Una de las primeras conclusiones que se pueden extraer de la entrevista es que el Gobierno está consciente de la incomunicación que viven los cabecillas del grupo terrorista: No solo están aislados, como lo hemos venido diciendo desde hace meses, sino que después de la desarticulación de la base de comunicaciones de las FARC en el Caguán, los cabecillas están sin posibilidades de interconectarse para compartir sus planes de terror.
Más que creerle al Asesor, los hechos muestran que esto es verdad: El cabecilla terrorista ‘Iván Ríos’ solo tenía algunos contactos con ‘Alfonso Cano’ (el hermano de un concejal “conciliador” del PDA en Bogotá) e incluso el abatido criminal tenía dificultades para comunicarse con sus propios hombres.
Pero esto va más allá: Esa incomunicación, unida al aislamiento que viven las FARC en Colombia, demuestran que el cacareado repliegue estratégico fue una farsa para ocultar la contundencia continua de los golpes que han recibido por parte de las fuerzas del Estado: Los “grandes héroes” están huyendo como los cobardes que son. Solo en Ecuador y Venezuela pueden permanecer tranquilos… por lo pronto.
Tampoco se puede llegar al optimismo desbordado del Asesor quien desconoce que hay unidades operativas al mando de ‘Joaquín Gómez’, ‘Pablo Catatumbo’ ‘Timochenko’ y ‘Granobles’ entre otros, porque en estos momentos decisivos, un error de análisis puede ser fatal para la política de Seguridad Democrática.
Si bien es cierto que en el momento las FARC no tienen un mando unificado real (ese que imparte una orden y todos sus comandados la cumplen) por física imposibilidad de comunicación, no se puede perder de vista que las directrices que impartió en su momento el Secretariado siguen vigentes y es sobre esa carta de navegación que podrían actuar los frentes activos. Y eso es muy peligroso, porque al carecer de una real capacidad operativa, las FARC podrían optar por las acciones terroristas como un recurso para demostrar que siguen vigentes y que tienen poder.
Otro de los aspectos importantes de la declaración del asesor José Obdulio Gaviria es lo que él denomina la sexta banda. Dice Gaviria que “la más activa y la que más genera apariencia de guerra en Colombia o conflicto interno armado es la banda del Internet, que va unida a la Coordinadora Continental Bolivariana, y tiene todo el discurso de la izquierda terrorista que exalta a las Farc.”
Esta es la primera vez que el alto gobierno reconoce la existencia de lo que se ha llamado el Frente Virtual, ese que muchos hemos soportado en ataques y amenazas proferidos desde el anonimato cobarde, ese que valida los discursos de las FARC y trata siempre de llevar las situaciones a la justificación de todas las formas de lucha.
Hemos leído su actuar y los hemos padecido hasta con recados personales dejados con empleados que trabajan en nuestro conjunto residencial. Las amenazas han incluido a nuestras familias y nuestra honra ha sido vapuleada por sus miembros.
Otros datos de interés
Seguramente el asunto más polémico de la entrevista tiene que ver con el número de combatientes de las FARC. Las cuentas del Asesor señalan que son entre 7 y 8 mil hombres y mujeres (la mayoría niños y niñas), pero ese cálculo podría ser muy optimista.
Veamos: Después de la Zona de despeje, las FARC tenían cerca de 21 mil combatientes, más de 60 frentes y las posibilidades de “escampar” en sus santuarios internos y externos. Aceptemos que cerca de 10 mil guerrilleros se han desmovilizado (aunque no hay cifras precisas que indiquen si ese número corresponde a las FARC o si es un consolidado de las deserciones de todos los grupos armados ilegales) lo que indicaría que quedarían en operación cerca de 11 mil combatientes.
De esos hay que restar las bajas y los fusilamientos que han ordenado sus cabecillas, lo que podría dar un número cercano a los 9 mil combatientes. Pero esa cifra es peregrina si se tiene en cuenta que en los antiguos Territorios Nacionales, las FARC continúan con sus prácticas de reclutamiento de niños para la guerra. Hace casi dos años reportamos esa situación, por lo cual, el número de combatientes estaría cercano a los 10 mil hombres, sin contar con los del Frente Virtual, que no son muchos pero hacen ruido.
Ciertamente el camino emprendido por el Presidente ha demostrado que es el correcto, que las delaciones (no el asesinato) que tanto les molestan a los justificadores de las FARC, son efectivas y han dado resultados. De igual forma la estrategia de estrangulamiento, esa que busca asfixiar económicamente a una organización delictiva, ha dado sus frutos al punto de tener a los combatientes sin provisiones ni elementos mínimos para la supervivencia, lo que resquebraja la moral y lleva a muchos a jugarse la vida para huir del infierno en el que entraron y que se apellidaba “ejército del pueblo”.
Gaviria también habla de las alianzas políticas y de los contactos del terrorismo con dirigentes colombianos y señala que están rotos, SALVO los que mantienen “los que hablan de la liberación de los secuestrados”.
Con esta frase Gaviria ha dejado al descubierto el otro frente importante de las FARC: El brazo político, el que coincide con las presiones al gobierno para el despeje y el intercambio humanitario, el que cumple las directrices de ‘Tirofijo’ y el que señala la “democracia virtual colombiana” como algo que se debe sustituir con el totalitarismo y la tiranía de los asesinos altruistas.
Finalmente el Asesor presidencial lanza la tesis de que las FARC se pueden combatir y derrotar militarmente. Con estas palabras, Gaviria olvida que el propósito militar es el debilitamiento del enemigo para que desista de sus propósitos y que TODA confrontación, conflicto, guerra, amenaza terrorista o como quiera llamarla, termina en un diálogo para acordar los puntos de la rendición. En esto ni el país ni el gobierno pueden llamarse a engaños ni mucho menos asumir una actitud soberbia: Las FARC pueden ser debilitadas al máximo, pero en algún momento tendrán que acordarse los términos de la rendición o de desmovilización y eso es un elemento netamente político y no militar.
Estamos en un momento clave de la historia colombiana: Cualquier error, cualquier asomo de triunfalismo puede dar al traste con los avances obtenidos hasta el momento, pues además de los frentes activos, también están el brazo político y los apoyos gubernamentales de los vecinos, y todo eso junto puede voltear la balanza en cualquier momento.
Puede que a muchos no les simpatice el asesor José Obdulio Gaviria… puede que a varios nos moleste su relación familiar con Pablo Escobar… Pero sería una estupidez descalificar las ideas de Gaviria por antipatías o inevitables vínculos sanguíneos, y no por el contenido de sus anuncios: Ese sería un error de principiantes.
Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.




