lunes, 9 de marzo de 2009

La vaca atravesada

Ya hasta Germán Vargas Lleras había dicho que sí. Los conservadores y los partidos minoritarios pertenecientes a la supuesta bancada uribista también habían dado el beneplácito para la consulta interpartidista.

Pero todo no podía funcionar tan fácil… para eso está el partido de la U, para complicar las cosas, para obstruir la democracia y sobre todo, para poner en peligro la viabilidad del país en el futuro.

Es entendible: un “partido” como la U, sin líderes importantes en la arena, sin ideas interesantes, armado a la sombra de un nombre –mejor dicho, ni siquiera de un nombre sino de la inicial de un apellido-, divido hasta las entrañas por cuenta de apetitos clientelistas de rancia estirpe; sin brújula, sin dirección ni futuro no podía ejercer un papel distinto a convertirse en una enorme vaca atravesada en la mitad del camino.

De ese “partido” que obtuvo importantes votaciones en 2006 sólo quedan los escombros y sus integrantes parecen niños que en medio de una piñata, patalean, muerden y se halan del pelo con tal de agarrar un dulce… bueno, eso lo hacen los que están todavía en libertad, pues un alto número de sus integrantes se encuentra en la cárcel por cuenta de la parapolítica.

Ese “honroso” partido es ahora el palo en la rueda para la consulta interpartidista. Uno de sus representantes, aunque disidente según se autoproclama, Armando Benedetti, anunció que el Partido de la U no está interesado en participar en ese mecanismo de selección, porque en la coyuntura vigente el seguro ganador de dicha consulta sería el conservatismo.

Benedetti, el mismo que pedía repartir de una vez los cargos mientras se terminaba el escrutinio de las elecciones presidenciales de 2006, sostuvo que el partido Conservador les lleva una ventaja de 2 a 1 en la actualidad, y esa es la razón para que su “partido” no esté interesado en medirse ni con el conservatismo ni con nadie.

Uno podría pensar que Benedetti hablaba a nombre propio, que sus cálculos -dignos del delfín clientelista que es- los hacía pensando en su maquinaria desgastada y en su ya larga trayectoria de desubicación política… ¡Pero no! Benedetti hablaba
por toda la U y eso es más deplorable todavía.

Las palabras del Senador significan que la democracia colombiana debe paralizarse hasta que la U consiga equilibrar la balanza y tener alguna opción de ganar... pero así no funciona la cosa.

Los políticos y partidos simpatizantes de la democracia saben que cada cuatro años hay elecciones y que estén en ventaja o desventaja,
se dejan contar y participan con todo el entusiasmo posible en la contienda. Si operara a la manera Benedetti, en cada elección solo participaría el partido o candidato que las encuestas señalen como triunfadores.

El problema de fondo de la U es que sus miembros saben que no tiene con que competir en este momento y que su conformación, producto de las ambiciones y manipulaciones de un cúmulo de políticos tradicionales, no le permitirá encumbrar un líder capaz de disputar la presidencia de la República, a no ser que salga del propio Gobierno y que Uribe, por fin, dé un paso al costado. En el fondo deben saberlo y conformarse con ello: son un “partido” estructurado en el oportunismo coyuntural y diseñado para ordeñar política y burocráticamente el Estado.

Es más: la U ha informado que son fervientes
seguidores del referendo para la segunda reelección, confirmando que ese partido es solo una maraña de intereses y oportunismos en torno al Presidente y que al igual que algunos partidos de oposición, sin Uribe caerían como un castillo de naipes.

¿Será que Germán Vargas Lleras no sabe que sus posibilidades son escasas en una consulta interpartidista? Ni bobo que fuera para desconocer que sus actuaciones durante los últimos tiempos lo han alejado de las simpatías de los electores uribistas. También sabe que si sus posibilidades son remotas en el uribismo, por el otro lado las cosas están peor y las próximas elecciones presidenciales podrían significar el entierro del partido Liberal. Sin embargo, Vargas Lleras está dispuesto a participar y a dejarse contar en la batalla electoral que librará contra el partido Conservador.

Hay que decirlo: el líder de Cambio Radical le está dando una lección a la U.

Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.

viernes, 6 de marzo de 2009

Chávez, Ahmadinejad y la nueva "crisis de los misiles”

El 6 de enero de 2009, Hugo Chávez expulsó al embajador de Israel en Venezuela. Al día siguiente, el grupo terrorista Hamas felicitó públicamente la “valiente medida del presidente venezolano”. Tres semanas más tarde, luego de reiterados discursos antisemitas por parte de funcionarios venezolanos, fue profanada salvajemente la Sinagoga Tiferet Israel en Caracas. Los perpetradores fueron posteriormente capturados por la policía, pero no hay duda de que actuaron incentivados por el discurso oficialista.

Estos hechos no son casuales. Son el resultado de los múltiples acuerdos políticos y económicos firmados entre Chávez y el presidente de Irán, Mahmoud Amadinejad, quien prometió “borrar a Israel de la faz de la Tierra”. Cabe preguntarse ¿A qué se debe esta extraña alianza entre un dirigente marxista venezolano y un líder fundamentalista iraní?

Pese al mito del supuesto apoyo popular con que cuenta Chávez, la realidad es que se mantiene en el poder debido al fraude electoral, la compra de conciencias, la represión contra sus adversarios y el miedo generalizado. Chávez sabe bien que, con la caída del precio del petróleo, enfrentará muy pronto una situación difícil, caracterizada por la inflación, el desempleo y el desabastecimiento.

Frente a la crisis, los venezolanos exigirán resultados concretos, que Chávez será incapaz de proporcionar. Además, lo culparán por no haber tomado previsiones en los tiempos de bonanza y por haber despilfarrado millardos de dólares en su revolución continental. Así que no le quedará otro remedio que recurrir a la represión, para mantener a raya a la población.

Chávez no confía en que los militares venezolanos estén dispuestos a cometer delitos de lesa humanidad para apuntalar su gobierno. Las milicias y las fuerzas paramilitares oficialistas no están lo suficientemente preparadas. Las FARC colombianas -aliadas incondicionales de Chávez- están siendo desmanteladas. Por tanto, Chávez necesita otra fuerza de choque capaz de contener el descontento popular y atornillarlo en el poder.

A finales de 1962, a Fidel Castro se le presentó una situación similar a la que hoy vive Chávez. A pesar de haber derrotado a sus adversarios en Bahía de Cochinos, Castro quedó debilitado y preocupado. La solución a su dilema fue prestar el territorio cubano para la colocación de misiles nucleares soviéticos, enfilados hacia los Estados Unidos. Como consecuencia de la “crisis de los misiles”, se firmó un acuerdo entre Kennedy y Kruschov que, entre otras cosas, sirvió para apuntalar el régimen castrista hasta la fecha.

Chávez, pupilo de Fidel Castro, aprendió la lección; solo que sustituyó la amenaza soviética del siglo XX por la amenaza moderna del siglo XXI: el fundamentalismo islámico. Chávez pretende prestarle el territorio venezolano a los grupos terroristas del Medio Oriente, no sólo para que lo defiendan internamente con el uso de las armas, sino para tener una poderosa herramienta de disuasión hacia sus adversarios internacionales.

Por si fuera poco, Chávez ha exportado su estrategia de terror, abriéndole a su "hermano" Ahmadinejad las puertas de Bolivia, Ecuador y Nicaragua, cuyos gobiernos también han firmado acuerdos políticos y económicos con Irán. Si semejante locura no se frena pronto, esta vez la “crisis de los misiles” se dará a nivel continental.

Por Alejandro Peña Esclusa. Columnista de Atrabilioso.

jueves, 5 de marzo de 2009

Un sindicalista de visita en un campamento de las Farc


La operación adelantada por el Ejército en la región de Sumapaz, no es exitosa por la captura del peligroso terrorista alias ‘Negro Antonio’. Lo más importante de esa operación fue el encontrar a Efraín Mendoza Gamba en el campamento del frente de las Farc que coordinaba el ‘Negro Antonio’.

Inicialmente Mendoza Gamba se hizo pasar como secuestrado. Pero unas horas después las cosas cambiaron: el presunto secuestrado tenía en su poder un celular activo y cuando llegaron las tropas al sector, el “secuestrado”, en lugar de buscar a las tropas que lo podrían rescatar, salió corriendo al lado de sus “secuestradores”.

Efraín Mendoza Gamba no era un “secuestrado” cualquiera. Él se desempeña como Secretario General de Fensuagro, una entidad sindical cercana a la CUT, cuya representante,
Liliana Patricia Obando Villota, está siendo procesada por rebelión en concurso con administración de recursos relacionados con actividades terroristas, después de encontrarse, en el computador de ‘Raúl Reyes’, información que relacionaba a Obando con las Farc.

Sin embargo, la historia del “secuestrado” viene de atrás: el 25 de junio de 2003, Juan Efraín Mendoza Gamba fue detenido en el municipio de Quipile, Cundinamarca, según aparece en un
informe de Indymedia titulado “Los sindicatos piden la libertad inmediata de Mendoza Gamba”.

A su turno, el nombre del ahora “secuestrado” Efraín Mendoza Gamba aparece en un informe de la Escuela Nacional Sindical, de abril de 2005 en el que se informa que “la persecución continúa de que es víctima el presidente de Sipeacricun Cundinamarca, Juan Efraín Mendoza Gamba, actual secretario general de Fensuagro, quien fue detenido arbitrariamente el 13 de septiembre de 2003 y posteriormente fue víctima de un allanamiento a su residencia y actualmente se encuentra vinculado a un “supuesto proceso de inteligencia del Ejército Nacional”.

Dice el informe que Mendoza Gamba aparece como objetivo militar en una lista del grupo paramilitar que opera en la región. ¿Por qué las Farc secuestrarían a un amenazado por los paramilitares? Pero no hilemos tan delgado: ¿por qué nadie reportó el secuestro de Mendoza Gamba? Y aquí viene la primera excusa: El sindicalista de la CUT asegura que fue secuestrado hace 15 días, pero ¡Oh sorpresa! La familia no sabía de él desde el miércoles pasado… ¿Una semana de diferencia? ¡Caramba!

El informe termina con la
protesta de la CUT y Fensuagro por los seguimientos y amenazas provenientes del paramilitarismo (nunca de las Farc). Al final se encuentra la firma de Juan Efraín Mendoza Gamba.

Nos encontramos entonces ante una realidad: el “secuestrado” Mendoza Gamba estaba visitando el campamento de la RUAN (Red Urbana Antonio Nariño) de las Farc en el momento del operativo militar. Viéndose capturado decidió hacerse pasar por un secuestrado, aunque en realidad Mendoza Gamba pertenece a un sindicato que tiene a dos de sus máximos dirigentes en problemas por sus vínculos directos con las Farc.

Estos vínculos entre sindicalistas y terroristas son hechos que confirman que algunos sectores del Polo mantienen estrechas relaciones con las Farc, pues la CUT es un escampadero para los políticos del Polo que terminan quemados en las elecciones… Tarcisio Mora, actual presidente de la CUT era, hasta hace un año, candidato a la Gobernación de Cundinamarca por el PDA. También es bueno recordar la participación de varios sindicatos en las reuniones de la Coordinadora Bolivariana Simón Bolívar en Ecuador.

Pero también generan serios cuestionamientos las relaciones de Fensuagro con políticos y organizaciones no gubernamentales. Un informe de
DH Colombia, promotores de la marcha de marzo del año pasado que fue convocada, entre otros, por Iván Cepeda, dice lo siguiente: El día 17 de febrero el señor Mauricio Cubides fue abordado por varios sujetos armados quienes intentaron raptarlo. Al no poder lograr su propósito Mauricio fue amenazado de muerte. Mauricio Cubides es integrante de la Federación Nacional Sindical Agropecuaria –FENSUAGRO-, organización convocante de la Marcha e integrante del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado –MOVICE- .

Si los máximos dirigentes de FENSUAGRO están vinculados con las Farc, y uno de ellos es capturado en pleno campamento terrorista, esto demuestra que efectivamente en la convocatoria de la marcha del 6 de marzo participaron las Farc. Y tampoco se puede olvidar la activa participación de Anncol (medio de difusión de las Farc creado durante la zona de distención) en la convocatoria. ¿El Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado no sabía de las andanzas de Efraín Mendoza y de Liliana Obando Villota?

El asunto más importante es que Fensuagro aparece vinculada con diferentes organizaciones de las que ahora posan como buscadoras incansables de la paz. En una carta abierta dirigida al Presidente, en la que le exigen a Uribe que se retracte de los señalamientos contra Iván Cepeda,
aparecen firmando, además de Fensuagro, la Fundación Manuel Cepeda, la Comisión Intereclesial de Justicia y paz, la Corporación Jurídica Yira Castro (esposa de Manuel Cepeda y madre de Iván), el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, la Corporación AVRE, el Colectivo de abogados “José Alvear Restrepo”, Fenaltrase, Sintraunicol, Asonal Judicial, el Partido Comunista Colombiano, Sintraltrainal, el Partido Socialista de los Trabajadores, el CINEP, el Polo Democrático Alternativo y aparte, Gloria Cuartas.

¿Tendrán algo que decir estas organizaciones y partidos sobre su participación conjunta con Fensuagro (fachada de las FARC) en la marcha del 6 de marzo que intentaba limpiarle la cara a las Farc?

¡Que va! El cinismo de esos no tiene límites.

Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Los rojos contra los azules

Una de las formas más seguras de perder el tiempo y aburrirse en una discusión es emprenderla sin tener claras las propias premisas y sin que los demás las conozcan. Por eso quiero empezar por señalar mi convicción de que los grandes medios de prensa bogotanos son como una potente maquinaria de propaganda que favorece los intereses de ciertos clanes políticos enfrentados con el actual gobierno y marcadamente proclives a sacar provecho de una negociación política con las bandas terroristas, como lo demostraron hasta la saciedad durante la negociación del gobierno de Pastrana con las FARC y como lo demuestran día tras día en el sesgo perverso de sus noticias y comentarios.

Eso es tan evidente que una noticia como ésta no apareció en el diario El Tiempo, el más importante de Colombia. Pero decir eso en Colombia es arriesgarse a que lo miren a uno como a un loco: ¡la mayoría de los lectores no se han dado cuenta de que la gran prensa es hostil al gobierno! Creo que ese dato define al país, y define las discusiones que se pueden emprender: ¿de qué se puede hablar con quienes creen que esos medios defienden al gobierno?

A los demás nos conviene prestar atención al sentido de esa propaganda, pues no es improbable que en algún momento encuentren un recurso que les funcione, a pesar de tantos años de calumnias, silencios y mentiras. De no ser por cierta tosquedad, cierto penoso provincianismo y cierta arrogancia (propia de quienes están acostumbrados a ser oídos y observados por la empleada de servicio), se podría decir que esos medios siguen los consejos de Josef Goebbels, sobre todo aquel de que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad.

Todos los días lee uno varios artículos en que se denuncia que el presidente haya llamado a los dirigentes del PDA "guerrilleros de civil", ¿es que no son socios de las FARC? Sólo gracias a la intimidación se puede ocultar algo que reconoce hasta Gustavo Petro. Otro caballito de batalla es el señalamiento a la Corte Suprema de Justicia como "el último refugio del terrorismo": ¿es que se puede concebir una sola persona honrada e informada que ponga en duda que se trata de una caterva de prevaricadores con manifiestas afinidades con los terroristas y con evidente interés en defenderlos? Durante meses el nutrido coro de sicofantas pagados generosamente puso el grito en el cielo porque el presidente llamara "Bloque intelectual de las FARC" a los temibles "Colombianos por la Paz", encargados de cobrar ciertos secuestros en especie: en forma de legitimación de la banda asesina y gran demostración de su poder. Tal vez habría que protestar por la inexactitud: como intelectuales hace falta añadirles el "tropicales", y no es que sean de las FARC, sino que las FARC son de ellos.

Atendiendo a esa propaganda es muy llamativo el interés que tienen en presentar al actual gobierno como uno de conservadores o "restauracionistas", con la nada oculta esperanza de buscar lealtades entre personas de tradición "liberal" y dadas a estar del lado del "progreso", de lo "nuevo", lo "moderno", etc. Es verdad que el gobierno les ayuda con actitudes confesionales o con pretensiones intolerantes (como la de prohibir la dosis personal de drogas), pero ese cuento es una mentira, otro recurso de propaganda.

¿Por qué se reconoce que un país es bárbaro? Porque no se sabe cuáles son las leyes que rigen. En términos conceptuales Colombia es un país bárbaro: las palabras no significan lo mismo para todos y la mayoría rehúye el sentido del diccionario. Por ejemplo, ¿qué es
liberal?

6. Partidario de la libertad individual y social en lo político y de la iniciativa privada en lo económico. U. t. c. s.
7. Que pertenece a un partido político de este nombre. U. t. c. s.
La verdad es que la acepción 7 es antitética con la 6, al menos en Colombia: ¿o alguien creería que la senadora "liberal" Piedad Córdoba es partidaria de la iniciativa privada? Todo eso es muy llamativo porque además de la confusión que hay entre esos conceptos está el anglicismo "liberal", término que en EE UU se usa para aludir a los "progres", a la izquierda, y que para nuestros doctores resulta irresistible, pues el diccionario resulta "antiguo", "godo", "retrógrado", al igual que la noción que se tiene del término en español.

La noción de lo que es "liberal" se presta a muchas confusiones, pero en el contexto de mala fe de los grupos sociales dominantes en Colombia esos malentendidos sirven, como ya he explicado arriba, para atraer a las personas que se sienten "ideológicamente" afines al "liberalismo", con la resuelta intención de engañar.

Al interesado se le debería recomendar la
serie de tres artículos que escribió Jon Juaristi sobre el liberalismo, en los que, basándose en los escritos de Benedetto Croce, se concluye que el fascismo sólo es una forma del socialismo (evolución evidente en el primer fascismo, el italiano) y que el "liberal fascism" (es decir, "fascismo de izquierda") no es más que un nuevo formato del absolutismo. Vale la pena citar una frase del texto de Juaristi.
Porque de eso, en efecto, se trata. De absolutismo, una categoría que pasó de la historia al pensamiento político liberal como sustrato común de toda forma de tiranía. El liberalismo no es ni ha sido más que antiabsolutismo.

También se sobreentiende liberalismo como el discurso ideológico de la burguesía triunfante en el siglo XIX, particularmente en Gran Bretaña y Estados Unidos. Una forma de pensar que se resumía en el famoso Laissez faire, laissez passer. Dicha visión también está en el origen del liberalismo colombiano, pero la evolución histórica ha conducido a la práctica identidad de "liberales" y "bolivarianos" (pues dentro del Partido Liberal no hay nadie que proponga expulsar a Piedad Córdoba, ni nada parecido).

Resumiendo un poco el galimatías derivado de la noción de liberalismo se puede concluir que el sentido de ese término en Colombia es exactamente "antiliberalismo". Por ejemplo, muchas personas consideran que el reelegido presidente del PDA es un liberal. Así lo describe
Antonio Caballero:

Es un liberal, y lo godos lo tachan de liberal para descalificarlo como candidato de la izquierda: como si la idea de libertad no fuera el fundamento y la raíz de todo pensamiento de izquierda. Hace algunos años se publicó una recopilación de sus más importantes sentencias (y salvamentos de voto) como magistrado de la Corte Constitucional, bajo el título revelador de Herejías constitucionales. Son, en efecto, no en la teoría pero sí en la práctica constitucional colombiana, obra de hereje. En temas tan variados como el delito político, la eutanasia, el honor militar, la libertad de opinión, el debido proceso, el incesto o la violencia en los programas de televisión, el pensamiento de Gaviria es de una impecable coherencia, que va hilada por el respeto por el derecho y la defensa de la libertad.

Es lo que siempre hay que decir, que Colombia es el mundo al revés: en ninguna parte se admitiría que la noción del "delito político" sea liberal, y tal vez no haya nada más opuesto al liberalismo que el "derecho" a hacer primar la violencia sobre la voluntad libre de los ciudadanos, pero en Colombia se proclama eso tranquilamente. No obstante, para mucha gente hay otros aspectos de la conducta del siniestro Cobramasacres del Frac que se relacionan con valores liberales.

El caso de la dosis personal de drogas es típico: la izquierda de origen marxista pretende desde hace tiempo una confrontación en los países católicos entre el Estado y la Iglesia, aspiración que procede de la tradición totalitaria, que convertía el Estado en una nueva religión. Dentro de ese conflicto es típico que se busquen apoyos entre los grupos que se rebelan contra la tradición moral y religiosa, como las abortistas o el colectivo LGBT (lo más amplio posible, que son voticos). En este caso las libertades se transforman en otros "derechos" que requieren protectores. Y eso mientras se consigue el poder, pues ¿cuántas drogas pueden consumir los cubanos? Tal vez en Colombia no se conozca, pero esa búsqueda de apoyos es una constante de la izquierda guevarista en todas partes.

Esa predisposición a asociar las nociones de "liberal" y "moderno", siempre en contraste con los "godos" y la Iglesia conduce al adoctrinamiento y a la militancia estatal en materia moral, cosa que ya es una forma de absolutismo y lo contrario de la noción de "liberalismo". Si la libertad de abortar es "liberal", alguien como Ceausescu lo sería. Es decir, la defensa de la dosis personal en personajes como Carlos Gaviria es un recurso en la guerra contra la Iglesia, no algo guiado por el respeto a la libertad individual.

La confusión entre liberalismo y socialismo se refuerza en Colombia en dos vertientes. Por una parte, el siglo XX encontró a Colombia sin ningún sector político que enarbolara las banderas del entonces pujante socialismo, y fue el Partido Liberal, siempre dividido y durante décadas en la oposición, el que buscó apoyos entre las mayorías de jóvenes y desposeídos con una retórica socialista, tendencia que llegó al extremo con un típico imitador de Perón, a su vez un imitador de Mussolini: Jorge Eliécer Gaitán. Por otra parte, los clanes políticos "liberales", siguiendo una vieja tradición de las colonias españolas, encontraron la forma de mantener rentas copiosas del Estado: la profesión de jurista se hizo característica de los patricios "liberales". El mismo Gaitán era un abogado famoso. El Derecho era el terreno en el que el clero estatal imponía su liturgia y ampliaba su poderío, pero el precio de eso ha sido siempre la expansión del poder y de la nómina estatal.

De ahí que la continuidad que buscan esos clanes, que a fin de cuentas son los fundadores de El Tiempo, El Espectador y Semana, entre el viejo Partido Liberal y la actual oposición de chavistas, estalinistas, demagogos y caciques dueños de maquinarias tiene algún sentido. Pero sólo como continuidad de la degeneración de la noción de "liberalismo" en Colombia. Un proceso en el que el aspecto de cleptocracia es sólo el más evidente y más desagradable para los colombianos convencionales, pero no el más peligroso. El problema es que la guerra contra los "godos" (y por la dosis personal) la emprenden como parte de un frente dominado por los chavistas y su fuerza de choque, con algún que otro adorno judicial basado en el sueño de
decretar la felicidad, tarea antiliberal donde las haya.

Por Jaime Ruiz. Columnista de Atrabilioso.

martes, 3 de marzo de 2009

Que nos "chucen" a todos

Una tormenta en un vaso de agua han armado nuestros políticos y periodistas, que no dejan pasar oportunidad de dispararle al Presidente, o a cualquiera de sus más altos funcionarios, con el tema de las interceptaciones telefónicas. Cómo si no estuvieran informados o prevenidos; cómo si no se pudiera obtener líneas telefónicas a nombre de otros; y cómo si no se pudiera evitar que el celular transmita el número al marcar.

El espionaje (o inteligencia) existe. También se espían las empresas, los políticos, y por su naturaleza lo hacen los periodistas y los medios con quienes ostentan el poder (ahí radica, en parte, que sean uno más).

En manos de los gobiernos es una eficaz forma de acertar, prevenir y garantizar la estabilidad: esperar la orden judicial en un país de infiltrados, traidores y desleales, le quita efectividad. ¿Cuantos golpes de nuestras FFAA se habrán logrado gracias a la inteligencia, y cuántos no hubieran deseado -por ejemplo- que se hubiera descubierto con suficiente anticipación el atentado a las Torres Gemelas?

La interceptación no es más que una de las tantisimas formas de espionaje, poco efectiva por cierto, porque todo el que planea estrategias -sanas o perversas- se cuida de no ser interceptado. También existe la cámara escondida, la infiltración y el seguimiento; la compra, el robo, el chantaje o la intimidación para obtener información; entre otras más.

El ser político, periodista, o magistrado no hace la diferencia; la diferencia la hace sólo el ser una persona a prueba de todo, en cuyo caso no importa. Y si de hacer juicios de valores se tratara, peor que interceptar, sería divulgar lo así obtenido, cosa que hacen sin ningún recato moral, algunos medios de comunicación capitalinos.

Por lo tanto de lamentar no son las intercepciones en si, ni los personajes a quienes se les practica, sino tener que aceptar, que existiendo la tecnología y puesta en manos de colombianos, era imposible evitar que terminara convertida en un negocio: un sofisticado servicio a quienes tuvieran con que pagarlo. Quién sabe cuántos se habrán enriquecido con él, y cuántos mas con la información así obtenida.

Lo cierto es que la tecnología ha reducido la privacidad y la intimidad; y eso no tiene reversa, ni habrá ley que lo pueda controlar. Prohibir las interceptaciones por lo tanto es ignorar esa realidad, y en consecuencia promover mas corrupción, que de todos modos vendrá, independientemente de en manos de quien se coloquen los dispositivos.

Más bien enfoquemos el problema con pragmatismo. El hombre entiende que ya no es un Dios omnipresente el que está al tanto de todo para castigar, si no que sus semejantes, gracias a la tecnología, pueden conocer si lo desearan aspectos íntimos de los demás. Al quedar todos los actos humanos expuestos al escrutinio público, la transparencia, ese bien que reclamamos de los gobiernos, tendrá que ser practicado también, en forma individual. Y así la hipocresía y el engaño, esa arma inventada por la civilización, dejará de ser un elemento de superioridad, para darle cabida a un nuevo tipo de sociedad –mas costeñizada, franca y abierta- en la que prime el talento y la inteligencia concebidas para el bien.

Ese es el futuro, solo hay que dejar que fluya con naturalidad al ritmo de las libertades y la tecnología.

Por Miguel Yances Peña. Columnista de El Universal de Cartagena.

lunes, 2 de marzo de 2009

El Fiscal parrandero

Da asco la administración de justicia en Colombia. Cuando un Magistrado se emborracha con presuntos testigos para tratar de armar un proceso con claras intenciones políticas y cuando el Fiscal General de la Nación se va de parranda con el director de Semana y con algunos periodistas, supuestamente para pedirles colaboración en el caso de las supuestas interceptaciones telefónicas, no solo queda en entredicho la rectitud del aparato judicial, sino que se evidencia una agenda política en esa rama del poder público.

Por simple respeto al cargo, un Fiscal General no debe ir de parranda, buscando que el director de un medio y sus periodistas le entreguen información para la investigación sobre las supuestas chuzadas. Si el Fiscal necesita de la colaboración de personas o instituciones, tiene dos opciones: o los cita en su despacho (para eso lo tiene) o hace una visita oficial a la sede de los colaboradores. Pero eso de ir a libar con los colaboradores deja serias dudas sobre las verdaderas intenciones de Mario Iguarán.

Aquí hay hechos que no se pueden pasar por alto en el escándalo de las supuestas interceptaciones telefónicas. Lo primero es que Semana y su fuente de altísima credibilidad le atribuyen toda la responsabilidad al DAS, pero no musitan palabra sobre la otra institución que sería coautora de las supuestas interceptaciones: la Fiscalía General de la Nación. ¿Por qué el medio y la fuente se ensañan contra el DAS y no mencionan a la Fiscalía?

Es que si las supuestas interceptaciones fueron hechas desde el DAS, se requería que alguien en la Fiscalía participara en la acción, como explica un
informe de Caracol Radio: Para chuzar una línea, el investigador del DAS recibe el requerimiento y lo envía a la Fiscalía y allí le envían un switcher de la plataforma Esperanza, que es la que le permite al funcionario hacer la interceptación.

La actitud de Semana y de la fuente de altísima fidelidad de echarle toda el agua sucia al DAS podría tener una explicación: que dicha fuente no trabaja en el DAS sino en la Fiscalía General de la Nación. Esa fuente, para ser tan creíble, debe ostentar un cargo importante y tener acceso a los pormenores de los sistemas de interceptación. Otra forma de ganar credibilidad es filtrar información, como se ha denunciado que
ocurre con frecuencia en la Fiscalía.

¿Quién podría ser esa fuente de altísima fidelidad que trabaja en la Fiscalía? ¿Acaso esa fuente se va de parranda con el director de Semana y con algunos periodistas de ese medio? ¿Será que Iguarán les estaba pidiendo colaboración para esclarecer el asunto o se estaba asegurando de que Alejandro Santos y su combo ratificaran el secreto profesional y sobre todo la reserva de la fuente?

Es que en general, el aparato judicial colombiano genera serias dudas, pero es evidente que la Fiscalía General de la Nación es un bastión clientelista para la izquierda “democrática”, que además se ha valido de esas “corbatas” para adelantar investigaciones y acceder a archivos e información que muchas veces está bajo reserva del sumario.

Es bueno recordar que algunas piezas importantes de investigaciones fueron utilizada por Gustavo Petro en el debate sobre el paramilitarismo en Antioquia. De igual forma hay que mencionar que la hija del senador Jaime Duzán trabaja en la Fiscalía General de la Nación, siendo solo uno de los casos más representativos del fortín burocrático que representa la Fiscalía para el Polo y para la oposición en general.

En ese marco, Gustavo Petro
propuso que las salas de interceptación del DAS pasaran a manos de la Fiscalía General, específicamente del CTI. Más o menos lo que plantea Petro es que los sistemas pasen de manos del Gobierno a las garras de la oposición, que es cierto, sabe darle un uso abusivo a la información que encuentra, mediante la detonación de escándalos, la judicialización de pruebas que en ningún sistema decente podrían ser admitidas, y la elaboración de expedientes genéricos basados en dichas pruebas para después individualizarlas.

Ojalá el Procurador se aplique a fondo en detectar los intereses oscuros que se mueven en torno a la relación entre funcionarios de alto rango y directores cuyos medios adquieren (¿pagan?) y se enriquecen con filtraciones e interceptaciones ilegales.

Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.

viernes, 27 de febrero de 2009

Fuerza Solidaria promoverá una gran alianza para rescatar al CNE

La asociación civil Fuerza Solidaria anunció que promoverá una gran alianza nacional en Venezuela para rescatar la institucionalidad, la pulcritud y la independencia del Consejo Nacional Electoral (CNE).

“Dentro de la oposición, hay quienes opinan que se viene cometiendo fraude desde el referendo revocatorio de 2004; otros han reconocido los resultados comiciales públicamente; pero sin duda todos los venezolanos –incluyendo los propios chavistas– desconfían del CNE”, dijo Alejandro Peña Esclusa, presidente de Fuerza Solidaria.

“Conviene a todos recuperar la confianza en el sistema electoral, cambiando los actuales rectores por otros sin militancia política; eliminando las máquinas electrónicas de votación y las captahuellas, para regresar al voto manual y al conteo total de las cajas; y depurando el Registro Electoral Permanente”, dijo Peña Esclusa. “Es la única manera de saber quién, en realidad, cuenta con la mayoría, y de esta manera calmar las tensiones, que se verán acentuadas con la crisis económica que se avecina”.

“A pesar de ser una exigencia legítima, el Gobierno se opondrá a esta iniciativa; pero se le puede obligar a aceptarla, mediante una presión social sin precedentes, como la que se ejerció en el año 2001, cuando pretendió aplicar el Decreto 1011”, añade el comunicado de Fuerza Solidaria.

Fuerza Solidaria considera que, si todos los sectores de la oposición se ponen de acuerdo, hay tiempo suficiente para lograr el objetivo de tener un sistema electoral confiable antes de las elecciones de 2010, cuando se escogerán los diputados a la Asamblea Nacional.

Peña Esclusa declaró que Fuerza Solidaria promoverá esta alianza en Venezuela, y además explicará sus alcances en el exterior. Recientemente, Peña Esclusa fue elegido presidente de la Unión de Organizaciones Democráticas de América (
UnoAmérica), una confederación de ONGs latinoamericanas, con sede en Bogotá, que se opone al proyecto expansionista del Foro de Sao Paulo.

UnoAmérica pide anular Informe de Pando

La Unión de Organizaciones Democráticas de América (UnoAmérica) exigió anular el informe de la UNASUR sobre la masacre de Pando, realizado por Rodolfo Mattarollo, debido a que tres de las supuestas víctimas mencionadas en el informe aparecieron vivas.

Luis Eduardo Zabala, Vicente Rocha Rojas y Nelson da Silva, supuestas víctimas de la masacre, aparecieron con vida en Brasil y salieron a desmentir la veracidad del informe elaborado por la UNASUR sobre el hecho. Da Silva añadió que no había hecho la denuncia anteriormente por temor a represalias.

En anteriores comunicados, UnoAmérica, confederación que agrupa a organizaciones no gubernamentales de América Latina, había descalificado el rol de Mattarollo, dado su histórica vinculación en el Ejército Revolucionario del Pueblo de Argentina (ERP) y con las FARC colombianas.

En el comunicado, firmado por el presidente de la confederación, el venezolano Alejandro Peña Esclusa, UnoAmérica pidió no solamente la anulación del informe, sino la renuncia de Mattarollo a su rol de investigador de la masacre.

UnoAmérica también exigió la liberación inmediata del Prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, a quien considera un "chivo expiatorio" y un preso político del gobierno boliviano.

Finalmente, UnoAmérica sugirió a los demás prefectos y dirigentes de la oposición boliviana a solidarizarse con Fernández y –en vista de los nuevas revelaciones que descalifican el informe– exigir conjuntamente su liberación.

Por Alejandro Peña Esclusa. Columnista de Atrabilioso.

jueves, 26 de febrero de 2009

Uno más del servicio doméstico de las Farc

Presurosa salió la ONG Human Rights Watch a defender al periodista Hollman Morris, quien estaba en un campamento de secuestrados, hacienda juicioso unas entrevistas que él, como cualquier persona con dos dedos de frente, sabía que eran manipuladas y cuyo contenido era fruto de la coacción.

La ONG, muy
indignada por los señalamientos contra Morris, le envió una carta al Presidente en la que expresan sus “objeciones a las acusaciones que usted y otros altos funcionarios de su gobierno formularon esta semana vinculando al periodista colombiano Hollman Morris al grupo de las Farc”.

Efectivamente HRW se indigna por los señalamientos contra el periodista y dice que ponen en peligro la vida de Morris y la libertad de prensa en el país. Sin embargo, no se encuentra por ninguna parte del comunicado, ni siquiera un leve llamado de atención al dichoso periodista quien, con su servilismo, puso en peligro la vida de los secuestrados.

¿Qué hubiera pasado si los entrevistados se niegan a conceder las declaraciones? ¿Estarían hoy en libertad los tres policías y el soldado profesional? Y, siguiendo con el hilo de la hipótesis, si los uniformados se hubiesen negado y por esa razón siguieran en cautiverio, ¿Morris y HRW habrían podido garantizar la vida y seguridad de los uniformados?

Morris fue convocado a un lugar en la selva, con coordenadas y todo, para entrevistar a un grupo de secuestrados. Esta es una vieja práctica de las Farc, que invita a los periodistas que supone afines a su causa a visitar los campamentos y hacer un “trabajo profesional periodístico” con las víctimas… ¿o es que William Parra, el flamante jefe de prensa de Ernesto Samper y hoy ficha clave de Chávez y de Telesur, no hizo lo mismo que Hollman Morris? ¿Y Jorge Enrique Botero?

El periodista, cualquiera que sea, tiene unas expectativas definidas cuando va a realizar una entrevista. ¿Qué expectativas podía tener Hollman Morris? Ni ingenuo que fuera para pensar que obtendría declaraciones explosivas contra los infames secuestradores. Tampoco es posible que pensara que en la entrevista conseguiría algo distinto a un discurso que las Farc habían preparado con anticipación. Lo único sensato era esperar que los secuestrados repitieran un libreto y nada más.

En este orden de ideas, Hollman Morris se escondió detrás de la fachada de periodista para servir de puente propagandístico de las Farc, pues sabía de antemano que las respuestas de sus entrevistados solo serían palabras programadas y pronunciadas bajo amenaza y que además, solo servirían a los intereses del terrorismo.

De igual forma, se evidencia un irrespeto a principios éticos mínimos como el derecho que tiene un entrevistado a responder o negarse a contestar una pregunta… ¿Acaso los secuestrados tenían ese derecho? Morris sabe que no. Y este solo hecho amerita una fuerte condena moral contra Morris.

Frente a todo lo anterior surge entonces una pregunta: ¿Por qué HRW se preocupa tanto por Morris y no musita palabra por la aberración que cometió el periodista contra un grupo de secuestrados a quienes se les violaron TODOS sus derechos humanos durante varios años?

Pero no. Lo importante para HRW es hablar de violación a la libertad de prensa, cuando lo cierto es que esa costumbre de invitar a los afines a los campos de concentración en los que las Farc mantienen a los secuestrados, es la primera violación a dicha libertad.

Es más: si el periodista sabe que las respuestas son coaccionadas, que las declaraciones tienen claros propósitos propagandísticos de un grupo terrorista, que sus entrevistados no dirán nada distinto de lo que sus verdugos les impongan, ¿a qué libertad de prensa se está acogiendo el comunicador?

Ahora Morris y sus escuderos de HRW aseguran que el periodista estaba en Caquetá y que allá fue contactado por guerrilleros que le ofrecieron la entrevista… ¿Acaso, en su libertad de prensa, no podía negarse a semejante abuso a los derechos humanos? Ciertamente un profesional serio, responsable y con ética, se hubiera negado a semejante atrocidad.

Al aceptar la invitación, Morris no solo quedó con su ética en duda: sus calidades humanas, su dignidad y su moral son cuestionables y reprochables, pues su servilismo profariano lo llevó a prestarse una vez más para el juego mediático del terrorismo.

Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.

miércoles, 25 de febrero de 2009

El Polo "Democrático" en zugzwang

Zugzwang
Esta complicada e intraducible palabra alemana se emplea en la jerga del ajedrez para aludir a la situación en que un jugador pierde por tener que jugar, en la que cualquier jugada que haga tendrá consecuencias funestas para él. Es lo que le pasa al PDA una vez que supera electoralmente al "liberalismo" y cuenta con el respaldo obsesivo de la prensa, de las clases altas, de la internacional "progre" y del chavismo que gobierna en la mayor parte de Hispanoamérica. Ya es el paradigma de la oposición pero no puede ni soñar con competir por el poder con el uribismo, pues ni puede plantear la desmovilización de las bandas terroristas ni conseguir que éstas recuperen el dominio perdido y le abran el camino hacia el poder. Cada gesto que hacen en una dirección, de apoyo o de rechazo a los crímenes de la tropa, les hace perder coherencia y respaldo, bien de la militancia que sigue soñando con la revolución o con la negociación política que proveería los ministerios y embajadas sin riesgos, bien de las clientelas externas y de los ciudadanos proclives a dejarse seducir por el canto de sirena del fracasado socialismo, que no quieren verse arrastrados a una guerra civil muy difícil de ganar.

Los tres clanes
En la autocomplaciente visión de Gustavo Petro, en el PDA hay tres facciones: una de "izquierda tradicional", dirigida por Robledo y Gaviria, otra clientelista, dirigida por el actual alcalde de Bogotá, y otra razonable y moderna, encarnada en el mismo Petro y en Luis E. Garzón. No faltan quienes atribuyen las diferencias a las ambiciones personales de sus dirigentes y aun quienes creen que se trata de una actitud diferente ante las guerrillas. A mi modo de ver ambas visiones son equivocadas, las ambiciones personales corresponden a la realidad más prosaica e inmediata, los que sólo piensan en su protagonismo sin atender a las posibilidades reales tampoco llegan a dirigir nada. Cualquier ambicioso preferiría un ministerio vitalicio a una presidencia incierta, y el origen de las desavenencias, tanto de ambiciones como de estrategia, procede del tremendo retroceso de las guerrillas en los últimos años: con un apego tan cerrado a los presupuestos ideológicos totalitarios como el de la "izquierda tradicional" no hay esperanzas de ganar votos, y Petro espera que los militantes lo entiendan y abandonen a la actual dirección, y lo apoyen a él, claro.

Ni contigo ni sin ti
Pero abandonar a su suerte a las guerrillas es imposible: ¿de dónde procede la popularidad de Uribe? De su firme combate contra esas bandas. Quien apoya ese combate deja de estar en la oposición y de ser solidario con las fuerzas presentes en el PDA, por mucho que comparta el programa estalinista o chavista más rígido. Nunca lo ha hecho nadie del PDA: Navarro las considera necesarias, pues afirma que no habrá solución al "conflicto" sin previa reforma agraria (es sólo invertir los términos: la guerrilla es un síntoma de la falta de reforma agraria y un agente de esa noble aspiración); Garzón considera necesaria la negociación política, pues no es cosa de andarse matando por la cantidad de cámaras o de miembros de éstas (a tal punto llega el ingenio de estos sofistas al servicio de la industria del crimen). De hecho, cualquiera que respalde vagamente la labor del gobierno impidiendo masacres y secuestros es señalado como "uribista" por las huestes del PDA. No es el gobierno quien crea esa dicotomía uribismo-guerrillas. Eso lo hace ante todo el PDA. Pero nadie abandona a las guerrillas en el PDA porque tendría en contra al partido, y sin embargo la ambigüedad respecto a esas bandas echa a perder todas sus posibilidades electorales. Es lo malo de esta democracia electoral...

En Carnaval
El artículo de Gustavo Petro enlazado arriba expresa ese conflicto del PDA, y naturalmente lo soluciona con el arte de los políticos tropicales: la "labia", la habilidad para encubrir con retruécanos y silencios calculados el verdadero discurso: el principal agente de Chávez en Colombia, hasta que lo reemplazó Piedad Córdoba, aprovecha que es época de Carnaval y aparece con un disfraz llamativo que a lo mejor engaña a alguno. Pero no hay tal: las guerrillas surgieron del interés del PCC de tomar el poder "combinando todas las formas de lucha" y desde el momento en que fracasó la negociación emprendida por Belisario Betancur todo el problema ha sido encubrir con diversos nombres esa política. La "solución política negociada del conflicto social y armado" es un ejemplo. Vale la pena detenerse un poco en lo que dice el senador Petro, porque sólo se trata de una agudización del ingenio:

Tercero, como consecuencia, la política de paz del Partido nace de reconocer que la paz es un derecho de los ciudadanos, vulnerado por los actores del conflicto armado. Por tal razón, defiende el proceso de paz como un derecho de la ciudadanía, que hace del ciudadano, y no del sujeto armado, el protagonista central de dicho proceso. La Paz se alcanzará entonces de un Acuerdo Nacional de los ciudadanos, a través de sus fuerzas sociales y políticas, que concierte profundas reformas democráticas para quitarle oxígeno a la violencia, efectuadas ellas por un gobierno de amplia convergencia democrática. Por esta vía, los actores armados ilegales se debilitarán y penderán de su aceptación de negociaciones serias y cortas para salir definitivamente de la guerra, o de su derrota militar.

¿Qué era lo que se buscaba con la "combinación de todas las formas de lucha"? Tomar el poder. Ahora se pone antes la toma del poder para "quitarle oxígeno a la violencia". ¿Qué ha cambiado? Que el gobierno que haría el prodigio sería "de amplia convergencia democrática", como el que había en la República Popular de Polonia o como la coalición que respalda a Chávez. Ah, y que las guerrillas no negociarían directamente sino que lo haría Gustavo Petro por ellas. La cuestión de la derrota y desmovilización de las guerrillas como condición de la democracia no se le ocurre, pues no tendría nada que hacer en el PDA. Por eso la exclusividad constitucional de la fuerza por parte de las instituciones legítimas se hace dependiente del triunfo electoral del PDA. Hasta entonces las guerrillas serían necesarias. ¿O es que dice otra cosa? (Bueno, ¿quiénes son "los actores del conflicto armado"? Según el grado de adhesión al socialismo de Petro se piensa en los paramilitares y guerrilleros o en los militares y guerrilleros: las fuerzas armadas hegemónicas y legítimas según la Constitución serían las que obedezcan a Petro. Las actuales vulneran los ciudadanos, pues son "actores del conflicto".)

La guerra y la política
Una de las cosas curiosas de Colombia es que la tendencia a negar el carácter político de las guerrillas es típico de quienes creen estar en contra de ellas: se intenta negar la relación de esas bandas con la sociedad tal vez porque así las propias certezas quedan a salvo, pero la única fuerza verdadera de los terroristas es precisamente que la gente tiene esas certezas. Es raro el que no se escandaliza cuando se le dice que el PDA y las FARC son lo mismo. El hecho de que el partido de "izquierda democrática" jamás le haya formulado el menor reproche a la satrapía cubana o a regímenes como el nicaragüense, cuyo presidente elogia a las FARC, no disuade a esas personas. A fin de cuentas, el crimen consiste para ellos en tener cara de indio, zapatos rotos y mellas en la dentadura. Pero las guerrillas son sólo un instrumento de esas personas, la tropa, tal como las SS eran la fuerza de choque del partido nazi. Si la derrota de las guerrillas les asegurara el acceso al poder no vacilarían en buscarla, pero eso es un absurdo: aspiran a lo mismo que las guerrillas y si éstas fueran sometidas la izquierda democrática quedaría debilitada.

Militancia y clientela
Bueno, ya que se habla de las rarezas de Colombia no está de más señalar esa combinación de fanatismo y cleptocracia que ha sido la izquierda urbana. Cualquier persona de otra parte que se enterara de la coexistencia en una misma persona del sueño leninista ("de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad") con los privilegios más escandalosos (Luis Eduardo Garzón se ganaba en los noventa, como presidente de la CUT, el equivalente a unos 50 salarios mínimos) se sorprendería. Los colombianos no: durante siglos los poderosos, los antepasados de los pensadores, profesores y juristas de la izquierda democrática, sometían a los indígenas a trabajo forzado y sin paga en aras de su salvación, dentro del contexto de la religión del amor. Los robos increíbles de la "izquierda democrática", su coincidencia absoluta con la banda de Ernesto Samper y con muchas otras redes de ladrones, son sólo la continuación de la forma de vida de los poderosos tradicionales. Por eso no hay verdaderamente ningún contraste entre clientelistas y comunistas antediluvianos, ni entre socialistas respetuosos de la democracia y terroristas: fue el poder de las bandas de asesinos lo que permitió crear la clientela y apropiarse de toda clase de entidades públicas, asegurarse sueldos y pensiones escandalosos en comparación con los de los demás colombianos y hasta imponer una Constitución totalitaria. ¿Que ambas, clientela y guerrilla, servían para tomarse el poder? Claro. Pero ¿qué mejor negocio?

El veranillo de San Miguel
Leo con asco y desprecio una columna de Héctor Abad Faciolince que parece un autorretrato, pero está claramente orientada a halagar por comparación a sus lectores, esa clase de justicieros colombianos que viven pendientes de su estrato y odian a muerte a los que aparecen en las páginas sociales de la prensa, que por mezquinas razones nunca les hacen caso a ellos. Me quedo pensando que el arte de los escritores y columnistas es el halago, muchas veces velado, y de ahí llego a una idea abrumadora: ¡qué difícil es aceptar la propia insignificancia y el atraso del medio en que uno vive! Cuando uno va a un pueblo remoto y miserable siempre encuentra a alguien que vive convencido de que habita el centro del mundo y de que los habitantes de las grandes capitales deben de vivir llenos de envidia. Si ese afán de halago y esa arrogancia provinciana se perdieran en Colombia se entendería que el socialismo ya pasó, que fue un error terrible, no sólo la tiranía estalinista sino también las socialdemocracia, que tal vez sea lo que ha convertido a la Europa próspera de Adenauer y De Gaulle en una región irrelevante. En Iberoamérica todo eso suena extraño porque para el socialismo llegó como una especie de veranillo de San Miguel (unos días calurosos a finales de septiembre, cuando ya ha pasado el verano). ¿Quién se lo hará entender a los colombianos? El chavismo sólo es el viejo populismo, el que convirtió a la opulenta Argentina de la primera mitad del siglo XX en un país miserable. Su asociación con el comunismo, que convirtió a la opulenta Cuba de la primera mitad del siglo XX en un país archimiserable, no mejora nada. Como si al intoxicado con cocaína se le diera LSD.

Resistencia
Pero es un poco lo mismo: llámese como se llame, socialismo, populismo, cleptocracia, guerrilla, la llamada izquierda y su partido no son más que un ejercicio de resistencia de la vieja sociedad, de la sociedad preburguesa, de castas, que ha imperado durante casi toda la historia de Hispanoamérica. El PDA agrupa los restos del peor populismo y de la peor cleptocracia para integrar a Colombia en el "chavisferio", cuyo declive derivado de la baja de los precios de las materias primas y del empeoramiento de las condiciones de vida en los países que lo sufren se da por descontado. Bueno, como se da por descontado el fracaso de las guerrillas, pues ¿qué ocurriría si la gente eligiera un candidato del PDA en 2010? ¿Alguien cree que podrían hacer lo de Venezuela sin una resistencia resuelta de las víctimas? Soñar no cuesta nada, y a algunos, como los dirigentes del PDA, los sueños de los arribistas ilusos les generan rentas. Pero ahí se acaba todo.


Por Jaime Ruiz. Columnista de Atrabilioso.

martes, 24 de febrero de 2009

¿Y cómo sería eso?

El presidente de Brasil le ha propuesto al nuestro olvidar el dólar como patrón en el intercambio comercial, para reducir los costos de conversión, y que el de los dos países se efectúe en sus propias monedas.

A primera vista suena como un acto de rebeldía continental, y cómo todo lo que huela a emancipación, cuenta con el apoyo de los nacionales. Pero entrando en detalles, parece increíble que a alguien se le haya ocurrido proponer algo que se abolió hace muchísimos años por impráctico, y por entorpecer el comercio mundial. Lo más indicado, como lo hizo la UE, es una moneda común y no promover la multiplicidad.

Veamos. Hace muchos años el patrón de intercambio era el oro. Cuando se hizo impráctico, y riesgoso su transporte, se usaron billetes y monedas que representaban cierto peso en oro que guardaban los países como respaldo. El país que acumulaba dinero de otro, podía pedir su valor en oro, para aumentar su riqueza o comerciar con otro del que no poseía billetes, devaluando, al dejarla sin respaldo, la moneda del que entregaba sus reservas.

Después de la segunda Guerra Mundial se impuso el dólar como patrón universal, y fue perdiendo vigencia el concepto de las reservas en oro. El valor de las monedas nacionales, lo determina ahora –salvo excepciones- la oferta y la demanda, que son un indicador del potencial exportador. Un patrón único asegura el comercio con todos los países, aun teniendo con cualquiera en especial, desequilibrio comercial.

La verdad es que la propuesta fue muy ambigua, y no se supo si cada país utilizaría su moneda nacional o la del vecino para importar. Si la primera opción, es decir Brasil nos compra en reales y nosotros le compramos en pesos surgen tres obstáculos: el primero, que la capacidad de compra de cada país dependería de la velocidad de sus maquinitas de fabricar dinero (es más fácil producir papeles que trabajar), de manera que todo el esfuerzo humano desaparecería en las dos naciones.

El segundo, que los bienes y servicios brasileros tienen precios en reales, no en pesos, y viceversa, los colombianos en pesos y no en reales. La única forma de valorarlos en la moneda del otro, tendría que ser adoptando un mecanismo para fijar el tipo de cambio.

Si lo fijaran los gobiernos, el tipo de cambio perdería toda credibilidad y el comercio dejaría de ser transparente. Si fuera en un mercado nacional, binacional o mundial de divisas (Forex), habría tantas divisas como países, pero no podría garantizarse la disponibilidad. Por ejemplo, ¿quien asegura que alguien en el mercado quiera entregar reales a un importador colombiano a cambio de pesos?

El tercero, si el intercambio no es equilibrado (situación típica de todo intercambio) un país, en el caso real, Brasil, estaría acumulando moneda del otro sin ninguna posibilidad de convertirla, pues el país con balanza deficitaria, tendría escasez de la divisa del vecino, y el primero se vería forzado a comprar irracionalmente (sin análisis de precios) del país cuya moneda ha acumulado.

En el segundo caso, (cada país importa en la moneda del otro: es decir Colombia compra a Brasil en reales y Brasil a Colombia en pesos), no se presenta el problema de valoración de los bienes y servicios, pues se hace en la moneda del productor, pero ¿cómo se obtienen las divisas del otro país, si al exportar recibimos pesos y al importar gastamos reales?

Mas bien, lo más probable es que con el tiempo nos toque dolarizar, porque veo poco probable que con tantas vanidades y fundamentalismos de izquierda, y con tan poco pragmatismo, los suramericanos, logremos crear y posicionar en el mundo, como la UE, una moneda única del sub continente.

Por: Miguel Yances Peña. Columnista de El Universal de Cartagena
myances@msn.com

lunes, 23 de febrero de 2009

Las interceptaciones del DAS: los victimarios ahora posan de víctimas

¿Hasta qué punto un gobierno puede espiar a quienes considera enemigos del Estado? Según las normas, solo mediante una orden judicial se pueden realizar seguimientos e interceptaciones telefónicas contra los ciudadanos. Eso es lógico en una situación de normalidad en seguridad y defensa. Pero ¿qué pasa en el marco de un conflicto interno? ¿Es razonable que en plena guerra se tengan normas que impidan detectar al enemigo?

La respuesta al último interrogante deja mal parados a los actores involucrados en el más reciente escándalo de interceptaciones telefónicas del DAS, pues mientras algunos sectores del gobierno se han empeñado en desconocer el conflicto interno, los opositores no solo la reconocen, sino que muchos hasta la justifican.

En medio de un conflicto interno como el que vive Colombia, la investidura de político opositor, periodista o jurista es accesoria, pues en muchos casos son fachadas para ocultar acciones criminales en contra del Estado y por supuesto, de la administración que lidera un bando en el conflicto.

En ese orden de ideas, mal haría el gobierno en renunciar a la potestad de investigar a aquellos ciudadanos que pueden desestabilizar al país mediante apoyos y manejo de información que beneficie al bando que intenta subvertir el orden y llegar al poder por una vía diferente a la democrática.

Pero aquí hay más de fondo: en Colombia, los grandes beneficiados de las interceptaciones telefónicas han sido los medios de comunicación: Noticias Uno y Semana, entre otros, han liderado la publicación de escándalos basados en grabaciones obtenidas mediante interceptaciones ilegales.

¿Cómo obtuvo Noticias Uno la conversación entre Fernando Londoño y el general Rito Alejo del Río? ¿Quién hizo la grabación de la conversación del Presidente con el magistrado César Julio Valencia? ¿Y la del fotógrafo con Uribe Vélez? ¿Por qué el silencio de esos medios frente a la grabación que hizo el gobierno venezolano de una conversación entre un diplomático colombiano y José Obdulio Gaviria?

Los medios han patrocinado y promovido las interceptaciones ilegales, pues han apuntalado con esas prácticas algunos de los escándalos que han desatado. Ahora, esos mismos que han logrado audiencia con la acción ilícita se rasgan las vestiduras porque supuestamente ellos fueron los interceptados.

En la situación de conflicto que enfrentamos, uno de los primeros derechos sacrificados es el de la privacidad. Muchos ciudadanos estamos dispuestos a perder una porción de esa privacidad con tal de que el Estado sea capaz de detectar los elementos desestabilizadores que se mimetizan en la sociedad. Esto no pasaría en un país que disfruta de una dosis razonable de seguridad y defensa, pues en ese caso las acciones de inteligencia tendrían un propósito exclusivamente político y no de sobrevivencia del Estado frente a una amenaza terrorista como ocurre hoy en Colombia.

Ahora bien: este escándalo resulta muy particular, pues se basa en las declaraciones de unos funcionarios que admiten, desde el principio, que no tienen pruebas para confirmar sus denuncias. En este sentido, lo que se demuestra desde un comienzo es que SEMANA confía en sus fuentes (los funcionarios del DAS) y eso es el resultado de dos situaciones: o que tradicionalmente las fuentes han entregado buena información o que existen las pruebas para confirmarla. En este caso no existen las evidencias, por lo que solo queda la confianza en la fuente.

¿Por qué SEMANA confía en estas fuentes? La confianza entre la fuente y el periodista se construye con tiempo y paciencia, por lo cual, resulta evidente que SEMANA ha obtenido información y pruebas confiables de esos funcionarios de inteligencia, es decir, grabaciones de interceptaciones ilegales que le han servido como soporte para la publicación de algunos artículos.

También resulta contradictorio el informe, pues los personajes se atreven a admitir que cometieron las interceptaciones ilegales y que las destruyeron, pero se abstienen de mencionar, con nombre propio, a quienes presuntamente dieron la orden. Esto no funciona así: “untado el dedo, untada toda la mano” y al denunciar una presunta acción ilegal, la fuente da la información menos compleja que es el nombre del autor intelectual del ilícito. Es más: en este caso concreto, al señalar al cabecilla de la operación, los implicados tendrían un argumento en su defensa que es el acatamiento de órdenes superiores. Pero estos testigos se arrojan toda el agua sucia sobre sus cuerpos… ¡Curioso!

Pero las particularidades del escándalo no paran aquí. Una de las razones para destruir el material, dice SEMANA, es que era cuestión de poco tiempo para que las actividades ilícitas salieran a la luz pública, por cuenta de la llegada del nuevo director de la institución. Esto significa, es de Perogrullo, que el recién nombrado director no podía encontrar ese material en el DAS.

¿Cómo es posible que una acción ilegal, supuestamente hecha por órdenes de la Casa de Nariño, no pueda ser detectada por un hombre de confianza del Presidente? Si Uribe es el jefe directo del DAS y supuestamente ordenó las interceptaciones, el mensajero (en este caso el director del organismo) es lo de menos. ¡Ni más faltaba que el mensajero interfiera en una misión ordenada por su jefe! Esto es subestimar la inteligencia del Presidente y creer que va a nombrar en un cargo tan sensible a una persona que no sea de su entera confianza.

Esto plantea dos escenarios: o que las órdenes venían del círculo íntimo del Presidente, quien desconocía el asunto, o que los seguimientos fueron ordenados desde el DAS por funcionarios de rango medio para ganar puntos ante las máximas instancias del Gobierno, detectando la incubación de escándalos o recolectando información que serviría para neutralizar a aquellos que trabajan constantemente en golpear la imagen del gobierno y que generalmente pertenecen al bando totalitario cuyo brazo armado son las Farc.

En este último escenario, lo que se ve es un deseo de satisfacer a una camarilla cercana al Presidente, que ejerce el poder y que poco a poco se ha convertido en una rueda suelta en las altas esferas de la dirección del Estado.

Esto lo confirma el mismo informe al señalar que “hace años, si de la Casa de Nariño se necesitaba algo del DAS el Presidente era quien llamaba directamente al director o viceversa. Desde hace unos cuatro años las cosas son muy distintas. Casi cualquiera de los altos funcionarios de Palacio puede llamar acá a pedir cualquier tipo de favor sin necesidad, incluso, de pasar por el director. Llaman al jefe de Inteligencia, al de Contrainteligencia o a la Dirección Operativa y piden lo que necesitan, sin importar lo que sea”.

¿Quiénes son los presuntos altos funcionarios que piden “favores”? El escándalo está tan bien estructurado para ser solo eso, que siempre quedará la duda de si existen esos dichosos cabecillas o si las declaraciones son un montaje cuidadosamente elaborado contra el gobierno, pues no existen pruebas y los testimonios son contradictorios y demasiado genéricos.

Eso si: no se puede desconocer que hay olores nauseabundos que salen del edificio del DAS en Paloquemao… Bienvenidos al año electoral 2009.

Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.

viernes, 20 de febrero de 2009

Venezolano: ¡Alégrate! ¡Lo ocurrido el 15F es bueno!

Seguramente te sentirás triste e, incluso, deprimido, por el resultado del referendo del 15 de febrero, que le permitirá a Chávez reelegirse indefinidamente. Sin embargo, ésta sí que es una victoria pírrica, porque, en lugar de garantizar la permanencia del Régimen, acelerará su caída. Los hechos son los siguientes:

El 15F se ejecutó un golpe de Estado. La Carta Magna prohíbe realizar una misma consulta dentro de un mismo período constitucional. El 2 de diciembre de 2007 los venezolanos dijimos NO a la reelección, por tanto, el referendo del 15F violó abiertamente la Constitución.

El 15F se perpetró un fraude masivo. Todo el sistema electoral venezolano es fraudulento. De los cinco rectores del CNE, cuatro son chavistas, y el quinto simula ser neutral.

Las máquinas electrónicas de votación son manipulables. El sistema de captahuellas es anticonstitucional. Y el Registro Electoral está absolutamente viciado.

El 15F en la noche, Chávez anunció públicamente su intención de permanecer en Miraflores indefinidamente. Que una misma persona se perpetúe en el poder, es violatorio de los preceptos democráticos.

Como consecuencia de lo anterior, podemos afirmar que el 15F comenzó oficialmente una dictadura en Venezuela (antes también vivíamos en dictadura, pero ahora se ha hecho evidente para el mundo entero). A partir de ahora, los venezolanos por fin aceptarán una dura realidad: no existe salida electoral a la crisis. Comenzará una nueva fase de la lucha, más difícil y peligrosa, pero más realista y efectiva.

Los venezolanos también entenderán que urge cambiar de liderazgo opositor. Los partidos políticos que insisten en llevarnos -sin las mínimas condiciones- por el ilusorio camino electoral hasta el 2012, perderán toda credibilidad. Un nuevo liderazgo, que emergerá de la sociedad civil, y no de los partidos, guiará al país en los duros tiempos que se avecinan.

A partir de agosto de 2009, el tsunami financiero que viene desde el norte, golpeará brutalmente nuestra economía. Este fenómeno nos afectará a todos por igual, pero más fuertemente al gobierno, que no podrá satisfacer las exigencias de un pueblo que querrá empleo, comida, seguridad y servicios. La combinación de todo lo anterior acelerará la caída del Régimen.

Chávez cometió un grave error al forzar su reelección indefinida. El país estaba en calma relativa, esperando pacientemente hasta el 2012 para cambiar de gobierno. Pero ahora que sabe que su voto no cuenta y que Chávez no se irá, está frustrado, molesto e indignado.

Chávez todavía no lo percibe, pero ha despertado un poderoso gigante dormido, que dará al traste no sólo con sus planes de reelección, sino con la mal llamada revolución bolivariana.

Así que, Venezolano: ¡Alégrate! ¡Lo ocurrido el 15F es bueno!

Por: Alejandro Peña Esclusa. Columnista de Atrabilioso.

jueves, 19 de febrero de 2009

La masacre de los Awá: solo un tropiezo para los “humanitarios”

Las narraciones son impactantes: la masacre perpetrada contra los Awá por las Farc recuerda la antipatía que el grupo terrorista siente por la vida y lo bien entrenados que están sus integrantes del monte para asesinar sin derrochar los escasos recursos. Ya los miembros de las Farc saben que es necesario ahorrar munición y por eso utilizan el cuchillo o el machete.

Durante más de una semana hemos conocido detalle a detalle el crimen contra los Awá, cada uno más aberrante que el anterior. Los sectores afines al terrorismo tenían la esperanza de que las Farc mintieran una vez más y negaran la autoría de la masacre. Por eso, cuando se conocieron los primeros datos, Colombianos por la paz tuvo el cinismo de exigirle al Gobierno "el esclarecimiento total de los hechos, al mismo tiempo que solicita al Secretariado de las Farc un pronunciamiento público respecto de ese vergonzoso suceso".

Es decir: a las Farc les piden que se pronuncien, mientras que al Gobierno le exigen que esclarezca los hechos. ¿Qué quiere decir esta doble postura ética? Que todo estaba servido para que las Farc pudieran mentir a sus anchas y los Colombianos por la paz tuvieran la posibilidad de volver a hablar de los falsos positivos y del gobierno ilegítimo paramilitar que una vez más le mentía al país y al mundo sobre los crímenes altruistas de las Farc.

Lo cierto es que Colombianos por la paz es el colectivo cuyos miembros, individualmente, acumulan el mayor número de descalificaciones y señalamientos contra el Gobierno, por lo que extraña que de repente ese grupo decida exigirle al Gobierno una investigación que, ateniéndonos a los pronunciamientos sobre la falta de credibilidad de sus integrantes en el Gobierno, sería rechazada si culminaba con la acusación contra las Farc.

Sin embargo, el asunto que quedaba pendiente era que los mismos indígenas, y la ONIC, acusaban a los terroristas como autores de la masacre y sería de mal gusto que los Colombianos por la paz desconocieran los señalamientos provenientes de ese sector que se mostró tan solidario el año pasado con el intento de desestabilización y con los lineamientos del bloque intelectual de las Farc. Así las cosas, la situación era una encrucijada y por eso tenían que lavarse la cara con la exigencia al Gobierno.

Otra cosa pensaban los “intelectuales” de Anncol y los cabecillas de las Farc en el monte: había que voltear ante el público la autoría de la masacre dejándola como una consecuencia de las “equivocadas” políticas del Gobierno y nada mejor que culpar a la Política de Seguridad Democrática, y específicamente al tema de la red de informantes, como la motivación y justificación para la masacre.

Por eso no sorprende el
comunicado del terrorismo cuando señala que la masacre “no fue contra los indígenas”. El viejo cinismo de las Farc sale a flote desde el título, pues lo que dicen entre líneas es que la masacre fue contra las políticas del Gobierno y que es accidental que sean indígenas, mestizos o negros los que hayan sido torturados y asesinados. Es tan colateral el daño que no mencionan el asesinato de dos mujeres indígenas embarazadas.

Luego las Farc comienzan a justificar su monstruosidad: “nuestras unidades guerrilleras detuvieron a 8 personas que recogían, por grupos, información sobre nosotros para luego llevarla a las patrullas militares”. Dicen los terroristas que los indígenas Awá hacían exploraciones, ubicaban a las Farc y luego transmitían la información al Ejército.

Es decir, el asesinar con cuchillo a un grupo de indígenas no es el asunto de fondo y no debe ser cuestionado: lo importante para el público, suponen las Farc, debe ser que esos infames indígenas, incluidos dos seres no natos (tenían siete meses de gestación) informaban al Ejército de los movimientos del terrorismo. Aquí la culpa pasa, como por arte de magia, de los victimarios a las víctimas y para rematar, al Gobierno que recibe la información para golpear a los criminales altruistas del monte.

Posteriormente los cínicos afirman que los ocho indígenas (es el número que reconocen las Farc y Colombianos por la paz) confesaron. Y esa supuesta confesión fue suficiente para que los atravesaran con cuchillo como escarmiento para aquellos que quieran ser informantes.

Luego los terroristas se atreven a denunciar la estrategia del gobierno de “involucrar a sectores de la población civil al conflicto armado y el trabajo militar a través de las recompensas, conformación de redes de informantes, familias en acción y demás ramificaciones de la política de guerra que practica el gobierno de Colombia donde coloca como escudo a los civiles y luego esconde la mano.” ¿Y qué opinan las Farc cuando son ellos los que involucran a la fuerza, bajo coacción o amenaza, a sectores de la población civil al conflicto armado? ¿Una sola palabra de Colombianos por la paz al respecto?

¡Ya está! El culpable es el Gobierno por las estrategias de la Política de Seguridad Democrática y por eso resulta importante que desde la civilidad se le exija a ese mismo Gobierno una investigación exhaustiva que debería terminar con una condena contra el Estado y una absolución a las Farc.

¿Y qué han dicho los Colombianos por la paz frente a semejante despropósito? Muy poco. Piedad Córdoba solo dijo que “el deceso de los aborígenes de la etnia Awá (hay que padecer una grave enfermedad moral y mental para calificar como deceso una masacre) es un tropiezo muy fuerte”… ¿Masacrar a por lo menos diez ciudadanos es solo un tropiezo? Naturalmente Piedad Córdoba no condena a las Farc, ni siquiera hace una leve recriminación y simplemente se apoltrona en la comodidad de confiar en que el señalamiento contra el Gobierno funcione y que los victimarios sean absueltos por cuestiones de altruismo.

A su turno, otro colombiano por la paz, Iván Cepeda, se
pronunció con un cordial jalón de orejas contra las Farc. Cepeda dijo que “es un absurdo que las Farc, esté buscando un espacio político, porque asesinar personas y dirigir acciones contra la población indígena, lo único que puede lograr es cerrar las puertas en términos de un proceso político en Colombia y pensamos que ese no es el camino definitivo hacia la paz.”

¿Cómo así? ¿Son las Farc las que están buscando el espacio político o son los Colombianos por la paz los que lo están abriendo con sus cartas, comunicados y espectáculos mediáticos de liberaciones? ¿Acaso esa declaración no es una confesión de vinculación y complicidad?

El simple llamado de atención, tengan cuidado que si matan indígenas cierran las puertas de un proceso político, suena casi a felicitación si se compara con las declaraciones que el mismo Cepeda ha emitido contra el Gobierno y contra las Fuerzas Armadas. El vociferante Cepeda que vimos frente a la embajada de Costa Rica, cuando Mario Uribe intentó el absurdo del asilo, bajó las barbas y en tono comprensivo emitió su leve llamado de atención contra las Farc.

Cepeda exhibe sin pudor su doble estándar moral: por un lado les dice a las Farc que no lo vuelvan a hacer, algo así como los regaños cariñosos de un padre con sus hijos, mientras que al Gobierno lo ha catalogado con todos los epítetos posibles y a las Fuerzas Armadas les ha pedido prácticamente juicios sumarios contra los uniformados que han cometido delitos atroces.

En lugar de los pronunciamientos indignados por ser considerados como el bloque intelectual de las Farc, si Colombianos por la paz quisiera desmarcarse de ese señalamiento hubiese condenado enérgicamente a las Farc y les hubiera pedido que entregaran a los asesinos ante la justicia como condición inmodificable para continuar con el “diálogo epistolar”… ¡Pero qué va! Eso es pedirles demasiado.

Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Ecologismos

El ecologismo es una de esas causas que no tienen enemigos. Es inconcebible que alguien crea que debe haber más contaminación o más acumulación de basura. Claro que cuando se hurga un poco en el sentido de todo lo que se dice resultan muchas cosas extrañas. Por ejemplo, que la mayoría de los ecologistas son personas de países ricos o de clases acomodadas de los países intermedios que se quejan de las desigualdades entre los países ricos y los pobres, ciertamente pensando que el nivel de consumo de la gente de los segundos es insuficiente: que deberían contaminar tanto como el resto.

Eso relativamente: la queja contra la pobreza de los pobres no excluye la condena del despilfarro y el exceso que rodea a la gente de los países ricos, despilfarro y exceso a los cuales la mayoría de los ecologistas no renuncian. Uno de los líderes de esa corriente moderna, el ex vicepresidente estadounidense Al Gore, se desplaza en jet privado. En Colombia el arquetípico representante del ecologismo es el poeta William Ospina, que reflexiona en el avión en que vuelve de India sobre el discreto encanto de los pobres de ese país.

Reflexionar sobre el ecologismo conduce a una dispersión muy difícil de eludir. Me ocuparé primero de esa particular incoherencia de los ecologistas: por lo general se trata de las personas menos dispuestas a reciclar, incluso en Colombia, donde sólo tienen que darle la orden correspondiente a la empleada doméstica. ¿A qué corresponde eso? A la necesidad generalizada de buena conciencia y autohalago. Fernando Savater decía hace años que el yogur del desayuno sabe mejor cuando uno piensa en lo mal que está el mundo, en los niños que no comerán nada en todo el día y en todos esos que no tienen la valiosa conciencia que tiene uno.

Eso se mezcla con otro fenómeno, ya señalado en su día por el pensador francés Jean-François Revel: que el ecologismo —como el feminismo, la defensa de los homosexuales, la ya en desuso protesta contra la energía nuclear, etc.— es una bandera de la que se apropiaron los comunistas al caer su proyecto: ya que no es posible decir que el capitalismo se hunde mientras el socialismo triunfa, queda la opción de culparlo del deterioro ambiental. El cinismo de todo eso es obsceno, pero en Colombia al menos es normal: los defensores de la dosis personal y del colectivo LGTB son los mismos defensores del régimen cubano; y los enemigos de la contaminación son los mismos partidarios de los que desecaron el mar de Aral y dejaron sin bosques buena parte de Europa central.
Todo eso falsea la cuestión de los problemas de contaminación y “desarrollo sostenible”. Los activistas del ecologismo no buscan que se reduzca la contaminación sino anunciar el Apocalipsis que está a punto de llegar por la persistencia de este sistema. El que dude de eso puede fijarse en las reacciones frente al cambio climático: lo corriente es desesperarse por imponer la noción de que es un producto de la actividad humana, pese a que muchísimos científicos lo niegan. ¿En qué se basan tantos personajes que claman por la atribución de la responsabilidad a la industria? Sólo en la resuelta complicidad de otros tan ignorantes como ellos y tan necesitados de formar parte de los enlightened. El mismo problema tiene mucha menos importancia que la posibilidad de acusar a los gobiernos del mundo, seguramente movidos por ideales menos altruistas que los críticos.

Para abordar esas cuestiones conviene estar atentos a los diversos contenidos manipuladores que hay en toda la propaganda. Con muchísima frecuencia el ecologismo tiende a ser nostalgia de sociedades primitivas, con el mismo anhelo de condenar el capitalismo y buscar adhesiones a la alternativa. El citado William Ospina es característico, y su condena de la civilización termina en la admiración y el respeto por Chávez, cosas que son sus verdaderas proezas. También el mucho más interesante poeta nicaragüense
Ernesto Cardenal combina la defensa de los valores prehispánicos con la militancia en el sandinismo.

Mucho más frecuente es en otros contextos la asociación con valores religiosos o primitivos ocultos o poco razonados en personas que se creen “modernas” o ateas. Esa suplantación de la religión por supersticiones infantiles merecería un post. Pero respecto al ecologismo la cuestión es particularmente compleja: ¿la “naturaleza” o la Tierra son instancias superiores a la humanidad? Siguiendo el famoso alegato del jefe indio, ¿pertenece la tierra a los hombres o éstos a aquélla? El viejo esquema del pecado, la culpa, la deidad suprema y sus representantes en la Tierra y entre los hombres se reproduce casi cómicamente con los ecologistas.

El conjunto de creencias extrañas y de valores dudosos que tienen relación con todo eso es abrumador. Uno de los elementos sociales tradicionales que recogen los ecologistas y que encauzan a su vago sueño alternativo, aunque siempre coincidente con iniciativas generosas como el Foro Social Mundial y hostil a las empresas y bancos estadounidenses, es el miedo a la técnica, y el rencor de los que resultan relegados por ésta. La militancia en el amor a la naturaleza convierte a estas personas en parte de una nueva aristocracia. La rabia por todo eso que se le quita a lo que está por encima de nosotros se convierte en el blasón de quienes no tienen nada más que ostentar.

Y si bien abunda la actitud de quienes se desentienden por completo de todo, la verdad es que la solución a los problemas de que se ocupa el ecologismo es principalmente técnica: de desarrollo de tecnologías que permitan explotar mejor las energías limpias, de industrias que procesen la basura, probablemente con procedimientos automatizados más eficientes que los actuales, de estrategias de reforestación y de obtención de agua y de freno a la desertización… Un campo inmenso precisamente para la denostada industria y las denostadas empresas.

Y para todo eso ciertamente es necesaria una gran conciencia de los peligros que afrontamos, pero el revival romántico y más bien cursi de los colectivistas y nostálgicos de la prehistoria y adoradores de la Tierra o de la “naturaleza” y demás fauna antimoderna no es precisamente el camino. Es uno de los principales obstáculos, pues por puro amor a la Tierra colaboran con el
despliegue bélico más impresionante que se ha dado desde la caída del comunismo.

Por Jaime Ruiz. Columnista de Atrabilioso.

martes, 17 de febrero de 2009

Recapitulemos


Si algo distingue al periodismo de opinión capitalino, en gran medida politizado o ejercido por políticos en busca de beneficios personales, es la obsesión por la crítica y la descalificación.

Es como si la función de estos fuera dificultar, y no, hacer mejores y más inteligentes propuestas. Como si un fundamentalismo les dictara la obligación de criticar, aun en asuntos que son de valorar, resaltar y respaldar. Y no hay tal. La única obligación del escritor de opinión es ser honesto, y como valor agregado, argumental y convincente. Quien critica, pues, tiene la obligación ética de decir como seria mejor; es la única forma de convencer, sin dejar el trabajo de idearlo en cabeza de los demás.

Valdría la pena preguntarse entonces, hasta que punto la crítica estimula a mejorar, y no, a claudicar; y hasta que punto el reconocimiento público, anula el espíritu de superación, y no, compromete más.

La efectividad del escritor de opinión no radica en los lectores (se puede tener muchos, pero pocos adeptos a la tesis que se plantean), si no en la capacidad de influir en la opinión de los demás; o al menos, reflejar la de aquellos en sus escritos (llega un momento en que no se sabe que fue primero). A juzgar por este indicador de éxito, quienes atacan al presidente no han logrado, ni influir, ni reflejar a las mayorías, pues la favorabilidad se ha mantenido por encima del 60%, cuando la historia del país demuestra que ésta cae por debajo del 40% antes del primer año de gobierno. De aquí se puede inferir que, o no hay honestidad intelectual -o capacidad, o faltan convincentes argumentos.

En relación con los militares retenidos en la selva, por ejemplo, quien se seguirá desprestigiando si no los libera es la guerrilla. Ayudar en esa dirección debe ser la labor de toda la sociedad, incluidos nosotros, hasta que no les quede otra, que liberarlos. Presionar al gobierno para que ceda ante la guerrilla que pronto exigirá más, es debilitarlo, fortalecer la posición de ellos, y validarles el arma de lucha.

Criticar lleva implícito un mensaje de superioridad (puedo hacerlo o concebirlo mejor) y cuando se descalifica a la persona, se requiere de cierta inmunidad porque la contraparte puede defenderse atacando (es una estrategia) y dejar muy mal parado a quien la hace; especialmente, si la critica es mal intencionada e injusta.

En otras palabras no es consecuente que un artista (músico, pintor, escritor) por ejemplo, se exprese mal de la obra de otro, o bien de la propia; tampoco que lo haga un gobernante: esa tarea queda mejor en manos de otros que puedan ser objetivos, y si lo hicieren, tienen la obligación moral de decir el cómo (la demagogia consiste en no decirlo).

Por lo tanto quien critica debe cumplir dos condiciones: primera, no haber tenido la oportunidad de hacerlo mejor, o haberlo hecho; y segunda, no tener el rabo de paja. NOTA: hay algún atenuante cuando la critica es producto de la falta de información, o de desinformación (son conceptos diferentes) porque se resuelve aclarando las cosas.

Ahora bien, si al periodista se le exige la mayor neutralidad posible en la presentación de los hechos, para el escritor de opinión es imperativo asumir una posición: es decir orientar, eso es lo que espera el lector.

Por Miguel Yances Peña. Columnista de El Univesal de Cartagena

lunes, 16 de febrero de 2009

Un portazo al intercambio “humanitario”



Uribe ha cerrado, aparentemente, todas las puertas para un intercambio humanitario y ha dejado como únicas posibilidades la liberación unilateral de secuestrados o el rescate militar.

¿Qué motivó semejante radicalización del Presidente, cuando hasta hace poco decía que estaba dispuesto a entablar diálogos, siempre y cuando fueran serios y sin amenazas?

Lo primero que se observa es el recrudecimiento del accionar terrorista de las Farc. Además de los carros-bomba, de los ataques con explosivos contra uniformados y de las atrocidades cometidas contra el pueblo Awa, las Farc están planteando un doble discurso en el que, por una parte, buscan un mejoramiento de su posición política y por la otra, intentan aterrorizar al país con mensajes dinamiteros para difundir la idea de que siguen vivos y son fuertes… ¡Claro! Eso solo se lo cree ‘Alfonso Cano’.

El segundo motivo es la confirmación de la estrategia que comenzó con la liberación de todos los políticos secuestrados para dejar en la selva a un puñado de uniformados como prisioneros de guerra, que las Farc y sus sirvientes quieren canjear como lo hicieron Samper o Pastrana, pues ya no hay civiles de por medio.

Con esta estrategia, las Farc pretenden obtener apoyo internacional para el intercambio de prisioneros, lo que de carambola les adjudicaría el reconocimiento de beligerancia y, según las normas internacionales, ser vistos como un Estado paralelo que está en guerra contra otro.

Uno de los hechos que demuestra esta estrategia es el discurso de Alan Jara, cuando dice que las Farc son todavía muy fuertes, que tienen mucha gente y que controlan amplias zonas del país. Es, en síntesis, el mismo discurso que en su momento proclamó y publicó Luis Eladio Pérez y que contiene todos los elementos requeridos para que se justifique la presión internacional para la beligerancia.

Con los secuestrados confirmándole al mundo el poderío de las Farc, la tarea de Colombianos por la “paz” es la de facilitar una vitrina en la que muestren al grupo terrorista como “humanitario” y dispuesto al diálogo, conmoviendo a los desprevenidos con intercambios epistolares, abrazos y besos para Piedad Córdoba. Sin embargo, esos intercambios epistolares no pueden considerarse negociaciones, pues se dan entre gente del mismo bando.

Además, el propósito de las Farc con Colombianos por la “paz” es ablandar al Estado para que acepte un despeje y sobre todo, para que permita la participación de garantes internacionales que no desempeñarían esa función, pues los computadores de ‘Raúl Reyes’ demostraron quiénes, en el exterior, son sus aliados más leales. Pero no pueden ni hablar claro: tienen que lanzar una generalización que todos sabemos, se refiere concretamente a los miembros del Foro de Sao Paulo: Lula, Correa o Chávez… de ahí sale el nombre de los garantes internacionales.

A esos garantes, las Farc les entregarían muestras de buena voluntad (liberación de algunos secuestrados) quienes se comprometerían a avanzar en la consecución del estatus de beligerancia, tan anhelado y lejano ahora para el grupo terrorista.

Mientras tanto el embajador de Estados Unidos en Colombia
anunció que su gobierno “está abierto a una propuesta concreta sobre 'Sonia' y 'Simón Trinidad'.” La posición del gobierno norteamericano puede interpretarse como una decisión para no dejar a ese país como un obstáculo en las supuestas gestiones de paz.

Sin embargo, parece una apuesta que pretende desenmascarar a los supuestos “demócratas” que luchan por la paz. Retirando el obstáculo de los dos terroristas extraditados y condenados en Estados Unidos, el asunto se concentra en las gestiones que puedan realizar los Colombianos por la paz y en especial la senadora Piedad Córdoba.

Ella tendrá que demostrarle a Obama si su interés, ese del que tanto habla, es la supuesta paz que dice buscar o si está utilizando a los secuestrados como trampolín mediático, propagandístico y político con miras a las elecciones de 2010.

A todo lo anterior se suma la iniciativa de llevar a referendo la obligación del Estado de establecer como política el intercambio humanitario… ni más ni menos que cumplir la última voluntad de ‘Tirofijo’, quien ordenó el secuestro de militares y políticos para presionar al gobierno para establecer una ley de canje. El idiota útil de esta propuesta es el profesor Moncayo, uno de los ilustres miembros de Colombianos por la paz.

Es evidente que las acciones posteriores a las liberaciones unilaterales están enfocadas a los propósitos de legitimar a las Farc y de conseguir el reconocimiento de la beligerancia, reforzando con aparentes hechos de buena voluntad, los avances que hace un tiempo hizo Hugo Chávez en ese sentido.

Lo que ha hecho Uribe es cerrar las opciones del reconocimiento a las Farc de ser una fuerza beligerante que combate al opresor estado colombiano y salirse del juego que Colombianos por la paz y las Farc elaboraron cuidadosamente para que el país cayera en la trampa y por lo conmovidos que estamos ante el sufrimiento de un puñado de compatriotas, entráramos a la aventura de oxigenar a las Farc y acercarlos seriamente al poder.

Ciertamente a las Farc no les importan sus terroristas condenados en cárceles colombianas o estadounidenses… a ellos les interesa el uso de esa mercancía para obtener victorias políticas nacionales e internacionales. Para tal fin, nada mejor que sus aliados y el club de los inocentes reunido en Colombianos por la paz.

Por Jaime Restrepo. Director de Atrabilioso.

viernes, 13 de febrero de 2009

"Habrá fraude el 15 de febrero"

Alejandro Peña Esclusa, Presidente de Fuerza Solidaria Venezuela, dio sus opiniones sobre el proceso del referéndum que el pueblo venezolano enfrentará el domingo 15 de febrero, con el cual, el gobierno de Hugo Chávez podría reelegirse indefinidamente.

Para Peña Esclusa, uno de los férreos opositores a Chávez, la posibilidad de fraude es muy alta ya que Chávez no está dispuesto a entregar el poder, entre otras cosas, porque de salir, iría directamente a la cárcel por los numerosos delitos que ha cometido.

Por otro lado, advierte que en el futuro próximo, Venezuela puede verse inmersa en una ola de violencia y desobediencia civil ya que el pueblo no estará dispuesto a soportar a un dictador eterno y por lo mismo cree que para que Venezuela pueda sacar a Chávez del poder, solo será posible con la presión ciudadana en un proceso de rebelión.

"Chávez cometerá fraude" esta es la posición de Alejandro Peña Esclusa, presidente de Fuerza Solidaria Venezuela, quién nos dio sus análisis sobre el referéndum que el pueblo Venezolano enfrentará este domingo, para darle poderes de reelección al gobierno.

La entrevista completa: