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viernes, 27 de abril de 2007

Balas de salva

Por: Miguel Yances Peña. Columnista de El Universal de Cartagena. myances@msn.com

La ametralladora en que se ha convertido la lengua de Petro, -a eso se refieren quienes lo tildan de guerrillero vestido de civil, y no a su pasado, ni a la interpretación que hace, para posar de victima- finalmente disparó balas de salva.

Como sucede a veces en el arte del amedrantamiento y el chantaje, la amenaza del debate, le servía mas a Petro que el debate mismo, pues ahora quedó sin armas con que intimidar, con lo cual debería también quedarse sin guerra, su guerra, porque del otro lado nadie le dispara, como no sea en defensa propia.

Y no solo disparó a mansalva, también fue torpe y errático al atacar a un posible aliado de la oposición (Ramón Elejalde) y a todo un pueblo (el antioqueño) que le colocó buena parte de los votos en las elecciones parlamentarias. Y como también sucede a veces, las balas que son de salva cuando golpean a los enemigos, terminan siendo mortales cuando se devuelven como bumerang contra uno mismo. Las heridas en carne propia solo se verán en las próximas elecciones.

Si eso se puede afirmar a nivel domestico, todo parece indicar que a nivel internacional ha logrado maltratar la imagen del gobierno y la de los colombianos; y están por verse los efectos reales, sobre la ayuda económica y el TLC.

Las particularidades o detalles, sirven para sustentar las ideas en los debates, pero en este caso, fueron el fin en si mismo, e igual que en la película “La pasión”, en la que su director Mel Gibson se recrea con sadismo en los episodios de sangre, el Senador parecía disfrutar con cada episodio de matanzas que describía, hasta que aburrió.

Tomar decisiones implica analizar alternativas, de manera que el fracaso de una en especial, debería conducir a la convicción de que otra era mas adecuada que la elegida. Y una de las formas de evaluar una política, por ejemplo la de paz, además de juzgar sus resultados concretos, es volver atrás e imaginar qué hubiera sucedido si la política en cuestión no se hubiera aplicado; y aun mejor, mirar si alguna otra de las alternativas que se analizaron en su momento, hubiera producido mejores resultados.

Entonces que nos diga Petro, si el estado colombiano de unos años atrás, sin las Convivir, y las AUC –y eso también es parte de la verdad que reclama, y de la honestidad que merecemos- podría haber logrado la pacificación de regiones enteras. O que nos diga, qué otra opción había disponible antes de que los gringos intervinieran con equipos, adiestramiento y los recursos del Plan Colombia.

No sabemos a qué precio pues gran parte de esas matanzas que denuncia el senador, fueron guerra entre bandoleros o grupos de narcotraficantes peleándose territorios y no de simples e ingenuos campesinos, pero el país está mejor.

El “digan la verdad” de Petro (qué pobre conclusión para un debate tan publicitado) tendría que involucrar no solo la de quienes han administrado la violencia desde 1948, o aun mas atrás, sino la verdad sobre el modelo de desarrollo y de propiedad privada sobre los medios de producción (incluida la tierra y el capital) que quieren implantar en el país.

No podemos creer que lo que buscan sea solamente burocracia; o que estén alimentados por el odio personal; para que haya tanta agresión verbal tiene que haber algo más. Que digan, por qué condenan los actos de violencia que nos condujeron al clima de paz que se respira hoy, y no se pronuncia contra los que los grupos armados ilegales siguen realizando; ni contra los secuestrados.

Atacando al gobierno, y a la política de paz, lo que logran es fortalecer a quienes insisten en mantenerse en la acción violenta, sin ningún propósito aparente, diferente al de amedrentar a todo un país, o buscar mejores beneficios en un proceso de negociación.

viernes, 20 de abril de 2007

Petro al tablero

Por Jaime Restrepo. Director del Sistema Atrabilioso.

La exposición de Gustavo Petro en el debate sobre las Convivir fue lo que se pedía: presentación de documentos y testimonios que en un primer momento, dejaron la certeza de la vinculación de Álvaro Uribe Vélez y de su hermano Santiago con el paramilitarismo.

Pero Petro dijo algo que comenzó a sembrar la duda: “yo no se si esto sea verdad o mentira… seguramente mucho de lo que se dice no es cierto, pero hay que investigar”.

Ahí surgió entonces la pregunta: ¿si está presentando documentos procesados ya por el poder judicial, cómo es posible que desconozca la valoración de esos testimonios y documentos por parte de la justicia?

Posteriormente Petro hizo énfasis en que lo que había presentado se lo podían rebatir con argumentos como la preclusión o la decisión de inhibición en las investigaciones, y que eso no podía ocurrir (según Petro), porque los delitos de lesa humanidad no prescriben.

Fue entonces cuando quedó en evidencia el primer truco de Gustavo Petro, porque efectivamente los procesos por ese tipo de crímenes no PRESCRIBEN, pero las investigaciones a un individuo que haya sido vinculado a dicho proceso TIENEN que llegar a una decisión.

Así las cosas, la decisión de la Fiscalía puede ser acusar al indagado (cuando considera que las pruebas son fuertes), o precluir la investigación contra el individuo (si la Fiscalía no encuentra méritos para continuar con el procesamiento del indagado y declara esa investigación como cosa juzgada) o tomar la decisión del auto inhibitorio (cuando los indicios o pruebas no son suficientes, no tienen fuerza o no están corroboradas). Esta última decisión deja abierta la posibilidad de reabrir el proceso contra el investigado si llegan nuevas pruebas.

Entonces lo que Petro hizo fue confundir términos excluyentes: una cosa es la PRESCRIPCIÓN, que no se da en casos de lesa humanidad, y otra muy distinta son los términos preclusión y auto inhibitorio.

Con esta confusión, armada convenientemente para ocultar la debilidad de lo que estaba presentando, Petro pretendió mostrar que había una lluvia de indicios (no presentó pruebas directas ni contundentes) sobre los vínculos de los hermanos Uribe con el paramilitarismo, cuando lo cierto es que la avalancha de párrafos extraídos con pinzas de enormes procesos, son ya indagaciones que o bien fueron precluidas o bien fueron cobijadas con auto inhibitorio.

¿Porqué Petro no dejó en claro que todo lo que presentaba era ya material archivado? Evidentemente porque su exposición hubiese sido considerada como una buena labor de manejo del computador, con el artilugio de las imágenes, pero sin ningún elemento que indicara que su acusación estaba basada en nuevos indicios encontrados en su cacería.

Sin embargo, en la exposición Petro incluyó una lista de 82 Cooperativas en Antioquia, según él aprobadas por el entonces gobernador Álvaro Uribe Vélez. Pero esto resultó una verdad a medias que ni él pudo refutar.

Primero, porque el Gobernador solo autorizaba la personería jurídica, pero era la Superintendencia de Vigilancia la que otorgaba la licencia de funcionamiento, previo informe de antecedentes del Ejército.

Segundo, porque en la lista incluyó varias Convivir de Salvatore Mancuso, ‘Monoleche’ (el supuesto asesino de Carlos Castaño) y de un individuo apodado ‘Mocha cabezas’.

Pero al ser confrontado, misteriosamente Petro no mencionó ni se ratificó en esa acusación, sino que pidió que el Ministro le demostrara que no había autorizado dos Convivir para Chepe Barrera y para Julián Bolívar, quienes hoy en día son reconocidos paramilitares.

Efectivamente el Gobernador Uribe entregó la personería jurídica para la Convivir de Chepe Barrera, quien hoy está enfrentando UN SOLO PROCESO POR REBELIÓN y en aquellos tiempos solo se realizaban indagaciones preliminares que terminaron en 1999 con un proceso ante la justicia. En cuanto a ‘Julián Bolívar’, cuyo nombre es Rodrigo Alzate, NUNCA formó parte de una Convivir en Antioquia.

Así las cosas, Petro sabía que no podía sostenerse en su acusación, cuando los tres mencionados más fuertes (Mancuso, ‘Monoleche’ y ‘Mocha cabezas’) fueron miembros de cooperativas autorizadas en departamentos como Bolívar, Cesar y Córdoba, lo que significa aunque sea de Perogrullo, que el gobernador de Antioquia no autorizó la personería jurídica para esas cooperativas señaladas.

Pero no se quedó ahí: Petro denunció una Convivir conformada por dos hermanos de apellido Botero que son amigos de Enilse López, alias ‘La Gata’. Eso si: no entregó una sola prueba de que los Botero estuvieran involucrados en un solo delito y mucho menos que hubieran sido cómplices de ‘La Gata’ en la posible comisión de los crímenes por los que hoy responde ante la justicia.

Sin embargo, la peor caída de Petro tiene que ver con una acusación que hizo el senador Oscar Darío Pérez, quien le preguntó al senador citante si su inquina contra el ex Fiscal Luis Camilo Osorio tiene que ver con que éste despidió a Richard Moack Riaño Botina, quien era una ficha importante para Petro dentro del organismo para obtener información de procesos aún en etapa de instrucción.

Al tratar de responder al señalamiento, Petro entró en una gravísima contradicción: primero dijo que él conoció a Riaño Botina DESPUÉS de ser despedido de la Fiscalía, supuestamente porque el personaje creó un programa para detectar vínculos telefónicos entre funcionarios, CONGRESISTAS y delincuentes.

Sin embargo, después Petro dijo que Riaño Botina fue despedido por entregarle información (FILTRAR INFORMACIÓN COBIJADA CON RESERVA DEL SUMARIO) al actual Senador e incluso que Riaño fue amenazado por cometer ese delito. Obviamente Petro logró que Riaño se escondiera y saliera impune para vivir cómodamente en Canadá. Pero la contradicción fue evidente: lo conoció después de ser declarado insubsistente, pero fue despedido por entregarle información antes de la expulsión del organismo investigador.

No obstante es indispensable señalar que la exposición de Petro fue impactante, diría que espectacular, y que la respuesta del Gobierno no pudo ser más deplorable: Holguín Sardi se concentró en la bajeza de descalificar al citante en lugar de centrarse en las ideas o en los señalamientos específicos que Petro hizo durante su presentación.

Es de pésima presentación que el Gobierno insista en esa abominable práctica de descalificar al contrario como fórmula para salir aparentemente bien librado de una situación ciertamente incómoda. Es de suponer que la intención de Holguín fue atacar la credibilidad y cuestionar la autoridad moral de Petro, pero eso tampoco tiene presentación en un primer momento, si se tiene en cuenta que la cruzada (con combatientes en el monte y todo) tiene la fachada de buscar la verdad.

Más que incurrir en esas prácticas abyectas, el Gobierno debe encaminar sus esfuerzos a tres puntos fundamentales: apoyar las investigaciones de la Corte Suprema, poner a TRABAJAR a la bancada (por lo menos a un parlamentario que tenga las condiciones) para develar los vínculos de las FARC con políticos y estamentos sociales del país y también esforzarse en desactivar los nexos entre políticos y narcotraficantes sin redes violentas de apoyo.

No obstante, hay que estar de acuerdo con algunos puntos de la exposición de Gustavo Petro: las investigaciones por los desaparecidos deben continuar (ojalá sin filtraciones en la etapa sumarial) hasta que se sepa la ubicación de las víctimas.