe de resultado de la Auditoria General de la Republica.

http://www.auditoria.gov.co/templates/2_3_informes_finales.asp

saludos.

Una anotación: Bien lo decía Maquiavelo (a quien Jose Obdulio Gaviria admira de manera acérrima) “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”; le cae como anillo al dedo al actual Gobierno; y sobre todo con esas decisiones apresuradas que “hunden” el espacio en la cartera de la cancillería..

nuevamente saludos....


At <$Comentarios$>, S.I.Atrabilioso

NOTA DEL DIRECTOR PARA VIRGILIO:
Es increible la pobreza y el robo del que han sido víctimas los habitantes del Chocó... cómo olvidar a los Lozano, una de las familias de caciques de esa región.
Gracias por sus comentarios.


At <$Comentarios$>, Julián Ortega Martínez

Robar, robar y robar es la consigna de la gran mayoría de los políticos de este país. Como el agua no es para ellos... pero esperen y verán que empiecen a feriar el líquido. Lo peor es que la gente sigue eligiendo a los mismos hampones que salen siempre con las mismas idioteces.

Un saludo.


At <$Comentarios$>, S.I.Atrabilioso

NOTA DEL DIRECTOR PARA JULIÁN ORTEGA MARTÍNEZ:
Lo que uno se pregunta es ¿porqué los eligen? y al buscar respuestas, los periodistas tenemos una alta cuota de responsabilidad, o bien por la pereza de no investigar a los candidatos, o bien por tapar de acuerdo a las conveniencias del medio o, lo peor, porque no se nos ha dado la gana de formarnos para intentar pasar un poco de conocimiento político a los votantes.
Y su predicción es cierta: en pocos años comenzarán a vender el agua. De ahí el interés de Francia, por ejemplo, en la zona del golfo de Urabá, y de EE.UU en la región amazónica.
Gracias por sus comentarios.