lunes, 17 de noviembre de 2008

El misterio de las pirámides

Las pirámides son un novedoso sistema de comercialización minorista, que utiliza una mano de obra inoficiosa y barata, con una gran capacidad de penetración; usualmente señoras madres de familia que lo hacen en sus tiempos libres con sus amigas y conocidos.

El sistema se crece tan rápido como el comentario -de voz a voz- y cada uno gana una comisión de acuerdo al número de personas que logre involucrar en la red y al número de productos (volumen de ventas) que cada uno logre realizar.

El sistema está tan desarrollado, que ya algunos comercializadores funcionan a través de Internet, donde los abonados pueden administrar su red (estudiar las pirámides que cada uno de ellos ha armado, sus ganancias, etc.) y quienes las promocionan hablan de personas que se han vuelto multimillonarias. Las hay que comercializan complementos vitamínicos y medicina natural (que no tienen control de la FDA) productos de aseo y de belleza, ropa interior y hasta electrodomésticos.

Los beneficios que se logran gracias a la reducción de costos de distribución, la escala, el crédito que se otorgan entre las amigas, los atributos que adornan la mercancía (que permite elevar el precio y que los abonados magnifican mas allá de la realidad) entre otras, permite pagar comisiones a varios niveles de la pirámide. Es un sistema estudiado matemáticamente; perfecto en el papel y en mercados infinitos, no tanto en la realidad; pero funcionan en el mundo entero.

Un solo ejemplo, no me pidan más. El noni, aquella fruta milagrosa que tenia que ser cultivada en una de las mas de mil islas de Indonesia, (en suelos volcánicos, lo cual la hacia única en el mundo) y cuyo jugo curaba de todo, funcionó hasta que en los “agáchate” se comenzó a vender la fruta por “pila” para que cada cual preparara su jugo en casa, y se probó que era tan bueno como el jugo de limón, o de naranja, o de cualquier otra fruta. Si embargo en las páginas web de prestigiosas entidades de investigación médica, se hablaba de las maravillas del producto mientras prestigiosos médicos extranjeros estaban en las redes comercializándola.

Les regalo otro ejemplo: el Y2K, la gran estafa del cambio de milenio ¿era o no una pirámide de la cual todos hablaban maravillas porque todos estaban ganando? “Hombe”, dejémonos de tanta hipocresía y de tanta ingenuidad. Uno se pregunta, ¿por qué engañar a la gente con atributos y cualidades inexistentes, si se puede hacer lo mismo, con el dinero? Al fin y al cabo el dinero es también una mercancía.

No se cuantas de las pirámides que escandalizaron primero a los periodistas (o primero a los bancos y a través de ellos a éstos), luego a los directores de medios masivos de comunicación, y por último hasta al presidente de la República, pero no a los colombianos que acudían en masa a hacer utilidades, estaban basados en mercancías con atributos ciertos, o en el mero dinero (cómo mercancía que es); pero le va a costar mucho trabajo al gobierno elaborar un decreto que los cobije a todos, y terminará siendo selectivo e injusto con los colombianos.

No se puede satanizar el deseo de lograr bienestar con el mínimo esfuerzo, esa es una ley natural y universal. De hecho la tecnología apunta en esa dirección. Como tampoco castigar la inventiva popular. No se les puede pedir que inventen cohetes, porque no se les ha dado la formación ni las condiciones del entorno para ello, pero tampoco castrar la capacidad creativa de nuestros ciudadanos.

Tampoco se puede satanizar el umbral de exposición al riesgo de los seres humanos, algunos arriesgan la vida en deportes extremos, ¿por qué no pueden otros arriesgar unos pesos?

Por Miguel Yances Peña. Columnista de El Universal de Cartagena.

3 comentarios:

DieGoth dijo...

Jaime, no entiendo esta apología al delito.

La pirámide es en principio un sistema ilegal en el que la estafa es el fin inevitable.

Todo sistema que permita a unos tener ganancias a costa de la pérdida de otros, engañados bajo la falsa promesa de que todos ganarán siempre, es un delito.

Ahí no hay ninguna inventiva popular. El esquema Ponzi ni siquiera fue inventado en Colombia (afortunadamente, un estigma menos).

Si quiero dármelas de "inventivo" consigo una caja vacía de un equipo de sonido, la lleno con piedras y vendo rifas del producto y una hora antes del sorteo me pierdo del mapa.

Incluso en esos casos en que la gente pierde poquísimo, se está cometiendo un delito de estafa. Peor en el caso de las pirámides donde se crea una crisis social con miles de personas, incluso decenas de miles en ciudades grandes perdiendo millones de pesos, muchas veces dinero prestado o hipotecado que arrastra la pérdida de sus viviendas.

Esos sistemas deben desaparecer apenas surgen. Si quiere ganar dinero fácil compre el Baloto y rece mucho. Si se lo gana no cometerá ningún crimen.

Atrabilioso dijo...

DIEGOTH:
Esta columna es de Miguel Yances. La mía está en Debate Nacional.

Un abrazo.

DieGoth dijo...

Sí, lo sé perfectamente.