Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso.
Hace poco más de un año, cuando ocurrió el atentado contra la Escuela Superior de Guerra, el Presidente de la República informó que las FARC estaban detrás del atentado e incluso difundió algunos apartes de las comunicaciones interceptadas por las fuerzas de seguridad del Estado.
Sin embargo, la oposición salió lanza en ristre a señalar el atentado como una cortina de humo, como un falso positivo y otra cantidad de arbitrariedades verbales. En ese momento Uribe dijo airado: "Pregunto al terrorista Jorge Briceño, conocido con el alias de 'Mono Jojoy', si tiene la cobardía de negar el mensaje recibido de la persona a quien mandó colocar este carro bomba, en el cual el terrorista miliciano desde Bogotá le informaba que ya había cumplido con la graduación". Esas palabras, a juicio de muchos era una mentira ramplona, producto del desespero por la gravedad del atentado que fue ejecutado en el corazón de las Fuerzas Armadas.
Eran los primeros tiempos de la para-política y todavía estaba reciente el escándalo por los supuestos falsos positivos que fue simplemente la sumatoria caprichosa que hizo El Tiempo de una serie de atentados: al final las supuestas pruebas se han ido diluyendo y el capricho (como me lo reconoció un redactor de ese medio) terminó en un verdadero falso positivo del ahora periódico colombo-español.
¿Cuántos le creímos a Uribe en ese momento? Seguramente muy pocos y con el desenfrenado transcurrir de la actualidad colombiana, las palabras del Presidente quedaron en el olvido y el asunto no se volvió a mencionar.
Pero ¡Oh sorpresa! La revista Semana, escrita por izquierdistas (¿democráticos?), reveló la infiltración de las FARC en el Ejército y sin querer le dio la razón al Presidente. Además la publicación terminó por demostrar que las FARC estuvieron detrás del atentado contra la Escuela Superior de Guerra y que gracias a una presunta infiltrada pudieron conocer los detalles del funcionamiento de la instalación académica.
Ahora el PDA publica un video de Noticias Uno (¡tan raro!) en el que Uribe sale acompañado de Carlos Clavijo un candidato al Senado que había sido recomendado por ‘Ernesto Baez’ y por la también candidata Rocio Arias, quien se acogió a sentencia anticipada por sus vínculos con el paramilitarismo.
De inmediato la Presidencia emitió un comunicado en el que indica que efectivamente Uribe, como candidato a la Presidencia en el 2001, recibió el apoyo público de Clavijo y posteriormente lanza el cañonazo: “Las relaciones del Presidente con los políticos han sido abiertas y públicas, a diferencia de las relaciones clandestinas de integrantes del Polo con la guerrilla. “
A ese comunicado el Polo respondió con el asunto del video en el que Uribe está reunido con algunos personajes señalados como paramilitares. Al Polo le parece que esa reunión fue privada cuando lo cierto es que Uribe permitió que fuera grabada y en el lugar hay más de 15 personas… ¿Eso es una reunión privada o clandestina? Claro que no, aunque ciertamente el país merece explicaciones serias y convincentes sobre el asunto.
Lo único claro es que Uribe ha dicho la verdad sobre el carácter público de sus reuniones y que en ese momento NINGUNO de los señalados estaba siendo investigado por el creativo concierto para delinquir agravado. A no ser que el Polo, en su irreflexiva oposición, exija que desde el año 2001 todos los candidatos deben portar una bola de cristal para discernir si alguno de los contertulios o asistentes a una reunión proselitista va a ser investigado o enjuiciado en el futuro. Y eso sería grave, porque cinco años después, en la Madre Patria, el actual Presidente del PDA sostuvo reuniones (esas si clandestinas) con personajes cercanos a la diplomacia de las FARC que tarde o temprano terminarán incursos en procesos ante la justicia.
Sin embargo, la acusación de Uribe sobre las relaciones clandestinas de algunos miembros del Polo con las FARC (algo similar a lo que ocurrió hace un año con el atentado en la Escuela Superior de Guerra) ha sido inmediatamente confrontada con una salida bastante deficiente: que el Polo tiene información (lo que eso signifique) sobre un montaje del Gobierno contra algunos de sus seguidores.
Esto es, nada más y nada menos que la aceptación de que algunos militantes del PDA tienen rabo de paja y ahora lo intentan desviar ubicándose en la posición de víctimas. ¡Que curioso! El supuesto montaje es denunciado SOLO cuando el Presidente hace el señalamiento… muy conveniente para el PDA, pero patético para la realidad política colombiana.
Y lo que falta, pues las investigaciones sobre los nuevos concejales de Bogotá deben avanzar y creo que NADIE EN COLOMBIA puede negar la cercanía de por lo menos dos de ellos con las FARC: Jaime Caycedo y Carlos Roberto Sáenz Vargas, hermano de alias ’Alfonso Cano’, uno de los comandantes de las FARC.
Hace un año muchos no le creyeron al Presidente y el tiempo ha demostrado que decía la verdad… Ahora tendremos que esperar un poco, de repente un año, para confirmar que Uribe en este caso, también está diciendo la verdad.
Hace poco más de un año, cuando ocurrió el atentado contra la Escuela Superior de Guerra, el Presidente de la República informó que las FARC estaban detrás del atentado e incluso difundió algunos apartes de las comunicaciones interceptadas por las fuerzas de seguridad del Estado.
Sin embargo, la oposición salió lanza en ristre a señalar el atentado como una cortina de humo, como un falso positivo y otra cantidad de arbitrariedades verbales. En ese momento Uribe dijo airado: "Pregunto al terrorista Jorge Briceño, conocido con el alias de 'Mono Jojoy', si tiene la cobardía de negar el mensaje recibido de la persona a quien mandó colocar este carro bomba, en el cual el terrorista miliciano desde Bogotá le informaba que ya había cumplido con la graduación". Esas palabras, a juicio de muchos era una mentira ramplona, producto del desespero por la gravedad del atentado que fue ejecutado en el corazón de las Fuerzas Armadas.
Eran los primeros tiempos de la para-política y todavía estaba reciente el escándalo por los supuestos falsos positivos que fue simplemente la sumatoria caprichosa que hizo El Tiempo de una serie de atentados: al final las supuestas pruebas se han ido diluyendo y el capricho (como me lo reconoció un redactor de ese medio) terminó en un verdadero falso positivo del ahora periódico colombo-español.
¿Cuántos le creímos a Uribe en ese momento? Seguramente muy pocos y con el desenfrenado transcurrir de la actualidad colombiana, las palabras del Presidente quedaron en el olvido y el asunto no se volvió a mencionar.
Pero ¡Oh sorpresa! La revista Semana, escrita por izquierdistas (¿democráticos?), reveló la infiltración de las FARC en el Ejército y sin querer le dio la razón al Presidente. Además la publicación terminó por demostrar que las FARC estuvieron detrás del atentado contra la Escuela Superior de Guerra y que gracias a una presunta infiltrada pudieron conocer los detalles del funcionamiento de la instalación académica.
Ahora el PDA publica un video de Noticias Uno (¡tan raro!) en el que Uribe sale acompañado de Carlos Clavijo un candidato al Senado que había sido recomendado por ‘Ernesto Baez’ y por la también candidata Rocio Arias, quien se acogió a sentencia anticipada por sus vínculos con el paramilitarismo.
De inmediato la Presidencia emitió un comunicado en el que indica que efectivamente Uribe, como candidato a la Presidencia en el 2001, recibió el apoyo público de Clavijo y posteriormente lanza el cañonazo: “Las relaciones del Presidente con los políticos han sido abiertas y públicas, a diferencia de las relaciones clandestinas de integrantes del Polo con la guerrilla. “
A ese comunicado el Polo respondió con el asunto del video en el que Uribe está reunido con algunos personajes señalados como paramilitares. Al Polo le parece que esa reunión fue privada cuando lo cierto es que Uribe permitió que fuera grabada y en el lugar hay más de 15 personas… ¿Eso es una reunión privada o clandestina? Claro que no, aunque ciertamente el país merece explicaciones serias y convincentes sobre el asunto.
Lo único claro es que Uribe ha dicho la verdad sobre el carácter público de sus reuniones y que en ese momento NINGUNO de los señalados estaba siendo investigado por el creativo concierto para delinquir agravado. A no ser que el Polo, en su irreflexiva oposición, exija que desde el año 2001 todos los candidatos deben portar una bola de cristal para discernir si alguno de los contertulios o asistentes a una reunión proselitista va a ser investigado o enjuiciado en el futuro. Y eso sería grave, porque cinco años después, en la Madre Patria, el actual Presidente del PDA sostuvo reuniones (esas si clandestinas) con personajes cercanos a la diplomacia de las FARC que tarde o temprano terminarán incursos en procesos ante la justicia.
Sin embargo, la acusación de Uribe sobre las relaciones clandestinas de algunos miembros del Polo con las FARC (algo similar a lo que ocurrió hace un año con el atentado en la Escuela Superior de Guerra) ha sido inmediatamente confrontada con una salida bastante deficiente: que el Polo tiene información (lo que eso signifique) sobre un montaje del Gobierno contra algunos de sus seguidores.
Esto es, nada más y nada menos que la aceptación de que algunos militantes del PDA tienen rabo de paja y ahora lo intentan desviar ubicándose en la posición de víctimas. ¡Que curioso! El supuesto montaje es denunciado SOLO cuando el Presidente hace el señalamiento… muy conveniente para el PDA, pero patético para la realidad política colombiana.
Y lo que falta, pues las investigaciones sobre los nuevos concejales de Bogotá deben avanzar y creo que NADIE EN COLOMBIA puede negar la cercanía de por lo menos dos de ellos con las FARC: Jaime Caycedo y Carlos Roberto Sáenz Vargas, hermano de alias ’Alfonso Cano’, uno de los comandantes de las FARC.
Hace un año muchos no le creyeron al Presidente y el tiempo ha demostrado que decía la verdad… Ahora tendremos que esperar un poco, de repente un año, para confirmar que Uribe en este caso, también está diciendo la verdad.