Mostrando las entradas con la etiqueta Contra las FARC. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Contra las FARC. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de marzo de 2008

El frente virtual de las FARC

Diciente la entrevista concedida por el asesor presidencial José Obdulio Gaviria. Más allá de los cálculos en cuanto al número de combatientes de las FARC y de su concepto sobre los frentes operativos de la organización terrorista, llaman la atención algunos elementos que Gaviria no entra a profundizar.

Una de las primeras conclusiones que se pueden extraer de la entrevista es que el Gobierno está consciente de la incomunicación que viven los cabecillas del grupo terrorista: No solo están aislados, como lo hemos venido diciendo desde hace meses, sino que después de la desarticulación de la base de comunicaciones de las FARC en el Caguán, los cabecillas están sin posibilidades de interconectarse para compartir sus planes de terror.

Más que creerle al Asesor, los hechos muestran que esto es verdad: El cabecilla terrorista ‘Iván Ríos’ solo tenía algunos contactos con ‘Alfonso Cano’ (el hermano de un concejal
“conciliador” del PDA en Bogotá) e incluso el abatido criminal tenía dificultades para comunicarse con sus propios hombres.

Pero esto va más allá: Esa incomunicación, unida al aislamiento que viven las FARC en Colombia, demuestran que el cacareado repliegue estratégico fue una farsa para ocultar la contundencia continua de los golpes que han recibido por parte de las fuerzas del Estado: Los “grandes héroes” están huyendo como los cobardes que son. Solo en Ecuador y Venezuela pueden permanecer tranquilos… por lo pronto.

Tampoco se puede llegar al optimismo desbordado del Asesor quien desconoce que hay unidades operativas al mando de ‘Joaquín Gómez’, ‘Pablo Catatumbo’ ‘Timochenko’ y ‘Granobles’ entre otros, porque en estos momentos decisivos, un error de análisis puede ser fatal para la política de Seguridad Democrática.

Si bien es cierto que en el momento las FARC no tienen un mando unificado real (ese que imparte una orden y todos sus comandados la cumplen) por física imposibilidad de comunicación, no se puede perder de vista que las directrices que impartió en su momento el Secretariado siguen vigentes y es sobre esa carta de navegación que podrían actuar los frentes activos. Y eso es muy peligroso, porque al carecer de una real capacidad operativa, las FARC podrían optar por las acciones terroristas como un recurso para demostrar que siguen vigentes y que tienen poder.

Otro de los aspectos importantes de la declaración del asesor José Obdulio Gaviria es lo que él denomina la sexta banda. Dice Gaviria que “la más activa y la que más genera apariencia de guerra en Colombia o conflicto interno armado es la banda del Internet, que va unida a la Coordinadora Continental Bolivariana, y tiene todo el discurso de la izquierda terrorista que exalta a las Farc.”

Esta es la primera vez que el alto gobierno reconoce la existencia de lo que se ha llamado el Frente Virtual, ese que muchos hemos soportado en ataques y amenazas proferidos desde el anonimato cobarde, ese que valida los discursos de las FARC y trata siempre de llevar las situaciones a la justificación de todas las formas de lucha.

Hemos leído su actuar y los hemos padecido hasta con recados personales dejados con empleados que trabajan en nuestro conjunto residencial. Las amenazas han incluido a nuestras familias y nuestra honra ha sido vapuleada por sus miembros.

Otros datos de interés
Seguramente el asunto más polémico de la entrevista tiene que ver con el número de combatientes de las FARC. Las cuentas del Asesor señalan que son entre 7 y 8 mil hombres y mujeres (la mayoría niños y niñas), pero ese cálculo podría ser muy optimista.

Veamos: Después de la Zona de despeje, las FARC tenían cerca de 21 mil combatientes, más de 60 frentes y las posibilidades de “escampar” en sus santuarios internos y externos. Aceptemos que cerca de 10 mil guerrilleros se han desmovilizado (aunque no hay cifras precisas que indiquen si ese número corresponde a las FARC o si es un consolidado de las deserciones de todos los grupos armados ilegales) lo que indicaría que quedarían en operación cerca de 11 mil combatientes.

De esos hay que restar las bajas y los fusilamientos que han ordenado sus cabecillas, lo que podría dar un número cercano a los 9 mil combatientes. Pero esa cifra es peregrina si se tiene en cuenta que en los antiguos Territorios Nacionales, las FARC continúan con sus prácticas de reclutamiento de niños para la guerra. Hace casi dos años
reportamos esa situación, por lo cual, el número de combatientes estaría cercano a los 10 mil hombres, sin contar con los del Frente Virtual, que no son muchos pero hacen ruido.

Ciertamente el camino emprendido por el Presidente ha demostrado que es el correcto,
que las delaciones (no el asesinato) que tanto les molestan a los justificadores de las FARC, son efectivas y han dado resultados. De igual forma la estrategia de estrangulamiento, esa que busca asfixiar económicamente a una organización delictiva, ha dado sus frutos al punto de tener a los combatientes sin provisiones ni elementos mínimos para la supervivencia, lo que resquebraja la moral y lleva a muchos a jugarse la vida para huir del infierno en el que entraron y que se apellidaba “ejército del pueblo”.

Gaviria también habla de las alianzas políticas y de los contactos del terrorismo con dirigentes colombianos y señala que están rotos, SALVO los que mantienen “los que hablan de la liberación de los secuestrados”.

Con esta frase Gaviria ha dejado al descubierto el otro frente importante de las FARC: El brazo político, el que
coincide con las presiones al gobierno para el despeje y el intercambio humanitario, el que cumple las directrices de ‘Tirofijo’ y el que señala la “democracia virtual colombiana” como algo que se debe sustituir con el totalitarismo y la tiranía de los asesinos altruistas.

Finalmente el Asesor presidencial lanza la tesis de que las FARC se pueden combatir y derrotar militarmente. Con estas palabras, Gaviria olvida que el propósito militar es el debilitamiento del enemigo para que desista de sus propósitos y que TODA confrontación, conflicto, guerra, amenaza terrorista o como quiera llamarla, termina en un diálogo para acordar los puntos de la rendición. En esto ni el país ni el gobierno pueden llamarse a engaños ni mucho menos asumir una actitud soberbia: Las FARC pueden ser debilitadas al máximo, pero en algún momento tendrán que acordarse los términos de la rendición o de desmovilización y eso es un elemento netamente político y no militar.

Estamos en un momento clave de la historia colombiana: Cualquier error, cualquier asomo de triunfalismo puede dar al traste con los avances obtenidos hasta el momento, pues además de los frentes activos, también están el brazo político y los apoyos gubernamentales de los vecinos, y todo eso junto puede voltear la balanza en cualquier momento.

Puede que a muchos no les simpatice el asesor José Obdulio Gaviria… puede que a varios nos moleste su relación familiar con Pablo Escobar… Pero sería una estupidez descalificar las ideas de Gaviria por antipatías o inevitables vínculos sanguíneos, y no por el contenido de sus anuncios: Ese sería un error de principiantes.

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

viernes, 1 de febrero de 2008

La autodestrucción de las FARC

En la medida en que se internacionaliza el conflicto colombiano, quienes se asoman ingenuamente a él (muy posiblemente debido a la mala propaganda que difunden en el exterior los partidos políticos y ONG´s en la oposición) tienden a creer que los buenos son los alzados en armas que matan, secuestran, trafican con drogas y causan terror; y los malos el gobierno y el 70% que lo apoya (todos nosotros).

Toca en cada caso convencerlos de su error, con el fin de ganar fuerza de opinión que debilite a los alzados, y los conduzca –si es que con eso basta- a abandonar las armas y a tratar de convencernos a los colombianos, de que su modelo económico y político es mejor; de manera que los cambios se logren no por la fuerza de los mas violentos, sino por la voluntad de los pacíficos que somos la mayoría.

Es una tarea interminable, porque cada día aparecen nuevas caras, algunas buscando honestamente lo mejor para el país, otras solo el protagonismo gratuito que se logra al meter las narices en él. En todos los casos la estrategia a seguir es la misma: convencer a los primíparos de que las FARC no actúan honestamente ni siquiera cuando se acercan a posibles procesos de conciliación; siempre nos hacen trampas porque el objetivo es ganar a costa de lo que sea,

Para solo citar tres casos recientes: el primero, la intransigencia al exigir el despeje de Florida y Pradera, sin buscar nuevas alternativas, y rechazando de plano –sin argumentos- las que ofrece el gobierno; y el segundo y tercero, las mentiras sobre Emmanuel, y sobre la muerte de los 11 diputados. Todas, mentiras descubiertas y ampliamente difundidas internacionalmente.

Decía un celebre ex presidente norteamericano, que “se puede engañar a unos pocos durante algún tiempo; también se puede engañar temporalmente a todos, o durante todo el tiempo a unos pocos, pero nunca se podrá engañar a todos durante todo el tiempo.” Esta frase viene como anillo al dedo, ahora que la estrategia del gobierno de desenmascarar las mentiras de las FARC está dando resultados globales.

La mentira resuelve un problema inmediato, coyuntural, pero una mentira es imposible de sostener por mucho tiempo: tarde o temprano conduce a otras mentiras, y a incoherencias; y la credibilidad de sus autores se derrumba. Detrás de la credibilidad se cae también el respeto de los demás; poco a poco la capacidad de influir; y finalmente la autoestima (esa confianza en que se pueden lograr los objetivos propuestos)

A pesar de todo lo grave que es mentir, más gente de la que uno cree lo hace, y por las cosas mas baladíes. En un mundo donde todos tratan de obtener beneficios, es lo esperado de quienes no poseen los atributos naturales (o agregados) para lograrlo. En otras palabras, en este mundo competitivo, la mentira es el arma del más débil, aunque mediante mentiras logre colocarse en la posición fuerte.

Respecto a las FARC, lo torpe aquí es creerles. Las FARC mienten sistemáticamente; con una mentira pretenden tapar otra, y así interminablemente. Esto se esta convirtiendo en un peligroso juego de niños con consecuencias impredecibles. El mundo, se esta dejando enredar por las FARC en estrategias de guerra que solo buscan distraer la atención, y reducir la presión que las fuerzas armadas ejercen sobre los alzados.

Aunque el país está en paz (paz romana), los combatientes están apertrechados en algún lugar desconocido, donde parece que el ejército no llega: el más seguro para ellos, es cualquiera, o varios de los países fronterizos. De ser así, el problema es mas complejo, pues los gobiernos de los países vecinos no están interesados en involucrase activamente en una guerra ajena (la pantalla es otra cosa) ni tampoco permitirán que nuestro ejercito cruce las fronteras.

Eso sin contar con el machacado tema de la ideología, que parecen compartir con la guerrilla, cuando a estas alturas, esa ideología no es nada mas que otro fundamentalismo: “el antinorteamericanismo a ultranza”

Por: Miguel Yances Peña. Columnista de El Universal de Cartagena.
myances@msn.com

miércoles, 5 de diciembre de 2007

La ausencia como medio

Por Jaime Ruíz. Columnista del Sistema Informativo Atrabilioso
Leí en un blog una cita del comunicado que emitió el PDA con ocasión de la publicación de las pruebas de supervivencia de los rehenes de las FARC. Al leer el texto en la página del PDA me encontré con una joya del cinismo, de la mentira y de la bajeza que de por sí demuestra que estos canallas son mucho peores que los de las FARC:

Es muy importante prestar atención a los elementos externos al comunicado propiamente dicho, porque la contradicción es evidente, como si el control de la página en cierto momento lo tuviera un miembro de un sector interesado en una política y el comunicado lo hubieran redactado los defensores de otra. Al final siempre manda el sector que cuenta con los recursos, los militantes y la capacidad de intimidar, es decir, los más alineados con Chávez y el PCC.

Éste es el título:

Sin ninguna condición
El Polo exhorta a las FARC a que liberen de inmediato a todos los secuestrados


Primera mentira: “sin ninguna condición”. No hay tal cosa en el comunicado.
Segunda mentira: “liberen”. Tampoco hay tal cosa.
Tercera mentira: “de inmediato”. Un invento de quien puso el título.
Cuarta mentira: “todos”. Ídem.

En cambio, es muy llamativo el uso de “exhortar”: no “exige” como quien reclama un derecho ni “solicita” como quien busca un favor, sino “exhorta”, como hace quien tiene autoridad.

Las pruebas de supervivencia conocidas hoy son, a juicio del Polo, "confesión irrecusable de crueldad e inhumanidad" que genera el secuestro y que "ningún propósito real o supuesto puede justificar."


Mentira de este párrafo: “que genera el secuestro”. Esto es aporte de quien redacta la entradilla. No hay más mentiras porque es texto citado. Ya se verá como no es que el secuestro genere... ¿crueldad e inhumanidad? ¿O “confesión irrecusable de crueldad e inhumanidad?... No, leyendo con atención sólo hay protestas por el sufrimiento evidente de las víctimas, no por el secuestro.

El Polo demandó del gobierno nacional "dejar de lado obsesiones y prejuicios" en relación con los llamados "inamovibles".


Esto demuestra que hasta el que puso los títulos es consciente de su mentira: ¿cómo pueden estar reclamando a las FARC que liberen a los rehenes sin condiciones y al gobierno que cumpla las condiciones? El título y las entradillas son recursos propagandísticos que en últimas contribuyen a engañar a incautos y a hacer eficiente la labor de cobrar los secuestros, que es la tarea del PDA cuando se gasta el dinero de los bogotanos en promover el “intercambio humanitario” o cuando mueve sus fichas en medio mundo en defensa de tan noble fin.

Éste es el texto del comunicado:

Ante las pruebas de supervivencia de algunos de los secuestrados en poder de las FARC conocidas por la opinión pública, el PDA declara y exige:

1. No son sólo pruebas de supervivencia, que algún alivio llevarán a las familias de los secuestrados, sino confesión irrecusable de crueldad e inhumanidad que ningún propósito real o supuesto puede justificar.



Ya se verá en los párrafos siguientes que el reclamo no tiene relación con el secuestro sino con la falta de trato amable a los rehenes. El que mencionó eso en la entradilla miente.

2. Aunque se piense que es arar en el desierto exigir el cumplimiento de obligaciones humanitarias a una organización armada, por principio, desligada de toda normatividad vigente, exhorta a las FARC a que pongan término inmediato, sin condición alguna, al sufrimiento y la tortura de seres humanos cuya dignidad es incompatible con semejante oprobio,



Lo anterior no quiere decir que exhortan a las FARC a que suelten a todos los secuestrados, en tal caso, ¿qué significa el párrafo siguiente? ¿Alguien se ha olvidado de que el PDA exige el intercambio humanitario? Es como cuando en la tienda le ofrecen a uno algo regalado y después se lo cobran. "El sufrimiento y la tortura" los entenderán los ingenuos como el secuestro, pero sólo es el maltrato.

3. Demandar del gobierno con la misma energía, en función de obligaciones jurídicas internas e internacionales que ineluctablemente lo vinculan, dejar de lado obsesiones y prejuicios estratégicamente llamados “inamovibles” que, así se juzguen de valor eminente, son infinitamente menos trascendentales que la vida, la integridad y la dignidad de las personas puestas bajo su protección por inequívocos mandatos constitucionales.



Es muy importante ver el uso del lenguaje jurídico como elemento de autoridad y al mismo tiempo para deslumbrar y confundir a los lectores recelosos: facilitar el asesinato de miles de personas y el secuestro de otras tantas es forzoso para el gobierno “en función de obligaciones jurídicas internas e internacionales que ineluctablemente lo vinculan”.

Esas obligaciones son otra mentira. ¿Qué gobierno de este mundo estaría dispuesto a intercambiar 11 terroristas por cada rehén que prometen los captores liberar? ¿Qué es lo que significan los “inamovibles” sino precisamente impedir miles de asesinatos y secuestros que convienen al PDA como parte de su aspiración de imponer en Colombia el proyecto fracasado en la elección del domingo 2 de diciembre en Venezuela? ¿Cómo pueden decir que “exhortan” a liberar a los secuestrados si al mismo tiempo claman porque se premien los secuestros más allá de lo que ya se ofrece el gobierno a premiarlos?

De no ser porque en Colombia no hay un rechazo enérgico al cinismo ni a la mentira ni al secuestro, estos canallas no se atreverían a mentir de forma tan desvergonzada. Pero lo que se ha demostrado es que cuanta más perversidad exhiben más votos obtienen.

4. Que juzguen las colombianas y los colombianos cuan frágil será una política de “seguridad democrática” que para ser preservada (fin invocado como irrenunciable) debe apelar como medio, a la ausencia de una política de liberación de las víctimas compatible con la protección de sus bienes jurídicos más valiosos.



Las señoras estarán agradecidas de la mención al principio de la frase: ¿alguien entiende lo que dicen? La política de seguridad democrática es frágil porque "debe" (el hediondo Carlos Gaviria ni de español tiene idea) ¡apelar como medio a la ausencia de políticas de liberación de las víctimas compatible con la protección de sus bienes jurídicos más valiosos! ¿Alguien entiende cómo puede una ausencia ser un medio? Claro, a los rehenes los matan si hay un intento de liberación por la fuerza, pero los valiosos bienes jurídicos exigen que se apele a otros medios que salvaguarden esos bienes jurídicos, es decir, que se ceda a todo lo que pretenden las FARC porque la liberación de 11 asesinos por cada rehén no es suficiente para el PDA.

El sentido del punto 4 es transparente: ¡quieren aprovechar las pruebas de supervivencia para arrimar el ascua a su sardina! No es que haya varios miles de personas en manos de organizaciones con las que el PDA comparte fines sino que el gobierno ha fracasado por no premiar suficientemente los secuestros. Por no facilitar la multiplicación del terror y en fin por no favorecer el avance del PDA y su proyecto.

En ese contexto el optimismo de Eduardo Pizarro ante las posibilidades de alternancia sólo es una muestra de un cinismo que a fin de cuentas es la característica de las clases altas colombianas, trátese de Antonio Caballero, el columnista que aprovecha el escándalo para legitimar la lucha armada, de Guillermo León Sanz, cuyos crímenes le permiten poner en el Concejo de Bogotá a su hermano, o de cualquier tinterillo venal como César Gaviria y los de su séquito.

El día que se juzgue a las FARC por toda su trayectoria, la relación con el PDA será uno de los hechos más vergonzosos. El cinismo de estos repugnantes malhechores es la mayor ofensa a las víctimas.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

¿Creerle? Por qué no...

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

Hace poco más de un año, cuando ocurrió el atentado contra la Escuela Superior de Guerra, el Presidente de la República informó que las FARC estaban detrás del atentado e incluso difundió algunos apartes de las comunicaciones interceptadas por las fuerzas de seguridad del Estado.

Sin embargo, la oposición salió lanza en ristre a señalar el atentado como una cortina de humo, como un falso positivo y otra cantidad de arbitrariedades verbales. En ese momento Uribe dijo airado: "Pregunto al terrorista Jorge Briceño, conocido con el alias de 'Mono Jojoy', si tiene la cobardía de negar el mensaje recibido de la persona a quien mandó colocar este carro bomba, en el cual el terrorista miliciano desde Bogotá le informaba que ya había cumplido con la graduación". Esas palabras, a juicio de muchos era una mentira ramplona, producto del desespero por la gravedad del atentado que fue ejecutado en el corazón de las Fuerzas Armadas.

Eran los primeros tiempos de la para-política y todavía estaba reciente el escándalo por los supuestos falsos positivos que fue simplemente la sumatoria caprichosa que hizo El Tiempo de una serie de atentados: al final las supuestas pruebas se han ido diluyendo y el capricho (como me lo reconoció un redactor de ese medio) terminó en un verdadero falso positivo del ahora periódico colombo-español.

¿Cuántos le creímos a Uribe en ese momento? Seguramente muy pocos y con el desenfrenado transcurrir de la actualidad colombiana, las palabras del Presidente quedaron en el olvido y el asunto no se volvió a mencionar.

Pero ¡Oh sorpresa! La revista Semana, escrita por izquierdistas (¿democráticos?), reveló la infiltración de las FARC en el Ejército y sin querer le dio la razón al Presidente. Además la publicación terminó por demostrar que las FARC estuvieron detrás del atentado contra la Escuela Superior de Guerra y que gracias a una presunta infiltrada pudieron conocer los detalles del funcionamiento de la instalación académica.

Ahora el PDA publica un video de Noticias Uno (¡tan raro!) en el que Uribe sale acompañado de Carlos Clavijo un candidato al Senado que había sido recomendado por ‘Ernesto Baez’ y por la también candidata Rocio Arias, quien se acogió a sentencia anticipada por sus vínculos con el paramilitarismo.

De inmediato la Presidencia emitió un comunicado en el que indica que efectivamente Uribe, como candidato a la Presidencia en el 2001, recibió el apoyo público de Clavijo y posteriormente lanza el cañonazo: “Las relaciones del Presidente con los políticos han sido abiertas y públicas, a diferencia de las relaciones clandestinas de integrantes del Polo con la guerrilla. “

A ese comunicado el Polo respondió con el asunto del video en el que Uribe está reunido con algunos personajes señalados como paramilitares. Al Polo le parece que esa reunión fue privada cuando lo cierto es que Uribe permitió que fuera grabada y en el lugar hay más de 15 personas… ¿Eso es una reunión privada o clandestina? Claro que no, aunque ciertamente el país merece explicaciones serias y convincentes sobre el asunto.

Lo único claro es que Uribe ha dicho la verdad sobre el carácter público de sus reuniones y que en ese momento NINGUNO de los señalados estaba siendo investigado por el creativo concierto para delinquir agravado. A no ser que el Polo, en su irreflexiva oposición, exija que desde el año 2001 todos los candidatos deben portar una bola de cristal para discernir si alguno de los contertulios o asistentes a una reunión proselitista va a ser investigado o enjuiciado en el futuro. Y eso sería grave, porque cinco años después, en la Madre Patria, el actual Presidente del PDA sostuvo reuniones (esas si clandestinas) con personajes cercanos a la diplomacia de las FARC que tarde o temprano terminarán incursos en procesos ante la justicia.

Sin embargo, la acusación de Uribe sobre las relaciones clandestinas de algunos miembros del Polo con las FARC (algo similar a lo que ocurrió hace un año con el atentado en la Escuela Superior de Guerra) ha sido inmediatamente confrontada con una salida bastante deficiente: que el Polo tiene información (lo que eso signifique) sobre un montaje del Gobierno contra algunos de sus seguidores.

Esto es, nada más y nada menos que la aceptación de que algunos militantes del PDA tienen rabo de paja y ahora lo intentan desviar ubicándose en la posición de víctimas. ¡Que curioso! El supuesto montaje es denunciado SOLO cuando el Presidente hace el señalamiento… muy conveniente para el PDA, pero patético para la realidad política colombiana.

Y lo que falta, pues las investigaciones sobre los nuevos concejales de Bogotá deben avanzar y creo que NADIE EN COLOMBIA puede negar la cercanía de por lo menos dos de ellos con las FARC: Jaime Caycedo y Carlos Roberto Sáenz Vargas, hermano de alias ’Alfonso Cano’, uno de los comandantes de las FARC.

Hace un año muchos no le creyeron al Presidente y el tiempo ha demostrado que decía la verdad… Ahora tendremos que esperar un poco, de repente un año, para confirmar que Uribe en este caso, también está diciendo la verdad.

lunes, 1 de octubre de 2007

La farsa de un acuerdo humanitario

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso

Cuando se habla del acuerdo para el intercambio humanitario, pareciera que muchos no entienden, o mejor no quieren entender, las implicaciones de esa expresión.

Viéndolo con detenimiento el acuerdo significa poner en la misma sintonía al Estado legítimo colombiano con las FARC, es decir, obligar al gobierno de turno (cualquiera que sea) a doblegarse hasta poderse ubicar en el mismo nivel de los terroristas para convertirlos en interlocutores.

Esto explica, de alguna manera, los motivos que han tenido el Polo Democrático Alternativo y las FARC para tratar de ensuciar el nombre del país, pues así pueden dejar la impresión de que el acuerdo sería algo como un pacto entre delincuentes: las FARC y la nación colombiana representada en el gobierno de turno. Además, esa asimilación pasa por alto un detalle fundamental: El actual gobierno representa a 7 millones de colombianos y muchos de esos votos, la gran mayoría, son de personas respetuosas de la ley y sin ningún fin distinto a trabajar con honradez y esfuerzo para conseguir un futuro mejor.

De otro lado, el término intercambio ubica a los secuestrados como simple mercancía para el trueque, autorizando el ominoso tratamiento y lo que es peor, premiando la acción criminal de los terroristas secuestradores, no con el castigo que la ley y la sociedad exigimos, sino con la reincorporación de combatientes a la acción terrorista. De paso, el intercambio implica para las FARC que les premien el delito con el despeje de una zona del país que quedaría a su merced.

Ahora, ¿qué tiene de humanitario con más de 40 millones de colombianos que las FARC sean premiadas con el regreso de asesinos y secuestradores a sus filas? ¿Qué tiene de humanitario que los habitantes de dos municipios del país, Pradera y Florida en el Valle, sean expuestos a la acción criminal de las FARC?¿Es humanitario obligar a miles a padecer y a convivir con terroristas por solo 46 personas? ¿Acaso es humanitario poner por encima los intereses de 46 personas por encima de miles?

Como al Polo le gusta tanto hablar de equidad, pues enlacémonos con esa idea frente a los secuestrados. No es equitativo que el Polo, Piedad Córdoba, Hugo Chávez, los norteamericanos y Sarkozy hagan semejante “esfuerzo” para la liberación de 46 colombianos, pues solo este año, según las cifras de Fondelibertad, las FARC han secuestrado a 50 colombianos.

Esos que exigen el acuerdo para el intercambio humanitario son la evidencia de la mayor inequidad y del mayor cinismo que se pueda imaginar: ¿son más 46 que 50? Ampliemos la pregunta: ¿son más 46 que 3.134 secuestrados que hoy por hoy permanecen en cautiverio en Colombia?

Así las cosas, lo de humanitario es una farsa, pues 3.088 secuestrados no son cobijados con las actitudes “humanitarias” de los agitadores a favor de las FARC: de esos, solo en 2007, 50 colombianos están padeciendo la acción criminal sin que nadie se acuerde de ellos. ¿Es humanitario y equitativo con esos colombianos, y con sus familias, que se ejerzan presiones contra el Estado para favorecer a solo 46 personas? ¿Y de los otros quién se acuerda? Nadie. Y la razón es sencilla: son colombianos del común, gente que no tiene vitrina en los medios de comunicación y que carece de canales de interlocución con gobiernos de otros países o no resultan interesantes para las próximas elecciones en los Estados Unidos.

Otra de las mentiras que a fuerza de repetirla muchos la han comprado como verdad es que el acuerdo para el intercambio humanitario es “un paso importante hacia la pacificación de Colombia”. Uno se pregunta: ¿cómo va a influir la liberación de centenares de delincuentes en la paz del país? Parece que les falta añadir que es la paz de los sepulcros la que se puede alcanzar con el tal intercambio, pues en nada beneficia al país el hecho de liberar expertos en explosivos, secuestradores diestros, armadores de minas antipersona y simples asesinos con fusil, salvo si se considera que recrudecer las acciones terroristas y darles oxígeno ,militar y terrorista a las FARC es algo beneficioso para Colombia.

Tampoco resulta importante para la pacificación la inequidad de dejar en el monte a 3.088 colombianos los cuales en su cautiverio padecen la certeza de que sus familias se enfrentan a la indolencia del Polo, del Estado, de Piedad y de Chávez, entre otros. Es más: resulta todo un presagio la sola posición futura de los hijos de los colombianos secuestrados por las FARC.

¿Acaso Colombia olvidó los motivos iniciales que tuvieron los Castaño Gil para iniciar el derramamiento de sangre? ¿Acaso a Uribe no lo acusan de paramilitar basándose en el asesinato, por parte de las FARC, de su padre? Algunos de esos niños, los que yo denomino los hijos del secuestro, crecerán con suficiente sed de venganza contra las FARC y contra el país que les dio la espalda. Entonces, esos abandonados por la indiferencia relacionada con su baja cotización en el mercado mediático y político, serán los abanderados de una nueva escalada de sangre, destrucción y dolor: ¿Esa es la pacificación que buscan afanosamente el Polo Democrático Alternativo y los esbirros del acuerdo humanitario?

Así las cosas, la única posibilidad real que tiene la Nación es exigir la liberación INMEDIATA Y SIN CONDICIONES (ni despejes, ni simones ni sonias, ni intermediarios propagandistas) de todos los secuestrados. Esa sería la única contribución para emprender el camino de la pacificación: que el país entero les exija a las FARC la liberación sin acuerdo distinto a señalar día, hora y lugar de entrega de los cautivos… lo demás es propaganda nacional e internacional a favor de las FARC y en contra de Colombia.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

La “coherencia” y solidaridad del Polo con el Polo

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

El escándalo aparentemente divisionario del PDA, por el enfrentamiento entre el senador Gustavo Petro y alias ‘Iván Márquez’ (cabecilla del grupo terrorista FARC) ha permitido hacer una verdadera colección de frases esclarecedoras y que demuestran el talante antidemocrático de la organización política.

Comencemos con la fuente del último enfrentamiento. Alias ‘Iván Márquez’ publicó una nota en la que fustiga a Petro por su aparente posición contra la organización terrorista: “En abierto apoyo al Plan Patriota del South Command de los Estados Unidos, dispara contra las FARC desde su fatua trinchera un desatinado francotirador, desmovilizado del M-19, de nombre Gustavo Petro.”

¿Acaso fueron disparos las declaraciones de Petro a Clarín de Buenos Aires? No. Por el contrario, Petro se despachó en elogios y congratulaciones para con los terroristas.

Posteriormente Márquez dice: “Y esos disparos no vienen del Polo; estamos seguros.” Interesante frase: las FARC están seguras que los disparos no vienen del PDA, es decir, saben de antemano que los ataques contra la organización narcoterrorista no podrían proceder de aquellos que califican como “atractiva” la sarta de elogios que despachó el panzón terrorista y oligarca escondido tras el alias de ‘Raúl Reyes’.

La frase de ‘Márquez’ no deja dudas: está seguro de que el objeto de simpatías de las FARC, el PDA, no atacaría a esos “camaradas” que en el monte combinan todas las formas de lucha.

A continuación el cabecilla terrorista desnuda el motivo de su enorme disgusto con Petro: “ahora anuncia con bombos y platillos un debate contra las FARC, dizque para desenmascarar los nexos de los políticos con la guerrilla.”

Lo curioso es que la verborrea de ‘Márquez’ no le alcanzó para desmentir esos nexos y más bien se va por las ramas recurriendo al exterminio de la UP y a los desplazados… ¿Por qué no lo niega? ¿Por qué les molestará tanto a las FARC que anuncie el debate? Evidentemente hay una frase que describe la situación: RABO DE PAJA.

Finalmente el terrorista reconoce que al interior del grupo político vienen trabajando revolucionarios (todos sabemos lo que significan para las FARC los revolucionarios) AFINES EN LA APLICACIÓN DE TODAS LAS FOMAS DE LUCHA: “No podemos sentir celo frente a la admirable labor de tanto líder democrático y revolucionario que hay en el Polo”.

¿COINCIDENCIAS?
Es bueno aclarar que primero escribió el cabecilla de las FARC y luego el líder del PDA repitió la idea, un poco más refinada y con citas, como le gusta a Gaviria para descrestar incautos.

Alias ‘Iván Márquez’ : “Petro es de esos arrepentidos que hoy llaman guerra al terrorismo de los fuertes y terrorismo a la respuesta de los débiles. Pareciera avergonzado de la lucha de Bateman y de Iván Marino.”
Carlos Gaviria Díaz “Petro puede tener el síndrome del converso, lo mismo que Lucho Garzón. Lucho fue comunista, entonces ahora quiere borrar los rastros y reliquias de la mala vida pasada como diría el padre Astete. Petro fue guerrillero y quiere convencer a todo al mundo de que nada tiene que ver con las armas.”

¿COHERENCIA?
Gustavo Petro: "No les damos avales a mafiosos ni a los amigos de los mafiosos".

Sin embargo no habla de los hermanos de los narcoterroristas como el avalado candidato del PDA al Concejo de Bogotá Carlos Roberto Sáenz Vargas, con cédula número 3’228.948, hermano de alias ’Alfonso Cano’, uno de los comandantes de las FARC.

¿SOLO CUESTIÓN DE INTENSIDAD?
Gustavo Petro: "Si las Farc quieren acabar con la libertad de pensamiento, todos los demócratas tienen que levantarse contra la guerrilla".
Carlos Gaviria Díaz: “En lo que si no estoy de acuerdo es en que la intensidad con que yo deplore esa lucha armada me la tenga que dar el doctor Petro.”


SOLIDARIDAD POLÍTICA… ¿CON QUIÉN?
Carlos Gaviria Díaz no dice una sola palabra de solidaridad con su compañero atacado por las FARC, pues el pronunciamiento de ‘Márquez’ convierte a Petro en objetivo militar de la organización narcoterrorista… pero eso parece no importarle ni a Gaviria Díaz, ni a Wilson Borja ni a Robledo.

Gustavo Petro: "No se pide permiso para pensar, no se pide permiso para criticar la iniquidad, el debate en este momento es que las Farc critican a Gustavo Petro porque las está atacando".
Carlos Gaviria Díaz dijo a EL TIEMPO que veía "atractivo" que una organización como las Farc hablara de política.

Pero el asunto va más allá: el ideal de una organización jerárquica, con restricciones estalinistas y sin posibilidad de que alguien piense distinto, y sobre todo ante el público, se les ha disuelto en las manos a Gaviria y a sus socios de aventura:

Gustavo Petro: "Esos partidos jerarquizados llevaron en la Unión Soviética al GULAG y en Camboya a Pol Poht". Quiero recordar que ésta no es una discusión entre compañeros, sino entre unos alzados en armas, como las Farc, y un civil, como yo, que opina desde la izquierda democrática".
Carlos Gaviria Díaz: “Dentro del Polo hay tendencias, matices, discrepancias, pero eso nunca nos ha molestado. Una de las grandes riquezas que tiene el Polo es su pluralismo, siempre que sepamos tramitar nuestras diferencias, pero eso no está pasando. La primera condición para que eso sea así, es que se planten e dentro del Polo y no a través de los medios como una voz más de las que constantemente censura al Polo. “
“Él es libre de opinar pero cuando uno ingresa a un partido tiene que saber el alcance de lo que dice y sobre todo, si lo hace a nombre del partido. Fundar una iglesia luterana dentro del catolicismo, sería como fundar el ala uribista del Polo.”


SI PERO NO
Mientras unos hacen esfuerzos desesperados para que se marque distancia, otros, como Dussán, salen con cargas de profundidad que destrozan la intención de los primeros.

María Emma Mejía: “Es necesario que el Polo claramente se distancie de las Farc".
Jaime Dussán: "El Polo condena toda forma de violencia como acción política, pero nuestra postura no es declararles la guerra a las Farc; no son nuestros enemigos, pero tampoco son nuestros amigos".

¿Y A ESTE LO QUERÍAN VENDER COMO PRESIDENTE?
Al primer problema, al menor atisbo de inconvenientes solo anhela salir corriendo y esconderse en el lugar del que nunca debió salir:

Carlos Gaviria Díaz “No veo la hora de volver a mis cosas, a mi biblioteca, sin la responsabilidad que ahora tengo, pero seguiré siendo militante del Polo.” ¿Qué tal esta posición en la Presidencia?

miércoles, 5 de septiembre de 2007

La muerte del ‘Negro Acacio’

Por Jaime Restrepo. Director del Sistema Atrabilioso.

Como el apóstol Tomás: ver para creer. Hasta el momento las celebraciones por la supuesta muerte del narcoterrorista Tomás Medina Caracas han tratado de ocultar situaciones que deberían ser abordadas sin apasionamientos.

La primera de ellas es que no hay cadáver para constatar la caída de uno de los terroristas más importantes para la estructura operativa de las FARC. Hay que recordar que en el país, los que mueren sin que se vean sus cadáveres se convierten en mitos para amedrentar.

Es que incluso viendo los despojos, muchos colombianos se resisten a creer que esos seres despreciables hayan sido finalmente alcanzados por la justicia elemental que señala que el que a hierro mata, a hierro muere: El país entero vio los cuerpos sin vida de Gonzalo Rodríguez Gacha y de Pablo Escobar y todavía es frecuente escuchar a algunos incrédulos que niegan sus muertes y les dan vida a través de la imaginación.

Otro punto para reflexionar tiene que ver con las contradicciones: el Comandante de las Fuerzas Militares, el General Freddy Padilla de León informó que los militares involucrados en la operación vieron a varios guerrilleros arrastrando tres cadáveres.

Esa declaración deja un enorme interrogante: ¿Si estaban en combate por qué razón no abrieron fuego? En la visión militar, 23 dados de baja representan un éxito mayor que 14 y por lo tanto no se entienden los motivos misericordiosos que tuvieron esas unidades para no abrir fuego pues finalmente los éxitos militares siempre se han medido por el número de bajas.

Pero lo más delicado de esa declaración es que hay contradicciones serias pues Padilla de León dice que los vieron, pero la información del ministro de Defensa señala que “la certeza de que el insurgente murió se basa en comunicaciones interceptadas a miembros de las FARC que hablan de que el jefe nos dejó”. Al fin qué ¿Los vieron o captaron las comunicaciones del frente 44 del movimiento terrorista?

Sin embargo, es innegable que el gobierno Uribe necesitaba un positivo de esta naturaleza para afianzar su Plan Consolidación y este asunto quedará como un enorme interrogante, pues difícilmente se encontrará el cadáver de alias ‘El Negro Acacio’ para constatar el éxito de esa operación.

Eso si: el ministro Santos tiene razón cuando afirma que “no cree que haya cadáver porque, al igual que sucedió con alias J.J., para ellos es una humillación mostrar el cuerpo. La gente que estaba por fuera del anillo de seguridad se llevó el del Negro Acacio, el de su radio-operador y su jefe de escoltas”.

Pero sin el cuerpo, la duda permanecerá por varios meses en la mente de los colombianos, tanto como el amañado asesinato de Carlos Castaño.

No obstante, y por desgracia, el tiempo demostrará si efectivamente el gran capo de las FARC (porque era un narcotraficante consumado) murió en las selvas del Vichada.

De ser cierta la información, las FARC han perdido al hombre que sabía manejar los hilos del narcotráfico y poseía los contactos y los conocimientos profundos en cuanto al negocio criminal. Además, por cuenta de Medina Caracas, las FARC fortalecieron su aparato financiero y se enfocaron en el lucrativo negocio.

Sin el ‘Negro Acacio’, el movimiento terrorista perdió también al que era prácticamente su máximo jefe de finanzas. A lo anterior se suman las toneladas de cocaína y pasta de coca que las FARC tienen represadas en el sur del país y por las cuales necesitan a toda costa el despeje de Pradera y Florida en el Valle del Cauca.

Sumando estas dos situaciones, las FARC se verán enfrentadas a la asfixia financiera por lo cual es presumible que intensifiquen la presión para el despeje de los dos municipios vallecaucanos, pues los narcoterroristas necesitarán, con muchísima más premura, abrir el corredor al Pacífico. No sería raro que fusilaran a más secuestrados para conseguir sus fines.

Así mismo, la muerte de Medina Caracas desembocará en el incremento de acciones terroristas (bombas, voladura de infraestructura, etc.) que buscarán difundir la idea de que las FARC siguen siendo fuertes y que los golpes del Estado contra sus estructuras han sido simples situaciones de guerra.

Lo peor, sin embargo, es que con los golpes a las estructuras de narcotráfico de las FARC posiblemente se vean abocadas a fortalecer la otra fuente de financiación: el secuestro, aunque esa decisión, desesperada en la actual coyuntura, los enfrentaría a un escenario complejo en el que medirían fuerzas directamente con los avances de la Seguridad Democrática. Adicionalmente, sin zonas de despeje, las acciones de secuestro terminarían por golpear sus estructuras urbanas y quedar peor ante la comunidad internacional.

De paso, políticamente, el intensificar las acciones criminales terroristas y de secuestro les reportaría pérdidas irreparables, pues dejarían al paracaidista en un dilema entre imagen e impotencia frente a sus pretensiones de liderazgo en el contexto latinoamericano. Y eso indudablemente afectaría a los favoritos políticos de las FARC.

Así las cosas, por desgracia para Colombia, la confirmación de la muerte del ‘Negro Acacio’ la veremos con dolor, destrucción, víctimas y muerte en el futuro inmediato.

lunes, 20 de agosto de 2007

Se estrecha el cerco

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso

Poco a poco nuestros vecinos estrechan el cerco contra Colombia. De un lado, el paracaidista venezolano mueve todas sus fichas, y su gran chequera, para asegurarse la expansión de su imperio.

Además de recibir a la “hermana” Piedad para mostrar ante todos que son los colombianos los que le ruegan que intervenga en la “solución política y negociada del conflicto”, Chávez también prometió estudiar su participación en la construcción del acueducto de Quibdó.


De hecho, la “hermana” Piedad ha contado con Freddy Bernal, quien además asesora a otros políticos colombianos como José Joaquín Camelo, también liberal como la “hermana” Piedad. Bernal es uno de los encargados del plan Hermanados, que busca llevar la revolución bolivariana a los países vecinos. De hecho Bernal es el gran consejero de la ex esposa de Petro.


Chávez quiere apoderarse del país y para eso mueve a sus lacayos colombianos: mientras la esposa de Gustavo Petro lidera la expansión del Movimiento Bolivariano, en Barranquilla un político del Polo se presentó con el diputado José Luis Pireda y con el rector universitario Víctor Hugo Meriño, dos cercanos colaboradores chavistas. La presencia de los dos lacayos del tirano se dio como una forma de mostrar que el entonces precandidato del Polo posee los recursos y el respaldo internacional para hacer una buena gestión.


Claro está que Chávez también recibe la visita de congresistas del Polo, como Gloria Inés Ramírez, la ex presidenta de FECODE que fue despedida a la fuerza de su cargo en el sindicato. Pero ahora comparte en Caracas con Gustavo Petro, con Venus Albeiro Silva y con Gladys Oliveros (parte izquierda de la foto) una militante activa del PCC quien ha señalado que “el PCC apoya la lucha armada, jamás le ha dado la espalda al movimiento armado porque ha sido su fundador”… esas son las visitas que recibe animadamente Chávez en Miraflores y demuestran el "pluralismo" del PDA frente al terrorismo.


Entre tanto Luis Tascón, el de la infame, antidemocrática y delincuencial Lista Tascón, sigue con sus relaciones cercanas con miembros del Polo Democrático Alternativo. Es más: el susodicho participó en el Congreso de ese partido, seguramente compartiendo con los colombianos la forma de instaurar el totalitarismo muy al estilo castrochavista.

Mientras Chávez penetra y se consolida como el poder detrás del poder, Ecuador hace lo suyo. Rafael Correa designó para la Embajada en Colombia a Francisco Suéscum Otatti, un diplomático pendenciero con una “interesante” trayectoria de pleitos en sus 35 años de carrera. De hecho, la Junta Consultiva de Relaciones Exteriores de Ecuador pidió reconsiderar el nombramiento basada en el temperamento del funcionario.

Dice la prensa ecuatoriana que en los años 80, cuando Suéscum era primer secretario en la ex Checoslovaquia, mantuvo diferencias irreconciliables con el también diplomático Horacio Sevilla. El segundo roce fue en el Palacio de Najas. Allí, Suéscum intercambió golpes con el entonces secretario general de la Cancillería, Mario Alemán.

Un tercer episodio fue el 26 de noviembre del 2006, en Caracas. Según una carta de Santiago Chávez, ex cónsul, Suéscum presuntamente interfirió en las elecciones presidenciales. “Presionó a los vocales de las juntas electorales para que validaran sufragios a favor del candidato de su preferencia y, ante el pedido de que mantenga la neutralidad, fui agredido de palabra y obra”.

Pese a la oposición de la Junta Consultiva de Relaciones Exteriores de Ecuador, Rafael Correa mantiene firme su decisión de enviar al belicoso Suéscum a Bogotá. ¿Qué motiva al mandatario ecuatoriano a no revisar su decisión?

Pues que Suéscum es un fervoroso simpatizante del eje La Habana – Caracas –Quito. De hecho Suéscum fue embajador en Cuba desde el 2001 hasta el 2004 y desde el 2005 pasó a Venezuela, donde mantiene buenas relaciones con el gobierno de Hugo Chávez.

De hecho en Cuba, Suéscum fue condecorado por su aporte cultural. La reseña de prensa indica lo siguiente: “Suéscum también es el autor de una destacada selección de poemas de amistad y solidaridad con Cuba, y sobresale por su respeto y admiración hacia la revolución cubana, que lo convierten en uno de los más genuinos defensores de los valores del pueblo cubano”.

No hay que leer las cartas para advertir el propósito de este nombramiento: fortalecer la influencia de los valores del totalitarismo chavista en Colombia, sumando la penetración diplomática a la influencia política que tiene el paracaidista en el Polo Democrático Alternativo.

El gobierno colombiano está a tiempo para negarle el beneplácito a Suéscum y así obligar a Correa a enviar a un diplomático de verdad y no a uno que venga a buscar pleitos y a calentar aún más la difícil relación entre los gobiernos de Bogotá y Quito.

miércoles, 1 de agosto de 2007

¿Por qué Harper no esta equivocado cuando insiste en Tratados comerciales con Colombia?

Por Mariela Arango. Columnista invitada al Sistema Informativo Atrabilioso.

NOTA DEL DIRECTOR: Hace algunos días salió publicada una columna en la que se cuestiona al Primer Ministro canadiense por impulsar el comercio con Colombia. Básicamente el editorialista señalaba que Harper está equivocado al buscar esos acercamientos con el gobierno Uribe. Esta fue la respuesta valiente de una colombiana, que fue publicada en las últimas horas en The Gazette.


Las Farc, las mal llamadas guerrillas colombianas y yo, nacimos el mismo año y en el mismo país. Crecí mirando como ésta y otras guerrillas secuestraban, extorsionaban, asesinaban y masacraban a lo largo y ancho del país; luego de algunos años anexaron a su lucrativo negocio del secuestro, la siembra y control de cultivos ilícitos para luego incursionar con éxito en la exportación de cocaína a diferentes países, incluyendo, por supuesto a Canadá.
Para proteger sus cultivos y cuidar su cobarde huída, las FARC se dedicaron a sembrar el territorio colombiano de minas quiebrapatas. Total, hoy las FARC, sus cabecillas concretamente, han amasado enormes fortunas exportando cocaína hacia los EEUU, Canadá y Europa, hasta el punto de que hoy son el mayor grupo exportador de cocaína desde Colombia.

Cada dia en Colombia dos personas mueren o pierden las piernas por las minas que siembra la guerrilla en el país.

Hace aproximadamente 6 años las Farc estaban a punto de tomarse el poder en Colombia, derrocar la democracia y establecer la segunda Cuba de Suramérica y nosotros los colombianos que estábamos viviendo en Colombia y que no somos ni guerrilleros ni tampoco paramilitares, mirábamos aterrados como nuestra democracia se venia abajo y todos los demás países Americanos no hacían nada por evitarlo. Es bueno recordar que las FARC dinamitaron la represa que abastece de agua a Bogotá, la Capital, y con esa acción intentaron borrar del mapa poblaciones y ciudades intermedias como Villavicencio.

Pero ni siquiera los columnistas que ahora escriben para criticar a Harper por querer establecer un tratado comercial con Colombia se dignaban en ese entonces escribir un artículo pidiendo al Primer Ministro ayudar a Colombia ante el desastre que se nos avecinaba y que estábamos viviendo: la guerrilla estadísticamente hablando ya tenia sitiadas todas las ciudades y amplias zonas rurales del país.

Pero la mayoría de los colombianos, aquellos que ya aprendimos que la democracia es para elegir al mejor, elegimos a Álvaro Uribe para defender la democracia mortalmente herida en mi país y lo reelegimos para otro periodo de 4 años porque hasta el momento es el que mejor ha entendido el sentimiento de la inmensa mayoría de los colombianos.

Artículos como los del señor Dan Garner, en donde reúne en una sola historia algunos comentarios sin fundamento jurídico, extraídos de diferentes artículos de prensa poco seria, para presentarlos como evidencia de que el presidente de los colombianos es un narco-creador de paramilitares, amiguísimo de Pablo Escobar, solo demuestra lo desesperadas que están las FARC y como están moviendo toda su maquinaria en el exterior para mal-informar y así desacreditar a nuestro Presidente, al único Presidente que hemos tenido que ha logrado quitarles el país de las manos a los terroristas y devolvérnoslo a los colombianos de bien que estamos trabajando para que la democracia algún día funcione como debe ser.

Lo que mas no duele a los colombianos que vivimos en el exterior es ver la forma como usan a terceras personas para hacer lobby en los gobiernos extranjeros y presionar contra la democracia en Colombia. Nunca vemos en los periódicos extranjeros denuncias contra las barbaries cometidas por las narco-guerrillas colombianas: ¿Dónde estaban las ONG y los sindicatos cuando las Farc cometieron la masacre de la Chinita en donde asesinaron a guerrilleros reinsertados del EPL en Apartado? ¡Por qué no se pronunciaron frente a la masacre de más de 30 personas?. Tampoco hablan de Bojayá, ni del fusilamiento de los 11 diputados del Valle, ni de las siete personas incineradas vivas en febrero del año pasado en Caquetá después de desobedecer un paro armado organizado por las Farc.

No hemos logrado superar la revolución comunista, pues aun sus militantes desde diferentes frentes continúan luchando contra la democracia ya establecida. Los ciudadanos del norte deben saber y entender que el pueblo colombiano gusta de la democracia, no apoya a las guerrillas comunistas o socialistas, ni apoya la lucha armada como recurso para construir equidad social.

Los colombianos no logramos entender porque algunos grupos de derechos humanos y personas de otros países insisten en que aislando económicamente a Colombia es como se va a poder sacar el país adelante: ¿cuándo van a entender que la inmensa mayoría de Colombianos que viven allá no son ni paramilitares ni guerrilleros sembradores de coca y la mejor ayuda que podemos recibir para sacar el país adelante es precisamente abriéndonos la puerta de las oportunidades del mundo globalizado?

Así que si en algo no esta errado el Primer Ministro de Canadá es cuando el envía el mensaje de que sin desarrollo económico, Colombia no puede alcanzar la paz. Aislarlo solo ayudara a la narco-guerrilla y a otros grupos delincuenciales que están desangrando y acabando a Colombia. Para escribir sobre Colombia primero hay que conocer la realidad de todos aquellos que sufren desde ambos lados y no sesgarse para beneficio de los comunistas disfrazados de demócratas que pululan por doquier.

lunes, 23 de julio de 2007

Coincidencias esclarecedoras

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

Mientras en Colombia los ciudadanos salimos a protestar contra el secuestro y contra las FARC, algunos “hermanos” latinoamericanos parecen desinformados y buscan legitimar a los violentos de nuestro país.

En Ecuador el Movimiento Popular Democrático MPD ratificó el apoyo, el respeto (y diría que la admiración) que sienten por todas las formas de lucha de los pueblos, entre ellas la de los movimientos “insurgentes” de Colombia.

Además de las venias y aplausos a las FARC, el director del MPD Ciro Guzmán indicó que las FARC no son terroristas, muy al estilo de lo que dijo e hizo Carlos Gaviria Díaz en España.

Las declaraciones del ecuatoriano se produjeron después de la realización de un seminario de fuerzas de izquierda latinoamericanas en el que se expidió una declaración de solidaridad con las FARC y con el ELN.

Según Guzmán, la declaración (¿de amor?) no fue firmada por los sindicatos colombianos que participaron en la cita: eso es cierto, pero por ninguna parte se encuentra, por parte de los participantes colombianos, ni una protesta, ni una postura enfática (ni tímida, ni tangencial) de RECHAZO a la declaración a favor de los terroristas.

Los sindicatos nacionales que asistieron al seminario fueron el Sindicato Nacional de Trabajadores y Empleados Universitarios de Colombia (Sintraunicol), Nacional de Trabajadores de Telecomunicaciones de Bogotá (Sintrateléfono) y de Trabajadores de las Empresas de Cali (Sintraemcali).

Aquí hay una primera coincidencia: el Sindicato de Trabajadores de las Empresas de Cali fue presidido por el congresista del Polo Democrático Alternativo Alexander López y es de público conocimiento que mantiene una gran influencia en ese movimiento sindical.

Ahora resulta que el Sindicato de López asistió a un seminario CONVOCADO TAMBIÉN POR LAS FARC Y EL ELN (en la página web del MPD está la invitación al seminario entre cuyos citantes se encuentran los dos grupos terroristas) y en cuya síntesis final se hizo una declaración a favor de las FARC y del ELN. ¿Tendrá algo que decir el Senador del PDA al respecto?

De igual forma, el sindicato del Senador del PDA ratificó con su silencio (el mismo de sus colegas sindicales), la postura de simpatía por los asesinos y secuestradores de las FARC: es que si hubieran estado en contra, obviamente su posición hubiese sido determinante para evitar el exabrupto, pero simplemente se limitaron a no firmarla, pero al guardar silencio solo honraron una vieja frase: el que calla otorga. ¿Alguien podrá explicar la relación entre sindicatos y revolución latinoamericana en la que se aplauden las acciones terroristas de las FARC?

La segunda coincidencia es que el evento fue convocado también por el Partido Comunista Colombiano del que Wilson Borja ha dicho y gritado hasta el cansancio que es miembro y representante en el Congreso: ¿Borja tendrá algo que decir para ratificar su simpatía por las FARC? ¿Esto le molestará al Polo o para sus dirigentes será menos grave que la carta de Petro?

Otra coincidencia es que el seminario solidario con el terrorismo se efectuó en la universidad Central del Ecuador, uno de los centros académicos que más han apoyado al presidente ecuatoriano Rafael Correa en su controversia contra Colombia por la fumigación con glifosato. De paso, ese apoyo les ha traído beneficios a los terroristas de las FARC al encontrar una zona problemática para la erradicación y muy propicia para los cultivos ilícitos.

Es más: el gobierno Correa ha basado su campaña contra la aspersión aérea en una supuesta investigación de esa Universidad sobre los daños del glifosato a la salud humana. Ahora los mismos que le ofrecen a Correa el caballito de batalla para protestar por las fumigaciones contra los cultivos de las FARC en la frontera colombo-ecuatoriana, le abren sus puertas a un seminario en el que se firma una declaración de solidaridad a favor de los narcoterroristas de las FARC.

En este sentido también llama la atención un aparte de la declaración del ecuatoriano: “Son terroristas los que andan regando de sangre a Iraq, Afganistán, Colombia (…),diciendo que combaten el narcotráfico”.

Resulta interesante que para Guzmán son terroristas los que dicen que combaten el narcotráfico, es decir, los que fumigan y evitan que lleguen los enormes recursos de la droga a los violentos al tiempo que encabezó un evento en la misma Universidad que ha “investigado” los estragos del glifosato en la salud de los vecinos de los cultivos de las FARC.

De otro lado, Ciro Guzmán aseguró que ningún miembro de las FARC o del ELN estuvo en el encuentro. Eso puede ser cierto, pero no hacía falta si se tiene en cuenta que en el evento se leyeron las ponencias de los grupos terroristas: ¿para qué mandar a un terrorista si hay idiotas útiles que difunden sus ideas en el seminario?

Esto no solo está pasando en Ecuador: en Canadá unos chilenos participaron en un programa radial en el que se dedicaron a elogiar a las FARC y a ocultar las acciones de terror, los crímenes y los abusos que los terroristas han cometido en sus más de cuarenta años de historia, los mismos años que en Chile celebraron con bombos y platillos.

viernes, 20 de julio de 2007

Debate de pancartas

Por: Miguel Yances Peña. Columnista de El Universal de Cartagena.
myances@msn.com

La toma de decisiones colectivas es uno de los aspectos más complejos de la vida ciudadana. Mientras mayor sea el número de personas afectadas mas difícil es lograr el consenso, y al incrementarse el número de inconformes, crece su capacidad de desestabilización.

Las democracias han resuelto este problema adoptando el querer de las mayorías; pero no siempre es posible consultar a las masas, y las decisiones quedan en un pequeño grupo de personas que representan al conglomerado, y por lo tanto tienen que cuidar que sus decisiones sean entendidas, aceptadas y acatadas por los demás, como única forma de lograr que sean sostenibles y generen un clima de paz ciudadana.

En esta dinámica se mueve la que tiene que ver con la suerte de los secuestrados, el querer de sus familiares y la conveniencia nacional.

En medio de la reciente movilización ciudadana en rechazo al accionar de la guerrilla, además de las pancartas exigiendo la liberación incondicional de los secuestrados, y la entrega de los cuerpos de los que han sido asesinados, que es la posición oficial, también hubo las que exigían un acuerdo que permita el intercambio humanitario, que es la contraria.

Contraria, porque al contrario de las mayoritarias, estas parecían dejar bien establecido que el intercambio humanitario no era haber liberado mas de 150 guerrilleros que estaban en las cárceles y reintegrarlos en la sociedad, sino ceder a todo lo que las FARC propongan, lo cual no deja de ser una posición desesperada de quienes tienen –qué difícil decirlo- familiares secuestrados, y oportunista de quienes hacen demagogia en víspera de elecciones.

Aunque por lo doloroso cueste decirlo, el país tiene que entender y aceptar, que la única manera de evitar que el secuestro siga siendo utilizado como “chantaje”, es precisamente no negociando con los secuestradores, salvo dentro de un proceso más amplio que incluya acuerdos de paz, entrega de armas, desmovilización y aceptación del régimen democrático y de libertades vigentes.

En esto tenemos que estar todos unidos, porque pareciera que los guerrilleros presos no son el objeto de la negociación, sino la obtención de zonas desmilitarizadas. Si el país cede a este chantaje, les reafirma el poder que otorga un secuestrado, y seguirán haciéndolo y exigiendo cada día más; sería preferible seguir excarcelándolos unilateralmente, hasta dejarlos sin argumentos.

Por lo tanto las pancartas exigiendo un acuerdo humanitario, fueron la “contra manifestación” que le restó contundencia al clamor general por la paz y la liberación incondicional de los secuestrados. ¡Necesitábamos una sola voz, no un debate de pancartas! La izquierda nunca lo habría permitido en las manifestaciones que organiza.

Pero a pesar de ello, y del discurso de uno de los huérfanos que -cegado por el dolor- señaló al gobierno como “cómplice” de la muerte de los 11 diputados, la manifestación fue un éxito, y una muestra de civilidad, democracia y tolerancia, que sirve de ejemplo y de presión a quienes quieren aún imponerse por las armas.

Los analistas de estos fenómenos, coinciden en afirmar que el terrorismo y el secuestro son las armas de los grupos que se saben militarmente inferiores y minoritarios, pero una condición imprescindible de quienes aspiran llegar al poder político y gobernar, es el de ganarse la simpatía de las masas: ahí está la contradicción que nos indica que ni siquiera pretenden gobernar.

Aunque otros dicen que buscan provocar en el gobierno reacciones desesperadas, que generen el rechazo popular, con el fin de desprestigiarlo. ¡Qué eso no suceda!

lunes, 16 de julio de 2007

La niebla se aclara

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

Un gesto, una orden y una oleada de secuestros. Tres situaciones que aparentemente no tendrían mayor conexión hoy aparecen enlazadas e interdependientes.

Cuando Uribe tomó la decisión de excarcelar a cerca de 200 guerrilleros, perdón ex guerrilleros según las FARC, unos y otros atacaron la medida por inconveniente y sobre todo, porque no atendía los requerimientos ni respetaba la jerarquía que tienen las FARC y que, según una columnista, se han ganado a pulso en 45 años de violencia.

El gesto unilateral les causó un enorme disgusto a los promotores de las FARC al punto de publicarse unos días más tarde una especie de declaración de guerra en la que Claudia López, la “brillante” investigadora que no sabe usar una calculadora, emite una grave descalificación contra el Presidente y parece dar una orden a los rústicos del monte.

La señora López indica que los terroristas no piensan que el secuestro sea un delito de lesa humanidad y llama la atención (les da moral) partiendo de que esa agrupación terrorista ha “tenido el poder económico y militar para imponer su propio pensamiento.” Además, su arenga destaca una gran mentira que a fuerza de repetirla quiere que sea verdad: “El decidido esfuerzo nacional, y de este gobierno en particular, por exterminar militarmente a las Farc ha fracasado.”

El mensaje es claro: ustedes muchachos tienen el poder económico y militar para IMPONER su propio pensamiento… ya desde este campo de batalla nos encargaremos de repetir hasta el cansancio la mentira de que el exterminio militar ha fracasado a ver si, de repente, eso se convierte en verdad para el público.

Luego la señora López les recuerda a las FARC que “son una organización criminal y mafiosa, pero con pretensiones de poder político y una estructura de mando jerarquizada” y más adelante indica que no se puede permitir que el Gobierno vulnere o pase por encima de esa jerarquía: “Los secuestrados están en poder del secretariado de las Farc, no de sus guerrilleros presos”.

Pero va más allá y emite una exhortación algo disimulada: “Cualquier acto que desconozca al secretariado como instancia de mando y negociación radicalizará su ya intransigente posición frente a los secuestrados y frente a una posible negociación de paz.”

Esto, ni más ni menos, parece una orden para que las FARC emprendan una nueva jornada de secuestros, de sangre y muerte, porque es inadmisible que el Gobierno produzca un acto que desconozca al secretariado. Además la señora López indica que semejante osadía presidencial va a radicalizar la intransigente posición frente a una posible negociación de paz, lo que significa una escalada terrorista que debe producirse como respuesta a semejante bofetada de Uribe.

Y esa orden se cumplió: unas horas después de publicarse la arenga de la señora López fue secuestrado un capitán de la Policía mientras descansaba en una finca ubicada en la vía que conduce de Florida, Valle a Miranda, Cauca. Unos días más tarde, tres policías del Gaula fueron secuestrados en el Caquetá. Antes de esto, dos militares fueron asesinados en Carepa, Antioquia, cuando las FARC intentaron secuestrarlos.

¿Será coincidencia todo esto? No parece. Lo que evidencian estas tres situaciones es que el gesto unilateral del Presidente causó una fuerte indignación en los sectores simpatizantes del movimiento terrorista al punto de expedir una orden pública que las FARC acataron con secuestros de policías desarmados y de civil.

Eso demuestra que si por menos de 200 la respuesta va a ser el secuestro de cuatro o cinco colombianos, los gestos unilaterales, incluso los que cumplan con las exigencias de las FARC, no se pueden volver a repetir, porque se estaría condenando al país a un círculo vicioso de gestos y liberaciones que más tarde se convertirán en nuevos secuestros para tener un instrumento de presión y así IMPONER otras exigencias y conseguir otros gestos de liberación de terroristas de las cárceles colombianas.

La estrategia de Uribe funcionó también en ese plano: dejó en evidencia lo que las FARC piensan realmente sobre los secuestrados y el poco interés que tienen por liberarlos, pues solo les sirven en la medida en que puedan despejar dos municipios para desahogar sus cargamentos de droga y recibir armas como paga por los narcóticos.

viernes, 13 de julio de 2007

Desesperados

Por: Miguel Yances Peña. Columnista de El Universal de Cartagena.
myances@msn.com

El país se encuentra atónito, consternado, desconcertado y conmovido con la muerte de 11 diputados que permanecían secuestrados por las FARC.

Aunque ellos han tratado habilidosamente de culpar a las fuerzas armadas y al gobierno, hay muchos indicios que hacen pensar que fueron asesinados: entre ellos, el hecho de que no haya habido más bajas en ninguno de los dos bandos, lo cual muestra que fue una acción selectiva y por lo tanto premeditada; y qué solo 10 días después se comuniquen los hechos, que divulgados a tiempo pudieron ser utilizados contra el gobierno.

Pero aun si hubieran muerto en un cruce de fuego, todo indica que habrían sido utilizados como escudos humanos, o expuestos a la guerra (son muchos los grupos armados en combate) sin ninguna posibilidad de huir, esconderse o defenderse, y eso es lo mismo que asesinarlos.

No hay ninguna justificación, ningún atenuante. Matar personas indefensas y en cautiverio, con el propósito de culpar al gobierno y desprestigiarlo, debilitarlo, o chantajearlo, es el acto más cruel e inhumano que uno pueda imaginar. Uno se pregunta si rota esa barrera moral, seguirán matando selectivamente secuestrados, para evitar que el gobierno los siga combatiendo, y si resistirá el gobierno esa presión.

Afortunadamente la opinión internacional, que en este caso si nos sirve, aunque a ellos poco les importe, han creído y aceptado las explicaciones oficiales, y han condenado a las FARC y los asesinatos.

Nunca podremos entender por qué este grupo, a diferencia de todos los demás, no ha querido aceptar un proceso de paz, ni siquiera vigilado por organismos internacionales como se les ha ofrecido. ¿Por qué han desperdiciado tantas oportunidades de dialogo que se les han propuesto durante los últimos 30 años; y por qué ni siquiera fue posible con Pastrana, siendo que estaba dispuesto a todo; poco le importaban las consecuencias de una paz mal negociada con tal de conseguir una postulación al premio Nóbel?

Ya el país perdió la confianza, y comenzaron las especulaciones. Lo que realmente persiguen (dejando de lado el argumento, de que la guerra y el narcotráfico, son su forma de vida) es tomarse el poder por las armas para implantar una dictadura, e imponer un modelo de vida y de gobierno que de antemano saben que por las vías de la democracia no van a lograr, porque el mundo ya no cree en ese tipo de soluciones.

Y si ese es el propósito –seguimos especulando- saben que en la mesa de negociaciones no lo van a lograr. Tendrán que seguir secuestrando, boleteando, extorsionando, matando, y destruyendo la infraestructura económica del país. Y por su lado el gobierno tendrá que seguir combatiéndolos por todos los medios que sea posible, hasta exterminarlos. Yo mas bien creo, que a ellos -y a su modelo de vida y de gobierno- no le sirve la democracia, ni como forma de llegar al poder, ni como forma de gobierno.

Pero también hay indicativos de que tampoco quieren tomarse el poder. Ni siquiera están atentando contra él. La historia ha demostrado (Chile y Cuba, son dos ejemplos a la mano) que el poder se lo tomarán el día que se tomen el Palacio de Nariño, y logren que las fuerzas armadas se les subordinen, y ese día esta muy lejos todavía.

Y la alternativa de tomarse el poder desde los municipios hasta las ciudades, para luego llegar a las capitales y al Palacio de Nariño, les fracasó, porque allí fue donde surgieron las AUC, como un movimiento paramilitar que los derrotó y los expulsó, obligándolos a regresar a las montañas.

La verdad es que lo ocurrido con los 11 diputados, es una muestra del estado de desesperación en que se encuentra el grupo guerrillero, y de que la paz, ya sea exterminándolos o llegando a acuerdos con ellos, está próxima. Pero también es un presagio de que antes de lograr la tan anhelada meta, seguirán recrudeciendo los actos de violencia.

Debemos estar preparados para ello.

miércoles, 11 de julio de 2007

El cinismo del 'Rey del despeje'

Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.

Justo en el momento en que los colombianos nos manifestábamos contra el secuestro y contra el asesinato de 11 diputados del Valle del Cauca, Andrés Pastrana, el turista que presidió al país por cuatro largos años, señaló que era posible hacer un acuerdo humanitario con las FARC.

Dijo Pastrana, el rey del despeje, que “en Colombia ya hay una experiencia que fue la que hicimos en nuestro Gobierno cuando logramos el canje de 440 soldados y policías por 15 guerrilleros enfermos (...) con eso quedó demostrado que se puede hacer”. Paradójicamente la “gran” experiencia Pastrana se produjo seis años y un mes exacto de la gran marcha, motivada por el fusilamiento de 11 colombianos plagiados y también por la nueva modalidad de secuestro de las FARC que retienen los cadáveres quién sabe con qué propósito: entre los cadáveres secuestrados está el de Julián Ernesto Guevara.

Claro que Pastrana olvidó mencionar algunos “detalles” de ese acuerdo humanitario del que tanto se ufana. Por ejemplo pasó por alto que en esa experiencia las FARC le hicieron trampa al país anunciando el intercambio de TODOS los militares y policías secuestrados por un grupo de terroristas condenados y recluidos en las cárceles colombianas.

De ese acuerdo humanitario, las FARC (¿y Pastrana?) decidieron excluir a un grupo de uniformados que tenían algún rango como oficiales o suboficiales. El resultado es que después de ese canje, del que saca pecho el 'Rey del despeje', varias decenas de militares y policías continúan secuestrados y algunos han muerto en poder de las FARC.

La historia de ese acuerdo humanitario comenzó el 19 de agosto de 1998, cuando el jefe terrorista 'Manuel Marulanda Vélez', conocido también con el alias de Tirofijo, le envió una carta al Presidente del Congreso en donde oficializaba su deseo de canjear soldados y policías por guerrilleros. Un mes antes las FARC habían secuestrado a 149 soldados y policías en los asaltos a Miraflores en el Guaviare y a Riosucio en el Chocó.

Tres años después, el 2 de junio de 2001, el entonces Comisionado de paz Camilo Gómez le anunció a Marleny Orjuela que el Gobierno acababa de firmar el acuerdo humanitario y que volverían a casa los soldados y policías: el 5 de junio de ese mismo año comenzaron las liberaciones, que las FARC realizaron durante tres semanas y terminaron el 28 de junio.

Lo cierto es que el acuerdo humanitario que firmó el gobierno Pastrana, que se desconoce hasta el momento como tantas cosas que se acordaron en el Caguán, terminó siendo una frustración para el país y para muchos de los familiares de los uniformados secuestrados.

El relato de Marleny Orjuela a los autores de Diario íntimo de un fracaso es contundente:
“Cuando terminaron todas las entregas, el 28 de junio, nos dimos cuenta de que no todos nuestros jóvenes habían sido dejados en libertad. Allá en la selva quedaron 48.”
Pequeño detalle el que olvidó mencionar Pastrana: las FARC no honraron el acuerdo, se deshicieron de los soldados y policías sin rango (toda una carga que no tenía mayor influencia en el chantaje al Estado) y dejaron en cautiverio a los que representaban un mayor botín. ¿Eso es un acuerdo humanitario exitoso? ¿Es el ejemplo que quiere poner el rey del despeje?

La otra posibilidad, todo cabe con Pastrana, es que su gobierno haya acordado el trueque de unos cuantos y a sabiendas de que dejarían en los campos de concentración a casi 50 secuestrados, firmó el acuerdo y engañó al país y a los familiares de esos plagiados.

Detrás de la algarabía nacional por la liberación de cerca de 400 secuestrados, el gobierno Pastrana y las FARC ocultaron su deleznable pacto.

Sería útil que el ex Presidente le explicara al país porqué pactó y dejó a 48 secuestrados en poder de las FARC y ahora tiene el descaro de salir a exigir un nuevo acuerdo humanitario que sería, entre otras cosas, una enmienda a la traición que cometieron él y las FARC contra el país.

De igual forma resultaría interesante que los promotores del acuerdo humanitario explicaran porqué ahora si va a funcionar el canje, cuando en el pasado esos mismos seres humanos que hoy, seis años después, continúan pudriéndose en la selva, fueron valorados como mercancía más fina tanto por el “distinguido” Pastrana como por los terroristas de las FARC. ¿Acaso quieren un nuevo engaño para el país?

Al mismo tiempo sería trascendental que el ex Presidente le explicara a la madre del capitán Julián Ernesto Guevara porqué su hijo no fue canjeado y beneficiado por el acuerdo humanitario versión Pastrana, lo que a la postre significó que muriera (¿fusilado?) en poder de las FARC.

¡Claro! Quedó demostrado que la versión particular de un acuerdo humanitario si se puede hacer, siempre y cuando ganen las FARC y pierda el país.

jueves, 21 de junio de 2007

No somos los psiquiatras de las Farc

Por Wilfredo Moreno. Columnista invitado al Sistema Atrabilioso.

Después de la excarcelación unilateral de guerrilleros, las FARC no podían seguir ocultando su verdadero rostro y dejaron al descubierto que son una organización criminal inflexible, con un sistema de jerarquías rígido heredado de los regímenes totalitarios del siglo XX.

Las FARC siguen actuando como si la guerra fría no hubiera terminado y aún se pudiera inventar justificaciones para los vejámenes que a diario infligen a los colombianos que caen en sus redes.

Lo peor de todo es que la tragedia que significa esa organización totalitaria aun percibe el mundo en blanco y negro no terminará hasta que se entregue su último integrante. Para las FARC la liberación de guerrilleros no significa nada porque ellos le declararon la guerra a Colombia desde que nacieron, una guerra de tierra arrasada aprendida de Stalin, una guerra en la que el sacrificio de prisiones o aliados significa una jugada más en el tablero de ajedrez en que han convertido al país.

Las FARC nacieron en una época en que el mundo se había divido en dos a causa del fin de la segunda guerra mundial y, como todas las agrupaciones armadas comunistas, hicieron propias las tácticas políticas y militares del estalinismo. Desde entonces, la guerrilla colombiana no ha evolucionado un solo centímetro, sufren de un estancamiento total y desconocen los cambios que ha sufrido el mundo. Ésa es la principal razón por la que cualquier gesto que conduzca a un posible acercamiento con esa guerrilla termina rebotando como una bofetada.

En su prologando autismo, las FARC han creado un simulador que los aleja de la realidad y los ponen a soñar con un mundo que los acepta a pesar de todo, a pesar de la sangre y dolor que derraman a diario. Ese mundo imaginario los convierte en una especie de ángeles de la muerte que se enfrentan a un Estado opresor que domina a millones de esclavos, y para acabar con un sistema degenerado de cosas que alucinan, no han encontrado otra alternativa que no sea prodigar dolor y muerte como vía de escape para las supuestas victimas que defienden.

Un mundo imaginario macabro, no existe otra frase para describir el mundo de las FARC y esas dos visiones tan diferentes hacen que donde las FARC ven luz los demás colombianos veamos sangre y dolor.

Las FARC son unas pandillas de psicópatas, en eso los ha convertido un encierro casi eterno en la selva, pero no es la única causa, sus mentes se quedaron en tiempos en los que los métodos estalinistas eran todas unas promesas para la parte del mundo bárbaro y gracias a ello y al aislamiento del mundo real han creado una moral diferente de la del resto de los colombianos, un escape de la realidad con el que ya el país no puede lidiar.

Ésos son sus síntomas y seguir buscando acercamientos con ellos no pueden llamarse de otra forma que la obsesión de un psiquiatra con un paciente desahuciado que no tiene remedio y que está destinado a pasar el resto de sus días encerrado en un manicomio.