El anuncio que hizo Juan Manuel Santos parece una de las tantas salidas en falso que tienen los gobiernos en Colombia y en el mundo… pero no. Es una cuidadosa jugada que busca confrontar varias situaciones. La primera: limpiar la imagen según la cual al gobierno Uribe no le importan los secuestrados, pues resulta evidente que si saben la ubicación de los políticos plagiados y no han efectuado ninguna operación de rescate, es porque importa la vida y la seguridad de las víctimas.
En este sentido también deja sin piso la constante retahíla de que Uribe solo quiere el rescate militar, pues si fuera cierto, los cuatro secuestrados ya estarían libres o asesinados por las FARC en el intento.
También es una advertencia a las FARC, pues la agrupación terrorista siempre ha contado con la clandestinidad como una de sus mayores fortalezas. Sin embargo, que el Gobierno sepa la ubicación de algunos de sus campamentos, al igual que los movimientos de sus unidades combatientes, es un golpe para esa clandestinidad.
Otro hecho importante es que con la información anunciada por el ministro de Defensa, las FARC tendrán la incertidumbre a cuestas, pues como lo han reconocido los mismos desmovilizados del grupo terrorista, hay un temor enorme por las acciones de las Fuerzas Armadas y perder la condición clandestina, ser seguidos y perseguidos, desconfiar de todo el que pase al lado, temer la mirada que se adivina en la ventana de una humilde casa campesina al pie de la selva; son situaciones a las que no están acostumbrados los terroristas que hasta hace cinco años eran “indestructibles y dueños de santuarios a lo largo y ancho del país”: Cae el mito y se derrumba la moral en sus tropas de palurdos.
No obstante este anuncio resulta una amenaza latente contra los propios secuestrados, pues el conocimiento de la ubicación se debe, en buena medida, a las acciones de la inteligencia del Estado que han seguido los pasos que han dado las FARC y los mediadores en este circo en el que han convertido la liberación de los plagiados. Esto significa que las FARC podrían reconsiderar la liberación (valga la redundancia) de los secuestrados al darse cuenta de que el proceso les genera una gran debilidad estratégica en el plano militar.
Claro está que lo que pierden en el campo de combate lo ganan en lo político, terreno en el que aún mantienen fortaleza, pues esas liberaciones aclimatan las exigencias del tirano de Miraflores y le ofrecen, en bandeja de plata, algunos argumentos para la cruzada pro-FARC: Dirá que son humanitarios porque liberan a sus víctimas, que son una organización que busca afanosamente la paz y, por supuesto, que no mienten. Recordemos que ya dijo, y fue desmentido por los mismos hechos, que las FARC nunca le habían mentido, cuando de hecho lo tenían dando vueltas para liberar a un niño que ya estaba en poder del Estado. Sin embargo el tirano no ha reconocido que le mintieron y, sobra decirlo, jamás lo hará.
Otro asunto sustantivo es el del uso que le darán las FARC a esa información: Ya vimos la capacidad de destrozar la “mercancía humana” que tienen en su poder… hay once tumbas con igual número de diputados que demuestran que los terroristas solo quieren un motivo para golpear la imagen del Gobierno y en el todo vale de las FARC, la vida de los secuestrados puede ser sacrificable.
Es que en este momento las FARC pueden decidir golpear a Uribe asesinando a los cuatro secuestrados que supuestamente están a punto de liberar, argumentando que la cercanía del Ejército los llevó a ejecutarlos. ¿Quién podría confirmar o desmentir esa acusación? Claro que ese sería el menor de los problemas, pues la situación sería aprovechada al máximo por las cajitas de resonancia de las FARC en Colombia y en el mundo.
Es más: De ocurrir semejante monstruosidad, el tirano de Miraflores renovaría sus arengas (esta vez con la ayuda del patán y recién casado europeo) asegurando que fueron asesinados por la intransigencia del Gobierno de darles estatus político y por la negativa de entregarles dos municipios y más de 100 mil esclavos en el Valle. Total, no importaría quién disparó, ni mucho menos quién dio la orden… lo fundamental sería que las FARC no tendrían culpa alguna, pues serían unos más de los muchos asesinatos “altruistas” que han cometido.
Todo lo anterior es preocupante: En unas pocas semanas reiniciarán los asesinatos selectivos en la región –ya ocurrieron por la información que obtuvo el Estado durante la liberación de Clara Rojas y Consuelo González-, pues el miedo que tienen las FARC será respondido, como es su costumbre, con la siembra del terror y el reguero de sangre que suelen dejar como advertencia para los “sapos” que han alimentado con información a los servicios de inteligencia.
¿Vale la pena poner en peligro la vida de los secuestrados que no están en la lista de los que serán liberados prontamente? ¿Fue prudente entregarles a las FARC un argumento para asesinar a algunos plagiados? ¿Era necesario poner en riesgo la vida de los informantes? Parece una apuesta altísima y de enorme peligrosidad, pues se sigue jugando con los secuestrados como fichas políticas en un ajedrez enredado y de liderazgos intermitentes: La vida es sagrada.
AL CIERRE (1): Ya quedó en evidencia la nueva estrategia de las FARC y sus socios: liberar a los secuestrados civiles de renombre y dejar en la selva a los militares y policías. Durante la misa que conmemoró el secuestro de Ingrid Betancourt, Carlos Gaviria dijo: “Nosotros queremos la liberación de todos los secuestrados civiles”, es decir, dejarán secuestrados a los uniformados para cumplir el sueño del intercambio.
AL CIERRE (2): Hoy cumplimos tres años de labor y nunca será suficiente el reconocimiento y la gratitud para todos los que han apoyado este proyecto con generosidad: La lista es enorme y sería injusto dejar de nombrar a uno solo de los usuarios y columnistas que han pasado por el Sistema… a todos mil gracias.
Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.




