Por Jaime Restrepo. Director Sistema Atrabilioso
El esquema de seguridad del senador Gustavo Petro detectó movimientos sospechosos de dos sujetos, en cercanías a la casa de la señora madre del Senador, casa en la que además vive una ex-compañera romántica del político del PDA.
Cuando los agentes del DAS indagaron a los dos sujetos, estos primero se identificaron como miembros de ese Departamento y posteriormente indicaron que eran del Ejército y trabajaban en contrainteligencia.
En las últimas horas se supo que efectivamente los dos sub oficiales estaban investigando la presencia de círculos bolivarianos en Colombia(los paramilitares de Chávez que son muy cercanos a las FARC). Además, los suboficiales venían adelantando el seguimiento de una mujer llamada ‘Andrea’ quien supuestamente es el enlace, procedimiento que los llevó prácticamente a la puerta de la familia de Gustavo Petro.
No se si esto sea una justificación muy acomodada para explicar la presencia de los dos militares en el área, pero la presencia de la ex compañera sentimental de Petro en la casa de su ex suegra y a donde seguramente el político va con su esposa, pues despierta la curiosidad por lo menos en la particular y civilizada conformación de la familia del Senador.
Paralelamente, en la plenaria del Senado, Petro denunció que el actual director del DAS, Andrés Peñate, le informó que ya estaban en Bogotá 10 hombres altamente entrenados, dotados con armamento de alta tecnología y con la orden de cometer un atentado contra el senador opositor.
Sin embargo, estas informaciones surgen pocas horas después de conocerse la encuesta de Gallup Poll en la que Gustavo Petro registra una imagen desfavorable de 43 puntos, la más alta desde el año 2005 cuando se comenzó a medir la favorabilidad de Petro (tenía 19 puntos de imagen desfavorable y 15 de favorable). Mientras tanto, su imagen favorable viene en descenso desde diciembre de 2006 (cuando tuvo 26 puntos que es el máximo puntaje obtenido por el Senador) y se ubicó en 21 puntos, que es prácticamente la cifra constante en la favorabilidad de Gustavo Petro.
La oposición, como ha ocurrido en este Gobierno, debe contar con todas las garantías y aquellos que muestran su animadversión apasionada contra el Presidente, deben tener una protección particular que implica un esquema de seguridad que no deje ningún elemento al azar: no tendría NINGUNA explicación, ni justificación, ni sería aceptable bajo NINGUNA CIRCUNSTANCIA; que a Petro, o a cualquier miembro de la oposición le ocurriera un atentado ni mucho menos que perdiera la vida en aras de difundir y expresar su propia verdad.
Además, un atentado contra el Senador solo perjudicaría al Presidente y a Colombia, y ciertamente beneficiaría, por réditos políticos de una desgracia (recordemos a Gaviria Cesar) a quienes se acogerían al amparo de un mártir de la izquierda democrática.
Petro sabe que el no tener a Uribe fuera del poder será algo que le va a costar, porque hay sectores que no perdonan los errores políticos y los malos cálculos en una estrategia: si la promesa era tumbar al Presidente o debilitarlo (dejarlo a punto), pues evidentemente el tiro salió por la culata y esos errores los cobran caros.

Basta con recordar al representante de las FARC en las negociaciones con Belisario Betancur, un guerrillero parecido a Alfonso Cano que se hacía llamar Braulio Herrera, quien después del fracaso de ese proceso pasó al ostracismo y no se volvió a saber de él: incluso algunos esperábamos que hiciera su reaparición en la zona de distensión, pero nunca ocurrió. Sin embargo, para afectar al Presidente cualquiera es sacrificable (a la luz de la combinación de todas las formas de lucha) con tal de propinar un fuerte golpe al Presidente que los tiene debilitados y en declive.
Así las cosas, la sucesión de hechos tiene varios ingredientes que vale la pena tener en cuenta: una ex compañera sentimental que vive con la suegra y que recibe a su antigua pareja con su nueva familia; una investigación sobre los acercamientos o vínculos con los círculos bolivarianos que llevó a las puertas de la familia del Senador, una encuesta que de momento desinfla cualquier aspiración de Petro en el 2010 y una amenaza contra la vida del parlamentario del PDA.
Todo es muy serio, pero lo primordial es que a Gustavo Petro se le debe garantizar la vida en Colombia, pues muchos no estamos dispuestos a aceptar que sea asesinado uno de los máximos exponentes de la oposición, ya sea por parte de fuerzas oscuras o por parte de los terroristas de las FARC.
Tampoco parece sano que unidades militares de inteligencia o contra inteligencia estén merodeando las propiedades de la familia de un opositor, porque ese es un acto de intimidación INACEPTABLE en la democracia que queremos, más aún si su imagen ante los ciudadanos está tan debilitada, salvo si existen elementos investigativos que permitan afirmar que existe una relación directa entre el Senador y una organización criminal. Pero eso merece un manejo mucho más prudente y contundente: confrontación rápida de pruebas y procesamiento de las mismas para entregarlas ante la Corte Suprema de Justicia que es la institución encargada de determinar si el investigado es culpable o inocente de alguna conducta punible.
El esquema de seguridad del senador Gustavo Petro detectó movimientos sospechosos de dos sujetos, en cercanías a la casa de la señora madre del Senador, casa en la que además vive una ex-compañera romántica del político del PDA.
Cuando los agentes del DAS indagaron a los dos sujetos, estos primero se identificaron como miembros de ese Departamento y posteriormente indicaron que eran del Ejército y trabajaban en contrainteligencia.
En las últimas horas se supo que efectivamente los dos sub oficiales estaban investigando la presencia de círculos bolivarianos en Colombia(los paramilitares de Chávez que son muy cercanos a las FARC). Además, los suboficiales venían adelantando el seguimiento de una mujer llamada ‘Andrea’ quien supuestamente es el enlace, procedimiento que los llevó prácticamente a la puerta de la familia de Gustavo Petro.
No se si esto sea una justificación muy acomodada para explicar la presencia de los dos militares en el área, pero la presencia de la ex compañera sentimental de Petro en la casa de su ex suegra y a donde seguramente el político va con su esposa, pues despierta la curiosidad por lo menos en la particular y civilizada conformación de la familia del Senador.
Paralelamente, en la plenaria del Senado, Petro denunció que el actual director del DAS, Andrés Peñate, le informó que ya estaban en Bogotá 10 hombres altamente entrenados, dotados con armamento de alta tecnología y con la orden de cometer un atentado contra el senador opositor.
Sin embargo, estas informaciones surgen pocas horas después de conocerse la encuesta de Gallup Poll en la que Gustavo Petro registra una imagen desfavorable de 43 puntos, la más alta desde el año 2005 cuando se comenzó a medir la favorabilidad de Petro (tenía 19 puntos de imagen desfavorable y 15 de favorable). Mientras tanto, su imagen favorable viene en descenso desde diciembre de 2006 (cuando tuvo 26 puntos que es el máximo puntaje obtenido por el Senador) y se ubicó en 21 puntos, que es prácticamente la cifra constante en la favorabilidad de Gustavo Petro.
La oposición, como ha ocurrido en este Gobierno, debe contar con todas las garantías y aquellos que muestran su animadversión apasionada contra el Presidente, deben tener una protección particular que implica un esquema de seguridad que no deje ningún elemento al azar: no tendría NINGUNA explicación, ni justificación, ni sería aceptable bajo NINGUNA CIRCUNSTANCIA; que a Petro, o a cualquier miembro de la oposición le ocurriera un atentado ni mucho menos que perdiera la vida en aras de difundir y expresar su propia verdad.
Además, un atentado contra el Senador solo perjudicaría al Presidente y a Colombia, y ciertamente beneficiaría, por réditos políticos de una desgracia (recordemos a Gaviria Cesar) a quienes se acogerían al amparo de un mártir de la izquierda democrática.
Petro sabe que el no tener a Uribe fuera del poder será algo que le va a costar, porque hay sectores que no perdonan los errores políticos y los malos cálculos en una estrategia: si la promesa era tumbar al Presidente o debilitarlo (dejarlo a punto), pues evidentemente el tiro salió por la culata y esos errores los cobran caros.

Basta con recordar al representante de las FARC en las negociaciones con Belisario Betancur, un guerrillero parecido a Alfonso Cano que se hacía llamar Braulio Herrera, quien después del fracaso de ese proceso pasó al ostracismo y no se volvió a saber de él: incluso algunos esperábamos que hiciera su reaparición en la zona de distensión, pero nunca ocurrió. Sin embargo, para afectar al Presidente cualquiera es sacrificable (a la luz de la combinación de todas las formas de lucha) con tal de propinar un fuerte golpe al Presidente que los tiene debilitados y en declive.
Así las cosas, la sucesión de hechos tiene varios ingredientes que vale la pena tener en cuenta: una ex compañera sentimental que vive con la suegra y que recibe a su antigua pareja con su nueva familia; una investigación sobre los acercamientos o vínculos con los círculos bolivarianos que llevó a las puertas de la familia del Senador, una encuesta que de momento desinfla cualquier aspiración de Petro en el 2010 y una amenaza contra la vida del parlamentario del PDA.
Todo es muy serio, pero lo primordial es que a Gustavo Petro se le debe garantizar la vida en Colombia, pues muchos no estamos dispuestos a aceptar que sea asesinado uno de los máximos exponentes de la oposición, ya sea por parte de fuerzas oscuras o por parte de los terroristas de las FARC.
Tampoco parece sano que unidades militares de inteligencia o contra inteligencia estén merodeando las propiedades de la familia de un opositor, porque ese es un acto de intimidación INACEPTABLE en la democracia que queremos, más aún si su imagen ante los ciudadanos está tan debilitada, salvo si existen elementos investigativos que permitan afirmar que existe una relación directa entre el Senador y una organización criminal. Pero eso merece un manejo mucho más prudente y contundente: confrontación rápida de pruebas y procesamiento de las mismas para entregarlas ante la Corte Suprema de Justicia que es la institución encargada de determinar si el investigado es culpable o inocente de alguna conducta punible.