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sábado, 8 de marzo de 2008

Catarsis de formas

Por lo menos ahora bajará el tono en las declaraciones de prensa y los ciudadanos comenzarán a percibir, equivocadamente, que los graves incidentes con Ecuador y Venezuela se solucionaron definitivamente con un apretón de manos y unas cuantas palmaditas en la espalda.

Nada más alejado de la realidad. Aunque ciertamente la superficie de la situación volverá a la apariencia de calma, el fondo, ese que generó la crisis, sigue intacto: El apoyo internacional a las FARC y el plan expansionista de Hugo Chávez Frías.

Los hechos hablan por si mismos: La Cumbre de Río comenzó con las descalificaciones y las arengas de Rafael Correa en contra de su homólogo colombiano. Posteriormente Uribe defendió su posición y después de ofrecer disculpas, presentó sus argumentos y enfrentó las agresiones de dos de los miembros del triángulo siniestro. La jornada de la mañana fue candente y presagiaba un oscuro final.

Pero todo cambió en la tarde. Muchos observaron admirados que de repente amainaron los ánimos y comenzaron a surgir algunas propuestas para solucionar la crisis. ¿Y por qué ocurrió ese milagro? Por obra y gracia de Hugo Chávez Frías, quien guardó silencio en la mañana y en la tarde intervino con chistes y cantos, muy al estilo del arlequín de Miraflores. Fue la posición de Chávez, premeditada para lograr que su nombre no figure en una investigación de la Corte Penal Internacional, la que consiguió calmar los ánimos que él mismo había incendiado.

Chávez ya había dado los primeros indicios de su preocupación ante la amenaza del mandatario colombiano, pues además de las risitas socarronas y de las burlas estúpidas sobre las bases para la formulación de la denuncia ante la CPI, había anunciado la necesidad de “enfriar el tema con Colombia”, para obtener el “olvido” de su complicidad irrestricta con las FARC.

Es más: La agresividad de Correa, a pesar de seguir prácticamente intacta con respecto a Uribe, también se vió en sus encuentros finales con Hugo Chávez, pues quedó en evidencia que el paracaidista utilizó al presidente ecuatoriano, exaltó los ánimos y luego llegó a cantar y a ejercer de mal comediante, así la presidenta de Argentina riera a carcajadas con cada ocurrencia del mandatario venezolano. Hay que reconocerlo: Chávez tiene el poder suficiente para desestabilizar la zona y en una de sus tantas salidas, incendiar la región.

Si bien las formas se moderarán, los elementos de fondo están intactos: Chávez sigue adquiriendo armamento, reconociendo a las FARC como “insurgentes”, albergando a varios de los cabecillas terroristas, moviendo sus marionetas y financiando su plan expansionista.

Del otro lado, al sur de Colombia, las cosas no son distintas: Rafael Correa continúa sus alianzas con Chávez y los campamentos de las FARC siguen cómodamente instalados en su país, sin darle la menor importancia a esa gravísima violación de la soberanía. Es más: Correa y sus militares deberían explicarles a los ecuatorianos porqué estaba asentado en su territorio el campamento del número dos de las FARC, en donde atendía cómodamente a decenas de invitados de diferentes nacionalidades y calañas: Desde estudiantes mexicanos y chilenos, hasta miembros de ETA.

Es bueno indicar que pese a que Correa acusó a Uribe de mentiroso, los hechos señalan que ha sido el presidente ecuatoriano quien ha mentido descaradamente: Mi gobierno no tendrá contactos con las FARC sin autorización de Colombia, el campamento era de paso, bombardearon desde espacio aéreo ecuatoriano y mi gobierno no tenía conocimiento de la permanencia de ‘Raúl Reyes’ en territorio ecuatoriano… toda una colección de mentiras, gravísimas mentiras, que Correa deberá explicar en Quito.

Puede que después de los abrazos de Santo Domingo, la forma cambie… que de repente Uribe no sea un mafioso paramilitar, que de golpe no sea un mentiroso compulsivo, ni el líder del terrorismo de Estado. Puede que ‘Iván Ríos’ no reciba un minuto de silencio, o que Daniel Ortega no vuelva a llamar hermano a ‘Tirofijo’, pero eso es cuestión de formalidades, porque debajo de la superficie sigue el plan de Chávez y de las FARC, acolitado por fervientes seguidores que en nuestro propio país siguen las instrucciones y preparan el terreno para la operación orquestada desde el eje Caracas – La Habana.

Una crisis que pudo terminar en un baño de sangre

Muchos han respirado tranquilos porque los tambores de guerra han dejado de sonar. Pero si la actitud del gobierno colombiano hubiese sido igual de agresiva a la de Caracas, Quito y Managua, a esta hora ya estaríamos en guerra. Mientras se realizaba la Cumbre de Río, en la frontera de Colombia y Venezuela ubicada en la Guajira, en Paraguachón concretamente, una patrulla de comandos de la Disip ingresó unos cuantos centímetros a territorio colombiano, después de disparar contra un vehículo que ignoró una orden para detenerse.

La radiopatrulla fue atacada por civiles enardecidos que rompieron sus vidrios y generó, por unos cuantos minutos, un fuerte intercambio verbal entre los ciudadanos colombianos y algunos uniformados de las fuerzas estatales venezolanas.

¿Qué estaríamos viviendo si el paso fronterizo, del lado colombiano, hubiese estado militarizado? El polvorín estaría en llamas y a estas alturas estaríamos midiendo fuerzas en el desangre de una guerra.

Santo Domingo: El final de la crisis

Varias cosas han quedado claras: Evidentemente Colombia no puede violar la soberanía de ningún país, pero también resulta indispensable un rápido acuerdo para la cooperación de Ecuador y Venezuela en la lucha contra lo que podríamos llamar, para que Huguito entienda, factores desestabilizadores armados que cometen acciones terroristas.

Otro asunto importante es que el continente conoció la grave situación de impunidad y complicidad de dos gobiernos con los terroristas
. La declaración final de la Cumbre es clara: Los llama criminales, y reconoce que para Colombia las FARC son terroristas. El punto octavo dice lo siguiente:

8. Reiteramos nuestro firme compromiso de combatir las amenazas a la seguridad de todos sus Estados, provenientes de la acción de grupos irregulares o de borganizaciones criminales, en particular de aquellas vinculadas a actividades del narcotráfico. Colombia considera a esas organizaciones criminales como terroristas.
En cualquier caso, para Chávez y para Correa resultará difícil seguir justificando a las FARC cuando enfrentan ya un concenso de que las FARC son criminales, pues no tiene presentación que sus gobiernos los acojan y protejan. Además, porque la legislación internacional también es específica en cuanto a la prohibición de hospedar en el territorio a criminales.

De otro lado, Ecuador obtuvo una victoria moral a medias, pues la Cumbre RECHAZÓ la acción colombiana, y siguiendo el mapa trazado por la OEA, no se produjo una condena formal. Sin embargo, Uribe ofreció unas sinuosas excusas que fueron aplaudidas y tomadas como contundentes.

Así mismo, Chávez ganó el reconocimiento tácito como un poder generador de estabilidad o de inestabilidad en la región: Manejó la Cumbre a su antojo y consiguió que Uribe se retractara de la denuncia ante la CPI. Sin embargo, el
punto sexto de la declaración final de la Cumbre es una fuerte derrota para el arlequín de Miraflores:

6. Recordamos también los principios, consagrados por el derecho internacional, de respeto a la soberanía, de abstención de la amenaza o el uso de la fuerza y de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, destacando que el artículo 19 de la Carta de la Organización de Estados Americanos prescribe que ''Ningún Estado o Grupo de Estados tiene el derecho de intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. El principio anterior excluye no solamente la fuerza armada, sino también otra forma de injerencia o de tendencia atentatoria de la personalidad del Estado, de los elementos políticos, económicos, y culturales que lo constituyen.''
Es decir: Los mandatarios del Grupo de Río no están dispuestos a soportar que Chávez sigua inmiscuyéndose en las problemáticas de otros estados.

Entre tanto a Uribe le correspondió capotear un temporal, pues estaba solo enfrentando al triángulo siniestro. Aunque defendió sus posiciones con argumentos, se vió a un Presidente disperso que anunciaba una respuesta para un mandatario y en la práctica se dirigía a otro. De igual forma, las expresiones gestuales de algunos dirigentes, como Cristina Fernández, mostraron una profunda antipatía, casi desprecio, por el presidente colombiano.

En el fondo la ganancia real de toda esta crisis es que se cumplió con el objetivo de la operación que desató la ira de Ecuador: El segundo de las FARC está muerto, con lo que además quedó en evidencia la complicidad de algunos gobiernos con el grupo terrorista más antiguo y mediocre del mundo.

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Crisis en desarrollo III

El gobierno colombiano está seguro de las pruebas que encontró en el campamento en el que fue abatido el terrorista ‘Raúl Reyes’. Esta conclusión se desprende de dos hechos concretos que se presentaron en las últimas horas: El anuncio que hizo el presidente Uribe de denunciar a su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez, ante la Corte Penal Internacional y la fuerte intervención del embajador Camilo Ospina ante la OEA.

Resulta evidente que, a juicio del gobierno, las pruebas recaudadas en el primero de tres computadores (según el embajador Ospina son cuatro) del número dos de las FARC son lo suficientemente sólidas para lanzarse a una aventura jurídica ante la CPI. Según el Presidente, el gobierno busca que Chávez explique el por qué de su financiación a grupos genocidas y agregó: “No queremos que país alguno se solidarice con el terrorismo”.

Básicamente el gobierno Uribe denunciará a Chávez por el patrocinio y financiación de terroristas, basado en los documentos que indican que el mandatario venezolano pactó con las FARC un aporte de 300 millones de dólares, cincuenta de los cuales ya habrían sido entregados al grupo terrorista según un comunicado que envió el cabecilla ‘Iván Márquez’ a todo el secretariado de las FARC. El aporte restante se haría mediante la participación de los terroristas en negocios relacionados con el petróleo y a través de la adjudicación de contratos en el vecino país.

El anuncio tiene serias implicaciones en la crisis con Venezuela. De un lado, el gobierno colombiano concentra sus acciones en el plano jurídico internacional y sienta un precedente sobre las pretensiones de Chávez de expandir sus dominios más allá de las fronteras venezolanas. De igual forma, más allá de la posibilidad real de instaurar el proceso, Colombia asume un liderazgo regional al llevar el pulso de las alianzas políticas con las FARC a una instancia de enorme visibilidad mundial.

Además, con esta decisión, algunos gobiernos que hayan recibido los coqueteos de los terroristas, lo pensarán dos veces ante los problemas internacionales a los que someterán a sus países, no solo por el escándalo sino también por las consecuencias para la estabilidad de sus respectivas naciones, pues las FARC son sinónimo de terror, narcotráfico y violación de derechos; acciones con las que ningún gobierno coherente querría verse vinculado.

Sin embargo, la polémica por el anuncio de Uribe apenas comienza. Algunos expertos señalan que la denuncia sería válida si se tiene en cuenta que el genocidio es una forma de cometer terrorismo, lo que constituye un crimen de lesa humanidad. Además, el Estatuto de Roma no contempla inmunidad para los jefes de Estado.

No obstante, el Estatuto de Roma también es claro sobre las competencias de la justicia de cada país, por lo cual Colombia tendría que entrar a demostrar que en Venezuela se hizo una investigación fraudulenta frente a los hechos que se le quieren imputar ante la CPI. Esto significa a la postre, que la denuncia como tal no tendría asidero, pero si sentaría un precedente muy importante en el concierto internacional.

Mientras tanto en la intervención ante la OEA de Camilo Ospina, embajador colombiano ante la Organización, salieron a relucir los datos encontrados para demostrar que Venezuela y Ecuador están brindando su apoyo al grupo terrorista de las FARC.

Algunos de los datos que fueron encontrados en el computador de ‘Raúl Reyes’ fueron expuestos por el embajador Ospina, lo que evidencia la absoluta confianza que tiene el gobierno colombiano en las pruebas recaudadas. La demoledora intervención de Ospina, que despertó los aplausos de muchos asistentes a la reunión, tuvo además de las menciones de las evidencias, fuertes cuestionamientos y afirmaciones en contra de la actitud de los gobiernos de Ecuador y Venezuela frente a las FARC.

A continuación transcribimos algunos apartes de la
contundente intervención del embajador Camilo Ospina ante la OEA:

Es cierto que helicópteros colombianos con personal militar ingresaron a
territorio ecuatoriano para registrar el campamento terrorista, razón por la cual el Gobierno colombiano ha pedido disculpas públicas al Gobierno del Ecuador y lo hace de nuevo en el día de hoy.

El gobierno de Colombia cuenta con información precisa que le permite aseverar, sin temor a equívocos,que el campamento hallado en territorio ecuatoriano no era un lugar de tránsito, sino, por el contrario, un campamento permanente.

El abundante material que se anexa contiene comprometedoras revelaciones de acuerdos entre las FARC y los gobiernos del Ecuador y Venezuela.

Algunos han afirmado que se atacó a ciudadanos indefensos mientras dormían. Señores Embajadores, eso es una falta de respeto con el pueblo colombiano; referirse de esa manera a unos terroristas que han cobrado miles y miles de vidas de ciudadanos de todas las nacionalidades resulta inadmisible para la nación que represento.

Presentamos documentos que no solo afectan la seguridad nacional de mi país, sino también la de la región, y hacen imperativas las explicaciones por parte de las autoridades ecuatorianas y venezolanas sobre sus vínculos con las FARC; sobre la presencia permanente de campamentos del grupo terrorista en territorio ecuatoriano; sobre el adoctrinamiento ideológico de la población de frontera; sobre el tráfico ilícito de drogas y de armas por dicho grupo bajo la protección de los gobiernos de Ecuador y Venezuela, y sobre el tránsito de secuestrados por esos territorios.

Sorprenden las declaraciones del Ministro Larrea cuando afirma que los contactos que mantenía con las FARC eran conocidos por el Gobierno de Colombia. No es cierto.

Las declaraciones del Presidente Correa y su ministro Gustavo Larrea confirman que sí existió la reunión a la que hace referencia el terrorista Reyes en las cartas encontradas en su computador. El acuerdo que estarían negociando con las FARC sería un acuerdo con fines políticos, con decisiones compartidas en el nombramiento de comandantes militares en la zona y para ejercer actividades proselitistas en el Ecuador. Esto no tiene relación con la justificación que ha dado el Gobierno ecuatoriano que estaría adelantando acciones humanitarias. Lo que revelan los documentos tiene más bien las características de tráfico de secuestrados con fines políticos. Temas por los que tiene que responder el gobierno del Presidente Rafael Correa.

En el proceso de examen del material contenido en los computadores, han aparecido hasta el momento otros datos vinculados directamente con la entrega de armamento y dinero por parte del Presidente Hugo Chávez a las FARC. Este hecho configura una violación a la ley penal internacional y será denunciada por Colombia ante la Corte Penal Internacional para que investigue al presidente Hugo Chávez Frías por el delito de financiamiento directo de grupos terroristas.

El gobierno colombiano había informado por la vía diplomática sobre la presencia de las FARC en territorio ecuatoriano. Así consta en las notas (Ospina referenció 10 notas diplomáticas) enviadas al gobierno del Ecuador.

Que no quepa la menor duda de que los gobiernos de Venezuela y Ecuador han venido negociando con terroristas narcotraficantes. Las pruebas están a su disposición.

Permitir que grupos terroristas tengan campamentos en la frontera de un país vecino y que desde ellos se planeen y ejecuten actos terroristas es en sí un acto criminal.

Lo que hoy pedimos es una posición clara frente al terrorismo. Ofende al pueblo colombiano que algunos de nuestros vecinos sigan creyendo que las FARC representan los intereses del pueblo. Mi país reclama que las cosas sean llamadas por su nombre: Las FARC son una mafia narcotraficante, que para nada representan los intereses del pueblo colombiano. Son una mafia sin patria, que delinque, bien en Colombia o en el exterior.

Sorprende que mientras ahora se nos quiere condenar por una acción que liberó a nuestro pueblo de un yugo de 40 años de terror, en Venezuela se le rinden homenajes a un criminal y genocida.

Ahora la discusión se centra sobre 1.800 metros más allá de la frontera, pero nadie habla de los miles de colombianos secuestrados y masacrados por las FARC. Nadie habla del prontuario criminal de Raúl Reyes. Nadie habla del derecho a la libertad de los colombianos.

¡Qué valor han mostrado los presidentes de Ecuador y Venezuela para expulsar a nuestros embajadores, dignos representantes de una democracia legítima! Ojalá mostraran similar valor para expulsar a los terroristas de su territorio.
En las primeras horas de la mañana de ayer, ocurrió otro hecho importante: La
declaración del presidente de los Estados Unidos frente a la crisis diplomática y militar urdida desde Caracas. Bush expresó su completo apoyo a su colega colombiano y a la democracia del país: "Nuestro mensaje a Colombia es que apoyamos a nuestro aliado democrático". Sin embargo lo más importante de la declaración del mandatario estadounidense es que “su país se opone a cualquier acto de agresión que pueda servir para desestabilizar la región” al tiempo que acusó a Venezuela de hacer “maniobras provocadoras”.

Estas declaraciones oficializan, por lo menos en el papel, el respaldo de los EE.UU. ante las pretensiones de Hugo Chávez de expandir su dominio a territorio colombiano. Ese apoyo es, en lenguaje diplomático, una advertencia de intervención directa de Estados Unidos en caso de una agresión militar contra Colombia.

Más simple: Bush confirmó el apoyo militar a nuestro país y ese es un anuncio que puede disuadir al arlequín de Miraflores de escalar la crisis y pasar de las palabras a los hechos. Ahora a Chávez le corresponderá evaluar si quiere una confrontación directa de su aparato militar contra el poderío estadounidense, simplemente para tratar de frenar la vertiginosa caída de su popularidad en Venezuela.

Eso si: El anuncio no puede generar falsas expectativas y creer que en caso de una escaramuza entre los ejércitos de Colombia y Venezuela, de inmediato se verían los cielos llenos de cazas y bombarderos norteamericanos, o los puertos dando albergue a decenas de portaaviones y la frontera plagada de marines.

El apoyo consistiría en permitir que los recursos y equipos entregados mediante el Plan Colombia sean utilizados en la defensa del país. Claro que si el desequilibrio de fuerzas fuera muy grande, seguramente se daría una intervención de mediana escala aunque de alto impacto, con tecnología militar de última generación y el despliegue de algunas unidades de fuerzas especiales, algo muy parecido a la primera etapa de la operación que adelantó el gobierno norteamericano en Afganistán.

Solo han transcurrido cerca de 80 horas desde la caída de ‘Raúl Reyes’… muchas cosas quedan pendientes en esta crisis que parece estarse orientando, por lo menos por parte de Ecuador, al tema diplomático y jurídico internacional. La gran incógnita es el paracaidista y su desesperación por quedar en evidencia sus intenciones, no solo ante Venezuela sino también ante el mundo entero. El desespero conduce al error y este puede costar muchas vidas.

martes, 4 de marzo de 2008

Crisis en desarrollo III

Han pasado un poco más de 72 horas desde el operativo en que se dio de baja al terrorista ‘Raúl Reyes’. Mientras los vecinos continúan escalando la crisis diplomática y militar, en Colombia se siguen conociendo los hallazgos de uno de los computadores que tenía el terrorista al momento de ser abatido.

A las denuncias sobre las relaciones entre el gobierno ecuatoriano con las FARC, específicamente a través de Gustavo Larrea, ministro de seguridad del vecino país, en las últimas horas se dieron a conocer algunos datos sustantivos en los que se da cuenta de la alianza entre el gobierno venezolano y el grupo terrorista.

En un comunicado de alias ‘Iván Márquez’ al Secretariado, el terrorista informa del aporte de 300 millones de dólares que hiciera el gobierno Chávez a las FARC. A esta información, el canciller Maduro respondió que "era motivo de burla la declaración", pues según el funcioncionario venezolano, 300 millones de dólares ocupan mucho espacio y resulta difícil transportarlos. Uno se pregunta si Maduro no conoce el sistema bancario y sobre todo si ignora la existencia de las redes de blanqueo de dinero, que de paso sea dicho, son muy utilizadas tanto por las FARC como por los narcotraficantes que tienen en Venezuela no solo un paraiso sino un gobierno asociado al negocio. Total: Lo risible es la justificación que ofrece el gobierno venezolano a la gravísima acusación.

En torno a este asunto, el acuerdo de los 300 millones de dólares fue planteado por el gobierno Chávez como una participación de las FARC en negocios petroleros basados en la compra de crudo a Venezuela, a muy bajos precios, para venderlo en Colombia o en otros países. Incluso ‘Iván Márquez’ habla de las enormes ganancias que obtendrían con ese modelo, aunque el Secretariado no descartó otras formas de participación en las tajadas de corrupción del narcoestado venezolano, como la adjudicación de contratos para las FARC.

Además, en otro documento, el protector del terrorismo Hugo Chávez agradece la ayuda que le brindaron las FARC en 1992, cuando estaba en la cárcel. De igual forma, el general Naranjo informó sobre el ofrecimiento de armamento por parte del gobierno Chávez a las FARC. Dicho ofrecimiento encaja perfectamente en otro dato encontrado en el computador de ‘Reyes’: La creación de un ejército conjunto de las FARC y Venezuela para derrocar al gobierno colombiano. Esto a su vez coincide con la propuesta que le hizo Piedad Córdoba a 'Simón Trinidad' para impulsar la caída de Uribe y la creación de un gobierno de transición en el que tendrían participación las FARC. La senadora "colombiana" lo negó y anunció una denuncia por calumnia, lo que nunca ocurrió... ¿por qué no instauraría la noticia criminal ante la Fiscalía?

El eje de todas las gestiones venezolanas tiene un denominador común: Ramón Rodríguez Chacín, el oscuro ministro que en la tarde de ayer reconoció que efectivamente se había reunido con ‘Reyes’ y había mantenido contactos con las FARC. Según Chacín, eran contactos para la paz, (lo que quiera que ese término signifique para un gobierno armamentista que ordena el traslado de 10 batallones, tanques y aviones a la frontera); y para la liberación de los secuestrados… ¡Qué disparate! Fueron 300 millones de razones verdes las que lograron la liberación, es decir, la simple fórmula de pagar el rescate de un puñado de secuestrados a un grupo terrorista, para que Chávez fortaleciera su posición continental y buscara salidas para el deterioro internacional de la imagen de las FARC.

Toda esta información resulta fundamental para entender la dinámica de las relaciones entre el mandatario venezolano y el grupo terrorista, pues demuestra que desde hace más de 15 años, las FARC cooptaron a Hugo Chávez en el proyecto totalitario y de aniquilamiento con el que siempre han soñado y que estuvieron a punto de alcanzar durante el gobierno Pastrana.

Resulta obvio que el arlequín de Miraflores no veía con malos ojos la alianza que pactaba con las FARC. Por el contrario: Se estableció una relación simbiótica que se ha fortalecido con el tiempo, aunando esfuerzos en la lucha por imponer el modelo que incluso ha sido plataforma de gobierno de la izquierda “democrática” colombiana.

Horas antes, y frente a las evidencias el vicepresidente de Venezuela, Ramón Carrizalez, dijo: “Nosotros estamos acostumbrados ya a las mentiras del Gobierno colombiano, entonces para mi no tiene importancia cualquier cosa que digan, ahora pueden inventar cualquier cosa para tratar de salirse de esa violación del territorio ecuatoriano que hicieron”, posición que sorprende de un gobierno a cuyo caudillo tienen que decirle “!por qué no te callas!”.

Ciertamente Chávez sufre de incontinencia verbal y
esa actitud el aparente desprecio por los graves señalamientos indica que en Venezuela no saben qué responder y recurren a una fórmula que nadie les cree: El silencio frente a las gravísimas denuncias. Solo se presentó la oficialización de la ruptura de relaciones y el anuncio de la expulsión del cuerpo diplomático colombiano en ese país, lo que fue aplaudido a rabiar por los despreciables miembros de la Asamblea Nacional de Venezuela, los mismos que aprobaron el estatus político para las FARC.

Claro que el silencio fue roto también por Ramón Rodríguez Chacín. En uno de esos espectáculos de circo pobre al que nos tienen acostumbrado los funcionarios venezolanos, sacó un computador portatil supuestamente del asesinado noarcotraficante Wilber Varela y aseguró que en el aparato hay “indicios” sobre nexos del general Naranjo con el narcotraficante.

Uno se preguntaba, antes de escuchar el contenido de los hallazgos ¿Por qué, con semejante información en su poder, Venezuela guardó silencio y no hizo un escándalo monumental, justo en el momento en que crecía la tensión entre Uribe y Chávez? Resulta útil recordar que el extraño asesinato de alias ‘Jabón’ ocurrió en la misma época de la pataleta de Chávez por la decisión de Uribe de suspender su mediación con las FARC.

Es más:¿Cómo es posible que un documento de esa naturaleza no se haya dado a conocer en medio de los señalamientos que se han venido haciendo contra el gobierno venezolano que amparó al narcotraficante alias ‘Jabón’, cuya relación y posterior ruptura con las FARC eran conocidas de tiempo atrás?

Pero la información de “inteligencia” terminó en un chorro de babas: Las destrezas en inteligencia de Chacín le alcanzaron para encontrar algo que la mayoría conocía en Colombia: La captura en Alemania de Juan David Naranjo, hermano del General, y quien según Chacín, era miembro del clan Varela. !Qué inteligencia! Chacín descubrió lo que todo el mundo conocía y de paso le incluyó una de esas calumnias que desde Caracas saben armar. Lo cierto es que el ladrón juzga por su condición y cuando el gobierno de Caracas habla de montajes, seguramente están evaluando sus propias acciones no solo en este caso, sino en todo lo que tiene que ver con el desgobierno que padece Venezuela.

Sin embargo todo esto parece un libreto muy bien estudiado y acordado entre Chávez y Correa, pues ambos gobiernos se escudaron en el mismo discurso que señala el supuesto intento de desviar la atención de la violación a la soberanía ecuatoriana. En el
anuncio del rompimiento de relaciones diplomáticas, Correa señaló: "Las infundadas acusaciones constituyen un deliberado intento para desviar la atención del hecho de la violación de la soberanía territorial ecuatoriana”. Esto no es una coincidencia y demuestra que hay una sola cabeza maquinando la crisis y estrechando el cerco contra Colombia... y esa cabeza está en Caracas.

De igual forma, la posición de Rafael Correa, quien envió el comunicado al embajador de Colombia en Ecuador (sí, al que expulsó el domingo en la noche y cuya sede está rodeada de policías) informando el rompimiento de relaciones diplomáticas, resulta facilista y contradictoria: Si el propio gobierno colombiano reconoció la violación a la soberanía de Ecuador, no tiene sentido afirmar que quiere desviar la atención de un hecho admitido como grave, al punto de ofrecer excusas y asumir las consecuencias anunciando el pago de posibles indemnizaciones a los ecuatorianos afectados por la operación.

En cambio, la crisis diplomática y militar que han elaborado los gobiernos de Ecuador y Venezuela pueden considerarse una enorme distracción de los hechos que están saliendo a la luz: Basta con señalar que
el ministro de Seguridad de Ecuador admitió que en enero se reunió con ‘Raúl Reyes’. Si efectivamente se realizó la reunión clandestina en una flagrante violación a la soberanía colombiana y a las resoluciones de la ONU y en una evidente intervención en los asuntos internos de nuestro país, ¿cuáles son las acusaciones infundadas?

Es más: Si los gobiernos de Quito y Caracas no fueran culpables de los hechos que se están conociendo, lo sensato hubiese sido el señalar a los directos responsables de los documentos: las FARC, pues fue el homenajeado ‘Raúl Reyes’ el que escribió eso y el que tenía guardada la información en uno de sus computadores. Pero el rabo de paja es enorme y las evidencias demuestran que las alianzas son reales y por eso el talante y tamaño de la crisis generada desde Venezuela y Ecuador.

Lo peor de todas las justificaciones mediocres de Venezuela y Ecuador, cual de todas más disparatada, se basan en la suerte de los secuestrados por parte de las FARC. El ministro Larrea anunció que estaban a punto de conseguir la libertad de 12 secuestrados, lo que evidencia una contradicción sumamente grave si se tiene en cuenta que las FARC dijeron, pocas horas después de la liberación de los últimos cuatro secuestrados canjeables, que suspendían las liberaciones hasta que se estableciera la zona de despeje en Pradera y Florida.

Entonces o las FARC están mintiendo o lo están haciendo los funcionarios de Ecuador y Venezuela... todo indica que es lo segundo, pues Larrea se atrevió a decir que había informado sobre sus reuniones al gobierno colombiano, cosa que evidentemente nunca ocurrió, pues no hay ningún registro sobre la autorización al ecuatoriano para adelantar tales encuentros. Simple: Tratan de ocultar los verdaderos motivos de las reuniones y las alianzas que han tramado con el terrorismo.

Sin embargo el documento más importante tiene que ver con el tráfico de Uranio en el que intervinieron las FARC. Dentro de las evidencias se encontró que los terroristas habrían recibido 50 kilos de Uranio, material para la fabricación de armas de destrucción masiva. En ese sentido la Policía creo un grupo especializado para hacer seguimiento a ese material bélico, pues no hay certeza de si ya fue ingresado o no al país por parte de las FARC. Las autoridades colombianas consideran que el hallazgo de este material es una prioridad de seguridad Nacional, ya que ese hecho consolida a las FARC como un "agresor global de alta peligrosidad".

Básicamente el Uranio en poder de las FARC ha salido del robo de equipos médicos que utilizan ese material radiactivo. Incluso hace algún tiempo se registró una extraña oleada en la que fueron robadas varias fuentes de poder de aparatos para el diagnóstico clínico. Las autoridades, en ese momento, solo atinaron a prevenir a los ciudadanos sobre las consecuencias para la salud de estar en contacto con el elemento.

Hoy esos robos cobran vital importancia, pues las FARC estarían tratando de incursionar en el mercado negro para la fabricación de bombas sucias, que son artefactos que expanden material radiactivo mediante el uso de un explosivo convencional. Las bombas sucias pueden ser utilizadas para provocar daños a la salud de las personas e impedir la habitabilidad de un territorio.

En las próximas horas se realizará una reunión extraordinaria de la OEA para analizar la situación, pues Ecuador y Venezuela piden un compromiso por escrito de Uribe de "no seguir con las prácticas dictadas por Bush". Seguramente para el círculo terrorista sería preferible que Uribe siguiera, como cachorro de Chávez, las indicaciones demenciales del arlequín de Miraflores.

En solo 72 horas, ya estamos ante un grupo terrorista que quiere jugar en las ligas de BinLaden, un par de gobiernos que se ofenden por las imputaciones y las califican como falsas, mientras que los protagonistas reconocen que los hechos efectivamente se produjeron.

Por Jaime Restrepo.
Director Sistema Atrabilioso.

lunes, 3 de marzo de 2008

Crisis en desarrollo

La crisis avanza vertiginosa: Hace poco más de un día, Colombia amanecía con la noticia de la muerte de ‘Raúl Reyes’. Poco después se conocían los detalles sobre el operativo en el que, por fortuna para el país, caía el segundo cabecilla del narcoterrorismo.

Justo en la mañana, mientras se narraban una y otra vez los pormenores del hecho, surgían las primeras luces de lo que ocurriría como consecuencia de la muerte de ‘Raúl Reyes’. Era evidente que se había transgredido la soberanía ecuatoriana y que el cadáver de Luis Edgar Devia había sido encontrado y retirado de un campamento que las FARC tenían en Ecuador.

Ese campamento no era un lugar de paso, pues las evidencias indican que tenía infraestructura para una posición estacionaria de los terroristas. Y esto ya había sido denunciado en su momento por el gobierno Uribe, sin que se presentara ninguna respuesta por parte de Ecuador.

La mañana siguiente trajo consigo nuevos desarrollos en la situación que desde la rueda de prensa del ministro Santos se presagiaba como una crisis internacional.
Rafael Correa envió una nota de protesta y llamó a consultas a su embajador.

Paralelamente surgió un actor que no quería perder la oportunidad de retomar la iniciativa para cercar a Colombia: Hugo Chávez habló con Correa y luego ordenó, al mejor estilo del capataz de una hacienda, el traslado de 10 batallones con tanques (hizo énfasis en los tanques) y el despliegue de la Fuerza Aérea Venezolana.

Pero no se quedó en eso: Expidió una segunda orden para cerrar la embajada de Venezuela en Colombia y que todos sus funcionarios, cerca de 60, regresaran a Caracas.

Aunque la primera reacción de Chávez frente al operativo había sido previsible, lo cierto es que lo ocurrido en la mañana del domingo confirmó los peores temores que muchos colombianos sentíamos: Además de dejar la guerra a un paso de distancia, Chávez rindió homenaje al “gran revolucionario de Raúl Reyes”, a quien describió como un “luchador por la paz al que él (Hugo Rafael) había conocido personalmente.

¿Y cuándo ocurrió eso? Bueno, es que las gestiones de Chávez para estrechar sus vínculos con las FARC vienen de tiempo atrás y las reuniones clandestinas entre Chávez y los mandos terroristas eran fundamentales para el proyecto expansionista y totalitario el “socialismo del siglo XXI”. Lo importante es que la incontinencia verbal de Chávez lo llevó a confesar ese contacto y de paso a dejar en evidencia que es un mentiroso, pues en otra de sus larguísimas alocuciones sostuvo que nunca se había reunido con los integrantes de las FARC. Como siempre la diarrea verbal lo dejó al descubierto.

Pero el día aún era joven y todavía faltaban ingredientes en la crisis. En la tarde, el Canciller Fernando Araujo leyó una declaración en la que Colombia presentó excusas al gobierno ecuatoriano por la incursión en su territorio.

Pocos minutos después, Rafael Correa habló en cadena e informó que la declaración del gobierno colombiano era una burla y que había decidido expulsar al embajador de Colombia en Ecuador, lo que a la postre significaba que las relaciones quedan en un punto muerto.

Pero a eso de las 10 de la noche, el director de la Policía, general Oscar Naranjo, se presentó en una rueda de prensa e informó que dentro de los documentos que estaban en uno de los tres computadores de ‘Reyes’ fue encontrada una comunicación en la que el terrorista da cuenta de una reunión que sostuvo con el ministro de seguridad interna y externa del Ecuador Gustavo Larrea.

En esa reunión, según ‘Reyes’, Larrea se presentó en nombre de Correa con la propuesta de oficializar las relaciones entre las FARC y el gobierno ecuatoriano. También Larrea le informa que su gobierno haría, en la frontera, los movimientos de personal necesarios para que los militares que estuvieran en contra de las FARC, fueran trasladados. Así mismo, Larrea le solicitó al secretariado un aporte que impulsara a Correa en el canje, que podría ser la entrega del hijo del profesor Moncayo, es decir el uso de los secuestrados como trampolín político internacional.

El día no terminaba. A las 11:15 p.m. el general Naranjo volvió a aparecer y concretó las denuncias: El gobierno ecuatoriano está interesado oficialmente en relacionarse con las FARC.

Con todo lo ocurrido hasta el momento, ciertamente se despejó una de las incógnitas planteadas pocas horas después de ser abatido ‘Raúl Reyes’: ¿Qué tan cercano es el
gobierno Correa con las FARC?

Sin embargo, también está el asunto de la presencia de las FARC en Ecuador y de la negligencia de ese país de combatir a los terroristas que invaden su territorio: ¿Sabían las autoridades ecuatorianas de la existencia de ese campamento?
La respuesta es afirmativa, pues durante un incidente que se presentó con el entonces recién posesionado presidente Rafael Correa, el gobierno colombiano entregó la información que evidentemente no terminó en nada, pues de otro modo las autoridades ecuatorianas hubiesen procedido a expulsar de la zona a los terroristas.

¿Qué debe hacer un gobierno que sabe de la hospitalidad de un Estado vecino para con los terroristas que han asolado al país durante casi medio siglo? No son muchas las opciones: Verlos pavonearse en el país vecino o ir por ellos y enfrentar las consecuencias por la osadía.

Uribe asumió los riesgos con Ecuador, y particularmente con el taimado Rafael Correa, a quien muchos veíamos con distancia suficiente de Chávez y de las FARC. El presidente colombiano sabía que Correa conocía la información y no hizo absolutamente nada para evitar que el terrorismo INVADIERA el norte de su país y tomaran la provincia de Sucumbíos como un refugio tranquilo y sin acosos por parte de las fuerzas de seguridad ecuatorianas.

Y solo han pasado 48 horas después de la muerte del número dos de las FARC.

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

domingo, 2 de marzo de 2008

Ahora la muerte de ‘Raúl Reyes’ fue un crimen de Estado

Según Rafael Correa, quien a veces sigue las instrucciones de Caracas, el “matón altruista” alias ‘Raúl Reyes’ fue masacrado. En ese sentido, cuando se habla de masacre, se alude al terrorismo de Estado, ese que será repudiado el próximo 6 de marzo, durante el evento que apoya entusiasta Anncol, la agencia de prensa fundada y promovida por las FARC. Entonces, durante la marcha de esta semana, los participantes protestarán por el crimen de estado cometido contra esas víctimas encabezadas por uno que solo tenía 14 condenas por delitos de lesa humanidad y más de 120 investigaciones… toda una víctima que merece el homenaje de los marchantes del 6 de marzo.

Los intocables cabecillas del terrorismo están cayendo: O están en una cárcel purgando cadena perpetua (60 años para alias ‘Simón Trinidad’ es una condena de por vida) o son abatidos en cualquier lugar del país: ‘JJ’ fue dado de baja en inmediaciones de Buenaventura. ‘Martín Caballero’ y el ‘Negro Acacio’ recibieron la justa retribución por sus crímenes en sendos bombardeos: ‘Raúl Reyes’ les siguió en el destino inexorable que les espera a los criminales.

Muchos colombianos tenemos un sentimiento de reparación y justicia: Ver el cadáver con señales de micción y deyección en sus ropas ensangrentadas trajeron de inmediato a la mente las atrocidades de ‘Raúl Reyes’, cuyas acciones hicieron que miles de colombianos, en su agonía, defecaran u orinaran presos del terror o en sus últimos estertores de vida.

También el ver que ‘Reyes’ tenía destrozada una de sus piernas, y que padeció el intenso dolor que significa perder una extremidad, de alguna manera es una situación de justicia para los miles de amputados y discapacitados por las demenciales minas personales que las FARC han sembrado por todo el país.

Ahora la persecución se centrará en ‘Alfonso Cano’, hermano de un concejal de Bogotá por el Polo Democrático Alternativo, y en el despreciable ‘Mono Jojoy’. No hay prisa: Así como a ‘Raúl Reyes’ lo persiguieron durante más de tres años, así también ocurrirá con los dos terroristas mencionados. Es bueno recordar que ‘Simón Trinidad’ fue capturado en Ecuador, en medio de una operación de inteligencia que buscaba justamente a ‘Raúl Reyes’.

Claro que las cosas han cambiado: Hace tres años las FARC eran más fuertes que ahora y poseían un mayor número de combatientes y de santuarios. Según un informe de Noticias Uno, hace cuatro años las FARC contaban con 18 mil combatientes y a finales del año pasado, el número no sobrepasaba los 10 mil. Es decir que a duras penas pueden conservar a sus combatientes y difícilmente logran mantener una posición por más de una semana. Y eso en los casos en que no están disputando la zona con las Fuerzas Armadas, pues en ese escenario la táctica de las FARC es la cobardía de huir, o como dijo un guerrillero que se entregó en el Cañón de las Hermosas, “salir corriendo”.

No obstante las señales, ya sus mandaderos de la prensa han intentado difundir una serie de planteamientos falsos. El primero tiene que ver con un repliegue táctico de las FARC. Supuestamente los terroristas se han sumergido en la selva para “no desgastar a sus tropas en combates contra las Fuerzas Armadas". Mentira: Las FARC intentaron realizar un repliegue después de la posesión de Uribe.

Pensaron que no sería mucho lo que Uribe cumpliría y por lo tanto lo prudente era aminorar su despliegue y esperar el declive operacional del nuevo gobierno. Pero ni Uribe cejó en su intención, ni las FARC pudieron sostener sus posiciones. Por el contrario: Pasaron los meses y la Seguridad Democrática, unida a los planes Patriota y ahora al plan Consolidación, dejaron a las FARC no en un repliegue táctico, sino en un aislamiento cada día más asfixiante.

Sin embargo, hace dos lustros, mientras cada día profundizaban una guerra que era respondida por un Estado que solo quería hacer contención y no confrontación en fase ofensiva, sus socios en Colombia y en el mundo hacían bien su trabajo: Difundían la imagen de una guerrilla fuerte, luchadora y “altruista” cuyos jefes eran intocables.

La muerte del supuesto segundo comandante de las FARC, aunque mientras Marulanda no aparezca queda la duda de si ‘Reyes’ era el máximo comandante del terrorismo, acaba con los mitos que tejieron cuidadosamente las FARC en Colombia y en el exterior.

Las represalias
Más allá de los sentimientos de resarcimiento que muchos tenemos, hay situaciones objetivas que se avecinan.

La primera tiene que ver con la reacción del presidente ecuatoriano por la evidente violación a la soberanía por parte de Colombia. Básicamente l
o que dice Correa es que no fue una comprensible persecución en caliente, sino un bombardeo a un grupo de terroristas que dormían tranquilos en la guarida ubicada del lado ecuatoriano.

Los hechos y contradicciones sobre la explicación del operativo indican que en parte Correa tiene razón: ‘Reyes’ estaba en territorio ecuatoriano, fue atacado, resultó herido por las esquirlas, fue ayudado a salir a otro campamento también en Ecuador y allí se presentó el segundo bombardeo. Después ingresaron las tropas y la Policía Nacional, solicitaron asistencia de autoridades ecuatorianas y recuperaron los cadáveres para traerlos a territorio colombiano.

Es cierto, por lo visto, que se vulneró la soberanía ecuatoriana, pero entonces ¿por qué Correa, advertido desde hace tiempo sobre la situación, no ha expulsado a los terroristas que se refugian en su territorio? Es más: ¿En qué lugar estaban las fuerzas armadas ecuatorianas para custodiar la frontera y evitar que los terroristas acamparan en su territorio?

Desde luego es cierto que la responsabilidad de controlar a los terroristas es de Colombia, pero… si mi vecino tiene ratas, yo no puedo ser tan ingenuo de creer que si al lado se aplica raticida, muchos de los roedores no busquen refugio en mi casa. Total: también me armo de veneno o de trampas o por lo menos de un buen gato, para evitar que las ratas transiten por mi casa.

Ahora Correa, azuzado seguramente desde Caracas, pide explicaciones y habla de una masacre, cuando a su gobierno le compete la responsabilidad de proteger la soberanía no solo de las fuerzas oficiales de otros países (cuya intención nunca es agredir al país vecino) sino y sobre todo, de las fuerzas terroristas que han escogido a Ecuador como su paraíso de descanso y recuperación.

Claro que en medio de las declaraciones, las más llamativas son sin duda las de
Hugo Chávez: “Presidente Uribe piénselo bien, no se le vaya a ocurrir hacer eso por aquí (...) porque sería algo sumamente grave y sería 'causus belis': causa de guerra, una incursión militar en Venezuela. No hay ninguna excusa para ello.”

Más allá de la bravuconada, la declaración de Chávez es la aceptación de que en Venezuela TAMBIÉN hay campamentos de las FARC, especie de centros vacacionales para que los cobardes de la agrupación terrorista huyan de la persecución militar colombiana.

Chávez además reconoció con estas palabras que asumió la protección a las FARC y por lo tanto no va a permitir que sus invitados sean perseguidos en territorio venezolano. ¿O es que Chávez va a ayudar a controlar la frontera y evitar el ingreso de las FARC a Venezuela?

Finalmente Chávez anuncia que él defenderá a las FARC con las propias fuerzas bolivarianas, algo así como una advertencia al gobierno Uribe: Si te metes con ellos, te metes conmigo.

Esto, lejos de asustar, resulta muy positivo para Colombia, pues ya el descaro del desesperado tirano venezolano ha llegado al punto de la solidaridad pública con los terroristas y de amenazar con una guerra si las tropas colombianas penetran en territorio venezolano para acabar con una de las pesadillas que lideran a las FARC. A la postre, si contáramos con una diplomacia efectiva, esto ya estaría ante el Consejo de Seguridad de la ONU por la violación de algunas resoluciones en materia de terrorismo.

Claro que Chávez tuvo tiempo para el humor. Frente al operativo aseguró que eso nunca se había visto en la región: ¿Olvida el paracaidista que fue un presidente venezolano que inauguró las persecuciones en caliente a los guerrilleros colombianos que ingresaran a Venezuela? ¿Olvida Chávez los F-16 sobre la ciudad de Arauca? ¿Acaso Perú no invadió el Alto Cenepa en 1995 con una clara intención de agresión a los ecuatorianos? Pero todo esto les parece a Chávez y a Correa mucho menos grave que la operación que terminó con la muerte de 'Raúl Reyes'.


Mientras tengamos vecinos pusilánimes y complacientes con las FARC, las Fuerzas Armadas colombianas tendrán dos opciones: Ver al otro lado de la frontera a los cobardes terroristas dejándolos vivos y libres o transgredir la soberanía de los vecinos y cumplir con el objetivo, lo que se podría hacer si por lo menos hubiese un mínimo de solidaridad vecinal y menos simpatías con la causa terrorista.

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

lunes, 18 de febrero de 2008

La ONU desconoce los mínimos principios de los procesos jurídicos

Después de tanto escándalo, de la seguidilla de bravuconadas del actual presidente ecuatoriano Rafael Correa insistiendo que su gobierno había conseguido las pruebas para demostrar que el glifosato afecta la salud, ahora aparece en el escenario una situación por lo menos insólita.

Hace algunos días la ONU informó que
COLOMBIA DEBE PROBAR ante Ecuador que el glifosato no afecta la salud.

Entendámonos: Yo emprendo una labor en MI CASA, y mi vecino comienza a hacer escándalo diciendo que lo que estoy haciendo lo perjudica asegurando que sus “investigadores” académicos y universitarios tienen las pruebas para demostrar los daños, no tiene presentación que después me exijan que yo compruebe que mi labor no perjudica al vecino, pues el rigor de sus pruebas deberían ser suficientes para sustentar su queja.

Si Rafael Correa comenzó con el escándalo, si dijo que las investigaciones de la universidad Central de Quito eran tan sólidas, ¿por qué entonces Colombia tiene que demostrar lo contrario? Es decir, si las investigaciones realizadas en la misma universidad en la que las FARC tienen asiento son tan serias, pues la ONU debió señalar de plano, y sin ambages, que los resultados investigativos de Ecuador eran concluyentes y por tal motivo, solicitar que Colombia suspendiera la medida.

Pero curiosamente parece que las investigaciones “serias” de los ecuatorianos son una sarta de imprecisiones y de carencias metodológicas, errores detectados por la ONU al punto de pedir que seamos los acusados los que demostremos nuestra inocencia.

El relator especial de la ONU Paul Hunt estimó "injusto" que se exija a Ecuador probar que las aspersiones antidrogas con el herbicida glifosato que Colombia aplica en la frontera afectan la salud.

¿Cómo que injusto? Si ellos están poniendo el grito en el cielo, si dijeron hasta el cansancio que Ecuador tenía la convicción científica de los perjuicios para la salud y hasta exhibieron las dichosas investigaciones, ¿por qué ahora todo eso no vale nada y a Colombia le toca entrar a jugar en el absurdo de la presunción de culpabilidad?

Luego dice Hunt: "Pienso que sería injusto exigir a Ecuador que demuestre que las fumigaciones áreas afectan la salud humana, porque fui informado en Ecuador que ellos no tienen acceso a la información esencial que se requiere para hacer esta valoración". ¿Y entonces qué pasó con las rigurosas investigaciones ecuatorianas? ¿Qué pasó con las pruebas que decían tener?

Simple: los ecuatorianos no tienen nada con rigor científico, y evidenciaron que sus “estudios” son solo una sarta de acusaciones POLÍTICAS para favorecer a los narcotraficantes de las FARC, que son finalmente quienes operan en la frontera entre Colombia y Ecuador. De paso, Correa demuestra que sigue las órdenes de Caracas y solo quiere presionar al gobierno colombiano para que no afecte las rentas del terrorismo.

Es más: los ecuatorianos no saben con precisión los compuestos del glifosato que Colombia utiliza para las fumigaciones de cultivos ilícitos. Pero eso es curioso, pues es el mismo químico que los propios ecuatorianos utilizan para la aspersión manual en los cultivos de banano y flores. Además, las proporciones de mezcla han sido ratificadas incluso por las misiones de observación que envió Ecuador a las zonas de fumigación colombiana… pero ahora no saben nada, ni leer siquiera una etiqueta en una caneca de glifosato.

Todo esto suena más a incapacidad ecuatoriana para sustentar el escándalo que a la comprobación científica de perjuicios reales para la salud de los seres humanos. Mucho se ha dicho sobre el tema, incluso en Francia se determinó que el glifosato podría afectar la salud humana basados en un estudio que la justicia francesa determinó como válido (¿no debería ser la comunidad científica la que valide un estudio?), pero por lo pronto no hay una investigación aceptada por la mayoría de científicos en el mundo, que afirme o niegue esa hipótesis.

Sin embargo lo grave es que la ONU rompa el principio universal de la presunción de inocencia y se lance a la aventura complaciente de avalar los reclamos de un vecino malqueriente que quiere beneficiar a los narcoterroristas de las FARC.

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso

lunes, 11 de febrero de 2008

Es en serio

Por cuestiones de trabajo, a mediados de 1998 me reuní con un periodista venezolano que aún hoy cubre el sector automotriz. Entre los temas que abordamos estaba la candidatura de Chávez a la presidencia de Venezuela. Para él, y para una gran cantidad de venezolanos, Chávez no era una amenaza y las promesas de campaña presagiaban que nada grave pasaría en el vecino país con el mandato del coronel paracaidista.

La historia, la situación actual de Venezuela y la precariedad en la que está sumergido el país vecino demuestran que mi interlocutor creyó en las
mentiras de Chávez y se equivocó, como se equivocaron los millones de venezolanos que no vieron en Chávez el potencial de una amenaza no solo para ellos, sino para toda la región.

Una de las principales virtudes de Hugo Chávez Frías es lograr que la gente que piensa no se lo tome en serio, pues lo subestiman por su chabacanería, su tosco proceder, sus largos discursos llenos de incoherencias y sus constantes bravuconadas. Esa es una ventaja enorme para el golpista convertido en Presidente, pues logra anunciar sus intenciones sin despertar la respuesta en sus amenazados. Total, prácticamente coge por sorpresa a sus “enemigos” y en rápidas jugadas los deja fuera de combate.

Ese error no lo puede cometer Colombia. Como ocurrió hace 10 años en Venezuela, en nuestro país se está subestimando a Chávez, dejándolo como un simple perro que ladra pero no muerde, cuando basta con mirar lo que ha pasado durante la última década para darse cuenta de que muchas veces el golpista ladra y muerde.

Las evidencias son contundentes sobre las intenciones chavistas de golpear a Colombia: Compra de armamento para guerra convencional, amparo, apoyo y simpatías con las FARC, ataques verbales no solo contra el Presidente sino contra los colombianos, apoyo financiero para los contradictores internos del actual gobierno colombiano, movilización de recursos para abastecer militarmente a los países que mantienen diferencias con Colombia y compra de solidaridades de mandatarios vecinos para que apoyen su objetivo de cercar a nuestro país.

Son muchas y muy fuertes las evidencias, posiblemente tan grandes y cercanas que no se alcanzan a apreciar en su justa dimensión. Pero lo cierto es que el plan está en marcha y cuenta con el apoyo del ahora digno presidente nicaragüense que está
envalentonado por el dinero y el apoyo del coronel paracaidista.

A lo anterior se suma la acción estratégica de Ecuador, que además de sumar efectivos militares en la frontera, adelanta una verdadera
embestida jurídica contra Colombia en algunos tribunales internacionales.

La nación no puede ser tan
ilusa de pensar que todo es una simple coincidencia, una coyuntura que se ha producido por algún capricho de los dioses del Olimpo… lo que estamos presenciando son los albores de la aplicación de una estrategia delineada para agredir al país, desmembrarlo e impulsar un proyecto totalitario en territorio colombiano.

Hay que tomar en serio a Chávez – Ortega –Piedad –Correa y asociados, pues todos los días avanzan en el proyecto de cerco a Colombia, con el apoyo de esos europeos de doble faz que un día dicen que apoyan a nuestro país en caso de una agresión militar y al día siguiente les
venden armamento a los agresores, como ocurre con España, país que en las últimas horas le entregó equipos navales militares a Nicaragua.

Colombia debe prepararse desde ya, emprender las acciones respectivas de denuncia contra Venezuela y Nicaragua ante los organismos internacionales y tomar medidas militares en materia de defensa.

Adicionalmente deben apresurarse las acciones judiciales en Colombia contra los aliados de la conspiración contra nuestro país, que han prometido la instauración de un gobierno de transición con la participación de las FARC, como ocurrió en una visita a ‘Simón Trinidad’ en una cárcel norteamericana. Es decir, los traidores a la patria deben ir a la cárcel y pagar su crimen como corresponde.

Esta semana se vivirá un verdadero combate diplomático en la OEA por cuenta de las minas antipersonal que instalan los terroristas en algunas zonas del territorio nacional, muchas de ellas con el sello de las FAV (Fuerzas Armadas Venezolanas), como las 200 que fueron encontradas en una caleta de las FARC en la frontera con la república Bolivariana.

En la OEA saldrá el liderazgo siniestro del petroparacaidista que moverá a sus esbirros, a sus peones, a sus cachorros como Ortega y otros (¿otras?) más, para evitar la condena a sus aliados terroristas de las FARC y del ELN. Para eso contará con la expectativa de la liberación de tres secuestrados y expondrá ante los estados latinoamericanos la inconveniencia de condenar a los terroristas justo en el momento en que están haciendo semejantes muestras de “humanidad” y “buena voluntad”.

Lo peor es que muchos acogerán la situación para evitar la condena contra los terroristas, pues Venezuela les ofrecerá un pretexto que justifique su posición favorable frente a las atrocidades de las FARC y de paso podrán ratificar su lealtad para con el que envía maletines repletos de dólares para campañas políticas, calles, viajes, combustible más barato y otras prebendas que Chávez cobrará por triplicado y en cualquier momento.

La arremetida está planteada y subestimar a Chávez es una estupidez que podría costar miles de vidas en Colombia y en Latinoamérica.

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

lunes, 28 de enero de 2008

Colombia no es una amenaza

Durante una de tantas peroratas, hubo una frase que me llamó la atención: “Un Gobierno revolucionario bolivariano comprometido con la paz”. De inmediato pensé en las alarmantes cifras de violencia en Venezuela: “En los años inmediatamente anteriores a este gobierno las cifras de asesinatos alcanzaban la aterradora cifra de más de 4.000 por año. En estos años de revolución sobrepasan los 13.000”. Además, según la propia prensa venezolana, existe una guerra civil de baja intensidad, cuya avanzada es el hampa común, política y policial, que se guarece bajo la mampara del líder. Esa no parece la descripción de los resultados que debería obtener un gobierno comprometido con la paz.

Es más: No se entiende que un país sea pacífico y adquiera armamento de todas las dimensiones imaginables:
200 tanques de guerra y misiles, 15 helicópteros artillados, 100.000 fusiles de asalto "Kalashnikov" AK-103, cinco submarinos de la Clase Kilo 636 y cuatro submarinos de la clase Amur 677 que es una versión mejorada del clase Kilo que incluye 10 celdas para disparar misiles tipo crucero.

La canasta de compras para la guerra del gobernante venezolano también incluye
150 aviones supersónicos, 138 navios, , radares, fábricas de sistemas de defensa y unas 600,000 bombas entre comunes e inteligentes, guiadas por láser y GPS y armamentos de defensa antiaérea Tor-M1.

Todo lo anterior demuestra que el gobierno venezolano puede catalogarse de todo menos de pacífico y que Colombia realmente está amenazada y prácticamente indefensa ante las decisiones del vecino. Es más: El gobierno elegido por las mayorías venezolanas, y por ende representativo de los venezolanos, es conflictivo y parece estar deseoso de probarse en batalla.

A todo lo anterior se une el detonante. Durante las últimas semanas en Venezuela se ha revivido el viejo asunto de los límites con Colombia y en especial, la soberanía de los vecinos sobre el
golfo de Venezuela. Ese litigio busca despertar en la mayoría venezolana, el sentimiento nacionalista que los lleve a apoyar al gobierno en una supuesta defensa de la soberanía.

En este sentido ha sido positiva la actitud del gobierno colombiano al guardar silencio frente a los ataques del mandatario vecino, pues lo que en realidad parece buscar es una excusa, una justificación para incendiar la frontera y llevar a ambos países a una confrontación militar con el apoyo locuaz de su peón Daniel Ortega.

Es que los mandatarios venezolanos siempre han sido predecibles: Frente a una baja en la popularidad o la presencia de problemas internos, recurren a exacerbar el nacionalismo reviviendo los problemas limítrofes a los que nadie les presta atención a este lado de la frontera.

Unos se hicieron los de la vista gorda ante las incursiones aéreas que
algunos de sus 22 F-16 hacían sobre la ciudad de Arauca. Otros pasaban de agache ante las agresiones que hacía la Guardia Nacional en zonas de frontera, especialmente en Norte de Santander y a uno se le ocurrió la persecución en caliente de delincuentes y terroristas que cometieran sus crímenes en Venezuela y cruzaran a Colombia.

Lo anterior ratifica que ante una crisis interna, los mandatarios venezolanos se amparan en el anti-colombianismo. Y, por supuesto, el actual Presidente no es la
excepción, pues tiene claros los crecientes inconvenientes que vive su país y la cada día mayor inconformidad de los ciudadanos frente a la ineptitud de su gobierno que se sostiene únicamente por el asistencialismo y la permisividad ante la enorme corrupción reinante… ¡Ah! Y por la compra de conciencias y de apoyos gracias al petróleo.

Así las cosas se hace necesario prestar mayor atención a lo que viene tramando el gobierno vecino, pues lo que antes era normal y no merecía ningún pronunciamiento, hoy se ha convertido en una amenaza para los intereses del poder venezolano.

Un ejemplo de esta situación tiene que ver con las visitas que han realizado a Colombia, en las últimas semanas, algunos dignatarios estadounidenses. Durante los últimos ocho años las visitas de altos funcionarios han sido una constante y solo hasta ahora al mandatario venezolano se le ocurre que eso es una amenaza de invasión y de ataque a su país.

Algunos de los visitantes estadounidenses de primer nivel han sido George W Bush y Condoleezza Rice en 2007 y la semana pasada; Collin Powell, el director de la DEA Assa Hutchinson, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y el subjefe del Estado Mayor Conjunto Richard Myers (Comandante en jefe de las guerra en Afganistán), entre muchos otros.

Resulta curioso que la visita de Bush y de Rice el año pasado no haya sido considerada como una amenaza. Tampoco hubo pronunciamiento por la llegada de Rumsfeld, o de Myers o de Powell… pero ahora sí, cuando tiene el rancho ardiendo, cualquier viajero le resulta incómodo y amenazante.

Estados Unidos tiene claro que Colombia no es una amenaza para ningún vecino y que sus Fuerzas Militares están entrenadas y equipadas para atender, a calzas prietas, el conflicto con los grupos armados ilegales y por lo tanto, como lo han expresado los expertos, en el tema de defensa el desequilibrio militar de Colombia con respecto a los países de la región es grande y desfavorable.

En síntesis: Colombia escasamente puede atender los asuntos de seguridad y tradicionalmente ha descuidado la atención a la defensa nacional por lo cual, solo en las elucubraciones de un paranoico que se sabe culpable de apoyar irrestricta y descaradamente al terrorismo, puede darse el escenario de sentirse amenazado por un país débil en defensa.

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Bien Presidente: ¡Así se habla!

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

Finalmente alguien en el continente expresó en público lo que en general se comenta en privado. Por fin alguien dejó al desnudo a Hugo Chávez Frías, con sus intenciones y sus enormes simpatías por las FARC y por el proyecto del brazo político de la organización terrorista.

Y como tenía que ser, por fin la arremetida feroz contra el paracaidista venezolano provino del Presidente Uribe. Más allá de las formas que obviamente la oposición entrará a cuestionar, lo cierto es que el fondo del discurso es compartido por muchos que vemos los avances totalitarios de Chávez en el continente.

Alguien tenía que decirle a Chávez que su falta de argumentos cada vez es más dramática, y que sus alocuciones de stand up comedy no pasarían de hilarantes a lo sumo, de no ser por las intenciones y el poder económico que ha monopolizado el mandatario venezolano: “La verdad, Presidente Chávez, es que cuando no hay argumentos y se apela a los insultos, como usted lo hace, se afectan no solamente las relaciones internacionales, sino que, en este caso, usted con sus insultos y su falta de argumentos hiere la dignidad del propio pueblo de Venezuela que usted representa.”

Llamar mentiroso, sinvergüenza y cínico al Presidente porque no lo dejó seguir usufructuando la supuesta mediación, que era simplemente una fachada para conseguir ventajas para las FARC y obviamente para su brazo político, es más que una afrenta: es la demostración de las intenciones de Chávez y sus socios colombianos de facilitar la toma del poder por parte del terrorismo.

En este sentido, la frase ”es que nosotros necesitamos una mediación contra el terrorismo y no legitimadores del terrorismo”, es sencillamente la confirmación de lo que muchos hemos visto y escuchado de Chávez frente a las FARC. Es más: al mandatario venezolano le queda perfecto el remoquete de legitimador del terrorismo, como se vio en Venezuela durante la circense mediación del coronel paracaidista.

Claro que Uribe fue hasta diplomático al afirmar que ”sus palabras, sus actitudes, dan la impresión de que usted no está interesado en la paz de Colombia, sino en que Colombia sea víctima de un gobierno terrorista de las Farc.” No presidente Uribe: no da la impresión. Chávez solo está interesando en que Colombia sea víctima de un gobierno terrorista de las FARC, es decir, del Polo Democrático Alternativo, como lo demostró con el envío de algunos de sus esbirros para influir en las elecciones pasadas e incluso para participar activamente en el Congreso Ideológico del brazo político de la organización terrorista.

Uribe tenía muchas cosas guardadas y las descargó, con toda la fuerza, sobre el clon de Fidel Castro. El intervencionismo de Chávez en Colombia ya lleva varios años, y ha contado con la colaboración de sus grandes amigos Piedad Córdoba y Gustavo Petro (quien puso también a trabajar para la causa a su ex compañera Mary Luz Herrán) para lograr no solo influir sino determinar procesos electorales en algunas zonas del país, especialmente en las fronteras con Ecuador y Venezuela, como se vio en las elecciones presidenciales de 2006.

Como no coincidir con esta frase de Uribe: ”Que no se aprovechen de la necesidad del acuerdo humanitario para invocar la ayuda a Colombia y venir a Colombia simplemente a intervenir en ella, para fomentar un proyecto expansionista.”

Es indudable la intención de Chávez en ese campo. Además de la adquisición de armamento utilizado para conflictos de gran escala, el paracaidista ha incorporado en su proyecto de Constitución (otra, porque ninguna le queda a su medida a pesar de que cada que presenta una nueva Carta Magna la define como la mejor del mundo) en el que consigna su intención de ampliar su sueño imperialista invadiendo a sus vecinos, es decir al más débil que es Colombia. El artículo 11 del documento totalitario chavista es claro: ”La soberanía plena de la República se ejerce en todo el territorio nacional, continental, marítimo y aéreo, así como en todos los espacios geográficos: continental, insular, lacustre, fluvial, mar territorial, áreas marinas interiores, históricas y vitales y las comprendidas dentro de las líneas de base rectas que ha adoptado o adopte la República.

Así mismo, para cumplir sus propósitos, Chávez es el incendiario que describe perfectamente el Presidente Uribe: ”La verdad, Presidente Chávez, la verdad con testigos, es que no se puede incendiar el Continente como usted lo hace. No se puede maltratar al Continente, incendiarlo, como usted lo hace, hablando de imperialismos, cuando usted, basado en su presupuesto, quiere montar un imperio.

Es claro: Chávez ataca a todos los que no se arrodillen ante él, a todos los que no le rinda pleitesía a su proyecto imperial para convertirse en el nuevo Emperador de los Andes, muy propio de alguien que se cree la reencarnación de Simón Bolívar. Así arranca aplausos de su audiencia latinoamericana que todavía no ha captado las monstruosas intenciones del golpista.

Otra perla que tenía guardada Uribe es el trato que desde siempre le han dado los venezolanos al general Santander, producto de la inquina que generó el oficial colombiano en el Libertador por cuenta de la oposición de Santander justamente al proyecto imperialista que tenía y que quedó plasmado en la Constitución de Bolivia, que de paso sea dicho, transgredió un compromiso de Bolívar de no reformar esa Carta hasta más allá de 1830: “El General Santander nos dio el ejemplo del apego a la ley. La verdad, Presidente Chávez, es que no se puede burlar la ley, como usted lo hace, tratando de maltratar al General Santander, para sustituir la ley por el capricho personal.

Además, Uribe dejó entrever algunas de las razones subsidiarias que tuvo para romper la intermediación de Chávez y de su esbirra Córdoba: ”La verdad, Presidente Chávez, es que en cada momento se conocen nuevos elementos. Pero la senadora también habló de la necesidad de un Gobierno de transición en Colombia.

Ni más ni menos, Chávez está planeando con Piedad Córdoba (ahora ya incursa oficialmente en una investigación ante la Corte por traición a la patria como lo informamos en su momento) y los demás secuaces, mover todas las fichas posibles para abrir el acceso al poder de las FARC. Eso de un gobierno de transición, cuando no existe una dictadura, es solo una figura decorativa y de formas ante el mundo para legitimar la llegada al poder del terrorismo.

Uribe resume lo anterior de la siguiente manera: ”La verdad, Presidente Chávez, es que eso nos da el derecho a los colombianos a interpretar que en la mediación, a la cual lo invitó usted la senadora Piedad Córdoba, de acuerdo con las actitudes de la senadora y con estos comentarios, estaba más interesada, esa mediación, en posibilitar un Gobierno con influencia del terrorismo en Colombia, que en ayudarnos a superar la tragedia de los secuestrados y a conseguir la paz.”

El proyecto de Chávez es, como lo afirmó el Presidente, un abuso de la tragedia colombiana “para venir a incorporar a Colombia a un proyecto expansionista que poco a poco va negando las libertades que con tanta dificultad este Continente ha logrado conquistar”.

Por fin alguien le dijo a Chávez mucho más de un simple “por qué no te callas”…

lunes, 19 de noviembre de 2007

Fronteras indefensas

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

“Ecuador no limita al norte con Colombia sino con las FARC o el ELN”. Coincido con esta afirmación de Wellington Sandoval, ministro de Defensa ecuatoriano, pues efectivamente los hechos demuestran que hay una especie de barrera entre ambos países por cuenta de la presencia de los terroristas.

Lo primero que se debe precisar es que esta declaración no desconoce los esfuerzos colombianos por tratar de retomar el control fronterizo, ni mucho menos es un insulto a la soberanía nacional como muchos lo han planteado: por el contrario, es un llamado de atención no solo para el gobierno sino para el Estado en general sobre el histórico descuido y la vulnerabilidad de las fronteras.

Es más: según Rafael Nieto Loaiza, Sandoval hizo algunos señalamientos indirectos sobre el desequilibrio de fuerza entre Ecuador y Colombia, lo que de alguna manera reconoce que hay un esfuerzo (a juicio del Ministro desmedido) por brindar seguridad en la frontera. Ocurre sin embargo, que el propio Sandoval incurre en la habitual confusión entre seguridad y defensa y el médico ecuatoriano no tiene ni los conocimientos ni la habilidad para diferenciar la logística que se utiliza en esas áreas.

Hay que comenzar por lo básico: Desde principios de los 90 las FARC comenzaron a hacer presencia en la frontera. Posteriormente, mientras adelantaban los histriónicos diálogos de paz en el Caguán, los terroristas robustecieron su presencia con la siembra de cultivos ilícitos y la instalación de laboratorios para el procesamiento de cocaína en la frontera con Ecuador.

Con la puesta en marcha de la política de Seguridad Democrática, las FARC fueron obligadas a refugiarse en las cercanías del río San Miguel y a disputar esa posición como uno de los últimos bastiones que poseen no solo para financiarse sino para poder cruzar al vecino país y quedar a salvo de las operaciones militares colombianas.

Si la afirmación de Sandoval fuera falsa no se hubiera requerido la confrontación diplomática, pseudocientífica y jurídica por la fumigación de los cultivos ilícitos en la región, ni se habrían presentado los ataques terroristas como el de Teteyé en el Putumayo. Es más: sin el intento de control territorial de la franja por parte de las FARC, no se hubieran presentado los paros armados en la región, ni los continuos roces diplomáticos por supuestas incursiones de aeronaves militares colombianas a territorio vecino. De igual forma, si la afirmación fuera mentirosa, Colombia no estaría empeñada en la erradicación manual de cultivos y además, Ecuador no tendría un problema de refugiados colombianos que huyen de los fuertes enfrentamientos en la zona.

Además, el señalamiento de la desprotección de la frontera es tremendamente válido tanto en seguridad como en defensa: tradicionalmente Colombia ha desprotegido sus fronteras y ha dependido de la buena fe de sus vecinos. Incluso, el gasto militar se ha destinado casi siempre para seguridad y no para defensa, es decir, para atender el problema de violencia interna y no para proteger la soberanía nacional.

Y esto no es reciente. En el caso de Ecuador, en 1999 ese país declaró zona de riesgo la frontera con Colombia y militarizó sus instalaciones petroleras en el norte del Amazonas.

Es tan vulnerable (porosa) esa frontera que en 1996, por ejemplo, fue incautado en Colombia un arsenal de las FARC que incluía armas vendidas por Estados Unidos a los militares ecuatorianos. Además, a través de la frontera con Ecuador ingresa buena parte del contrabando de explosivos para la organización terrorista. Es bueno anotar que esos explosivos son comprados de forma LEGAL en Ecuador y luego contrabandeados a Colombia.

Ante la avalancha de situaciones, la respuesta ecuatoriana ha sido la de trasladar tropas hacia la frontera con Colombia y ubicar a cerca de 7 mil efectivos en un batallón de infantería en Tulcán y dos compañías en Lago Agrio y en El Oro, se supone que sin fines bélicos contra nuestro país sino por las necesidades de proteger el área de los terroristas.

De hecho, aquellos que proclaman que no se gaste más dinero en la guerra olvidan convenientemente que Colombia tiene dos frentes álgidos que atender: la seguridad puesta en jaque por el terrorismo y la defensa que cada día presenta mayores retos por la utilización de Colombia como amenaza regional, para solucionar problemas internos en Venezuela y Ecuador.

Es decir: los detractores del gasto militar pretenden que se abdique en el combate contra las FARC, que se renuncie a la ventaja táctica que se ha logrado en el último lustro o que se desprotejan aún más las fronteras. De paso no formulan ni una sola alternativa para que los colombianos nos protejamos de la consecuencia que dejaría el tema de reducir el gasto militar, es decir, un nuevo aire para las FARC es retornar al secuestro masivo y al conteo diario de masacres y destrucción de pueblos e infraestructura.

Esos detractores también dejan de lado en sus discursos que hasta el año 2000 Colombia no hacía un esfuerzo financiero realmente importante e incluso omiten informar que los países vecinos hacían una mayor inversión en armamento y equipo militar. Por ejemplo en 1999, según el Banco Mundial, Colombia invertía el 2,6% del PIB en gasto militar, mientras que Ecuador utilizaba el 3,4% del PIB.

Así las cosas, son los hechos los que demuestran que Sandoval tiene razón y es Colombia, la Nación en general, la que debe mirar con detenimiento el asunto no solo de la seguridad, sino también de la defensa… y eso vale plata.

lunes, 24 de septiembre de 2007

La mediación de Chávez y la esencia de su política

Por Wilfredo Moreno. Columnista invitado al Sistema Atrabilioso.

Si existe una palabra apropiada para describir a Chávez esa palabra tiene que ser "impredecible". Después de que entrara como mediador para el canje, invitado por Piedad Córdoba, eran pocos los que le apostaban a que al “catedrático” bolivariano se le ocurriría hacer todo lo contrario de lo que le convenía.

Venezuela vive momentos tensos: cada vez más se cercenan las pocas libertades que quedan y por ese motivo era de prever que el semi-dictador bolivariano aprovecharía la vitrina internacional que le daría intervenir como mediador entre la guerrilla de las FARC y el gobierno colombiano para lavarse un poco la cara. Contrario a todos los pronósticos, a Chávez le ha dado por querer balancear las cosas a favor de las FARC de una forma demasiado evidente, dirigiendo una estrategia muy peligrosa y que tiene como objetivo responsabilizar al gobierno colombiano por un eventual fracaso, entre otras cosas.

"A Chávez no lo entiende ni Mandrake", asegura Luis Miquilena, su mentor y gran responsable de la tarea de enmascaramiento que lo llevaría al poder, pero ésa podría ser una definición desesperada motivada por la dificultad de encontrar la naturaleza que empuja al coronel golpista.

Chávez conoce el arte de la manipulación y conoce las motivaciones mas profundas de su pueblo, eso hace demasiado difícil predecir su próxima jugada y fácilmente convierte al cazador en cazado. Ese sentimiento fue posiblemente el que experimentó Miquilena, quien cuando ya estaba seguro de haber construido la jaula que encerraría a Chávez para controlarlo se dio cuenta de que quien la estaba habitando era él.

Chávez no es impredecible para quienes conocen los sentimientos mas profundos del pueblo venezolano, Chávez es el pueblo y el pueblo es él. Por esa razón Chávez tiene que neutralizar el progreso de su rival más cercano que en este caso viene siendo Colombia. Cualquier colombiano que haya vivido por lo menos una temporada corta en Venezuela se habrá sorprendido en primer lugar del gran conocimiento que poseen los venezolanos sobre Colombia, sin que nadie quede fuera de esa fiesta, gente tan diversa que es difícil a primera vista entender la motivación que oculta ese vasto conocimiento.

Colombia es la palabra materializada del despojo de que se han creído victimas los venezolanos, el despojo de su nombre y del sueño de sus próceres. Colombia: despojo de su tierra, disputas limítrofes con diferentes naciones y en cierta forma de sus riquezas, zarrapastrosos del otro lado de la frontera que los invaden..., despojo hasta de su bandera. Colombia es el gran enemigo a vencer, en una guerra con la que sueña gran parte de la sociedad venezolana. Mientras llega esa guerra se decide en los campos deportivo, científico, cultural y económico.

Chávez conoce los sentimientos de su pueblo y a ese mismo pueblo le resultaría inamisible que el país zarrapastroso de otrora les llegara a superar, les llegara a triplicar su renta per cápita en década y media, entonces Chávez tiene que aliarse con los enemigos internos de Colombia para desviar su progreso cortando las políticas iniciadas por el gobierno Uribe.

lunes, 20 de agosto de 2007

Se estrecha el cerco

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso

Poco a poco nuestros vecinos estrechan el cerco contra Colombia. De un lado, el paracaidista venezolano mueve todas sus fichas, y su gran chequera, para asegurarse la expansión de su imperio.

Además de recibir a la “hermana” Piedad para mostrar ante todos que son los colombianos los que le ruegan que intervenga en la “solución política y negociada del conflicto”, Chávez también prometió estudiar su participación en la construcción del acueducto de Quibdó.


De hecho, la “hermana” Piedad ha contado con Freddy Bernal, quien además asesora a otros políticos colombianos como José Joaquín Camelo, también liberal como la “hermana” Piedad. Bernal es uno de los encargados del plan Hermanados, que busca llevar la revolución bolivariana a los países vecinos. De hecho Bernal es el gran consejero de la ex esposa de Petro.


Chávez quiere apoderarse del país y para eso mueve a sus lacayos colombianos: mientras la esposa de Gustavo Petro lidera la expansión del Movimiento Bolivariano, en Barranquilla un político del Polo se presentó con el diputado José Luis Pireda y con el rector universitario Víctor Hugo Meriño, dos cercanos colaboradores chavistas. La presencia de los dos lacayos del tirano se dio como una forma de mostrar que el entonces precandidato del Polo posee los recursos y el respaldo internacional para hacer una buena gestión.


Claro está que Chávez también recibe la visita de congresistas del Polo, como Gloria Inés Ramírez, la ex presidenta de FECODE que fue despedida a la fuerza de su cargo en el sindicato. Pero ahora comparte en Caracas con Gustavo Petro, con Venus Albeiro Silva y con Gladys Oliveros (parte izquierda de la foto) una militante activa del PCC quien ha señalado que “el PCC apoya la lucha armada, jamás le ha dado la espalda al movimiento armado porque ha sido su fundador”… esas son las visitas que recibe animadamente Chávez en Miraflores y demuestran el "pluralismo" del PDA frente al terrorismo.


Entre tanto Luis Tascón, el de la infame, antidemocrática y delincuencial Lista Tascón, sigue con sus relaciones cercanas con miembros del Polo Democrático Alternativo. Es más: el susodicho participó en el Congreso de ese partido, seguramente compartiendo con los colombianos la forma de instaurar el totalitarismo muy al estilo castrochavista.

Mientras Chávez penetra y se consolida como el poder detrás del poder, Ecuador hace lo suyo. Rafael Correa designó para la Embajada en Colombia a Francisco Suéscum Otatti, un diplomático pendenciero con una “interesante” trayectoria de pleitos en sus 35 años de carrera. De hecho, la Junta Consultiva de Relaciones Exteriores de Ecuador pidió reconsiderar el nombramiento basada en el temperamento del funcionario.

Dice la prensa ecuatoriana que en los años 80, cuando Suéscum era primer secretario en la ex Checoslovaquia, mantuvo diferencias irreconciliables con el también diplomático Horacio Sevilla. El segundo roce fue en el Palacio de Najas. Allí, Suéscum intercambió golpes con el entonces secretario general de la Cancillería, Mario Alemán.

Un tercer episodio fue el 26 de noviembre del 2006, en Caracas. Según una carta de Santiago Chávez, ex cónsul, Suéscum presuntamente interfirió en las elecciones presidenciales. “Presionó a los vocales de las juntas electorales para que validaran sufragios a favor del candidato de su preferencia y, ante el pedido de que mantenga la neutralidad, fui agredido de palabra y obra”.

Pese a la oposición de la Junta Consultiva de Relaciones Exteriores de Ecuador, Rafael Correa mantiene firme su decisión de enviar al belicoso Suéscum a Bogotá. ¿Qué motiva al mandatario ecuatoriano a no revisar su decisión?

Pues que Suéscum es un fervoroso simpatizante del eje La Habana – Caracas –Quito. De hecho Suéscum fue embajador en Cuba desde el 2001 hasta el 2004 y desde el 2005 pasó a Venezuela, donde mantiene buenas relaciones con el gobierno de Hugo Chávez.

De hecho en Cuba, Suéscum fue condecorado por su aporte cultural. La reseña de prensa indica lo siguiente: “Suéscum también es el autor de una destacada selección de poemas de amistad y solidaridad con Cuba, y sobresale por su respeto y admiración hacia la revolución cubana, que lo convierten en uno de los más genuinos defensores de los valores del pueblo cubano”.

No hay que leer las cartas para advertir el propósito de este nombramiento: fortalecer la influencia de los valores del totalitarismo chavista en Colombia, sumando la penetración diplomática a la influencia política que tiene el paracaidista en el Polo Democrático Alternativo.

El gobierno colombiano está a tiempo para negarle el beneplácito a Suéscum y así obligar a Correa a enviar a un diplomático de verdad y no a uno que venga a buscar pleitos y a calentar aún más la difícil relación entre los gobiernos de Bogotá y Quito.

lunes, 23 de julio de 2007

Coincidencias esclarecedoras

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

Mientras en Colombia los ciudadanos salimos a protestar contra el secuestro y contra las FARC, algunos “hermanos” latinoamericanos parecen desinformados y buscan legitimar a los violentos de nuestro país.

En Ecuador el Movimiento Popular Democrático MPD ratificó el apoyo, el respeto (y diría que la admiración) que sienten por todas las formas de lucha de los pueblos, entre ellas la de los movimientos “insurgentes” de Colombia.

Además de las venias y aplausos a las FARC, el director del MPD Ciro Guzmán indicó que las FARC no son terroristas, muy al estilo de lo que dijo e hizo Carlos Gaviria Díaz en España.

Las declaraciones del ecuatoriano se produjeron después de la realización de un seminario de fuerzas de izquierda latinoamericanas en el que se expidió una declaración de solidaridad con las FARC y con el ELN.

Según Guzmán, la declaración (¿de amor?) no fue firmada por los sindicatos colombianos que participaron en la cita: eso es cierto, pero por ninguna parte se encuentra, por parte de los participantes colombianos, ni una protesta, ni una postura enfática (ni tímida, ni tangencial) de RECHAZO a la declaración a favor de los terroristas.

Los sindicatos nacionales que asistieron al seminario fueron el Sindicato Nacional de Trabajadores y Empleados Universitarios de Colombia (Sintraunicol), Nacional de Trabajadores de Telecomunicaciones de Bogotá (Sintrateléfono) y de Trabajadores de las Empresas de Cali (Sintraemcali).

Aquí hay una primera coincidencia: el Sindicato de Trabajadores de las Empresas de Cali fue presidido por el congresista del Polo Democrático Alternativo Alexander López y es de público conocimiento que mantiene una gran influencia en ese movimiento sindical.

Ahora resulta que el Sindicato de López asistió a un seminario CONVOCADO TAMBIÉN POR LAS FARC Y EL ELN (en la página web del MPD está la invitación al seminario entre cuyos citantes se encuentran los dos grupos terroristas) y en cuya síntesis final se hizo una declaración a favor de las FARC y del ELN. ¿Tendrá algo que decir el Senador del PDA al respecto?

De igual forma, el sindicato del Senador del PDA ratificó con su silencio (el mismo de sus colegas sindicales), la postura de simpatía por los asesinos y secuestradores de las FARC: es que si hubieran estado en contra, obviamente su posición hubiese sido determinante para evitar el exabrupto, pero simplemente se limitaron a no firmarla, pero al guardar silencio solo honraron una vieja frase: el que calla otorga. ¿Alguien podrá explicar la relación entre sindicatos y revolución latinoamericana en la que se aplauden las acciones terroristas de las FARC?

La segunda coincidencia es que el evento fue convocado también por el Partido Comunista Colombiano del que Wilson Borja ha dicho y gritado hasta el cansancio que es miembro y representante en el Congreso: ¿Borja tendrá algo que decir para ratificar su simpatía por las FARC? ¿Esto le molestará al Polo o para sus dirigentes será menos grave que la carta de Petro?

Otra coincidencia es que el seminario solidario con el terrorismo se efectuó en la universidad Central del Ecuador, uno de los centros académicos que más han apoyado al presidente ecuatoriano Rafael Correa en su controversia contra Colombia por la fumigación con glifosato. De paso, ese apoyo les ha traído beneficios a los terroristas de las FARC al encontrar una zona problemática para la erradicación y muy propicia para los cultivos ilícitos.

Es más: el gobierno Correa ha basado su campaña contra la aspersión aérea en una supuesta investigación de esa Universidad sobre los daños del glifosato a la salud humana. Ahora los mismos que le ofrecen a Correa el caballito de batalla para protestar por las fumigaciones contra los cultivos de las FARC en la frontera colombo-ecuatoriana, le abren sus puertas a un seminario en el que se firma una declaración de solidaridad a favor de los narcoterroristas de las FARC.

En este sentido también llama la atención un aparte de la declaración del ecuatoriano: “Son terroristas los que andan regando de sangre a Iraq, Afganistán, Colombia (…),diciendo que combaten el narcotráfico”.

Resulta interesante que para Guzmán son terroristas los que dicen que combaten el narcotráfico, es decir, los que fumigan y evitan que lleguen los enormes recursos de la droga a los violentos al tiempo que encabezó un evento en la misma Universidad que ha “investigado” los estragos del glifosato en la salud de los vecinos de los cultivos de las FARC.

De otro lado, Ciro Guzmán aseguró que ningún miembro de las FARC o del ELN estuvo en el encuentro. Eso puede ser cierto, pero no hacía falta si se tiene en cuenta que en el evento se leyeron las ponencias de los grupos terroristas: ¿para qué mandar a un terrorista si hay idiotas útiles que difunden sus ideas en el seminario?

Esto no solo está pasando en Ecuador: en Canadá unos chilenos participaron en un programa radial en el que se dedicaron a elogiar a las FARC y a ocultar las acciones de terror, los crímenes y los abusos que los terroristas han cometido en sus más de cuarenta años de historia, los mismos años que en Chile celebraron con bombos y platillos.