Siempre te consideré una mujer extraordinaria y una política sin igual. Desde mi perspectiva, eres la mejor muestra de lo que significa el instinto asesino, descrito maravillosamente por Dan Brown en su libro La Conspiración: fría, astuta, inteligente, tomas decisiones rápidas, posees una memoria selectiva y con tal de alcanzar tus objetivos, pasas por encima de cualquier obstáculo.
Pero debo confesar que me tienes confundido. En esta campaña has cambiado tanto, que ya no se a cuál Hillary creerle: Si a la candidata desesperada, o a la primera dama o simplemente a Hillary Rodham.
Es que la candidata Hillary Clinton critica con vehemencia el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de Norteamérica ratificado el 8 de diciembre de 1993) y dice que no estaba de acuerdo con el Tratado en esa época y asegura que expresó su opinión en las reuniones que adelantó la administración de Bill Clinton para evaluar el tema y atraer respaldo legislativo.
Sin embargo, los archivos de la Casa Blanca muestran que Hillary Clinton, como primera dama, estuvo presente en varias reuniones para atraer respaldo legislativo al tratado a principios de la década del 90.
¡Hillary! ¿Me vas a decir que estuviste en esas reuniones oponiéndote al NAFTA? Bien sabes que cada movimiento que hacías, cada palabra que pronunciabas y hasta cada corte de cabello que escogías eran cuidadosamente seguidos y difundidos por la prensa… ¿por qué no hay ningún reporte de tu oposición al NAFTA?
La respuesta a ese interrogante la ofrece Hillary Rodham en el libro Historia Viva, la autobiografía que escribiste hace cinco años con los detalles más interesantes de tu vida. Hillary Rodham, quien parece ser una mujer diferente a la candidata Hillary Clinton, escribe sobre el NAFTA: “La creación de una zona de libre comercio en Estados Unidos –la mayor zona de libre comercio en el mundo- expandiría el área de exportación de nuestro país, impulsaría la creación de empleo y garantizaría que nuestra economía pudiera cosechar los beneficios, y no las cargas, de la globalización”. (1)
Lo anterior, querida Hillary, es una justificación, una defensa contundente al NAFTA y no tiene ningún elemento que permita percibir tu supuesta oposición al Tratado.
Es más: Hillary Rodham, en el mismo libro, se refiere a dos asesores económicos de la administración Clinton, Warren Christopher y Bob Rubin, quienes opinaban que “el libre comercio era esencial para la recuperación económica de la zona y que el NAFTA requería una acción inmediata”. (2)
Sin embargo no hay ninguna referencia en tu propia autobiografía que ofrezca el más leve indicio de tu oposición al NAFTA o una sola frase que muestre algún indicio sobre tu rechazo a la posición de los dos funcionarios que trabajaban para tu esposo el Presidente: no creo que en un documento tan prolijo en detalles, hubieses pasado por alto una posición contraria a William, tu marido… ¿Olvidaste mencionarlo o la candidata decidió hacer uso de su memoria selectiva olvidando su apoyo al Tratado?
Parece que la candidata tampoco quiere recordar que la primera dama sabía que la medida no era popular en su nicho electoral. En el mismo libro escribes: “También sabía que algunos fieles seguidores demócratas creían que la administración los había traicionado debido al apoyo sin ambages al NAFTA…” (3) Pero fíjate lo curioso: no te incluiste en ese grupo de fieles demócratas que se sintieron traicionados… ¿por qué sería?
Me tienes confundido… Cuentas tantas cosas en tu biografía y describes con tantos detalles tu vida, que resulta increíble que no hayas dicho que en esos momentos te opusiste al NAFTA. Tampoco nos cuentas si en Hillaryland, como era conocido el sector en el que tenías prácticamente un gabinete paralelo en la administración de tu esposo, se dieron debates sobre el Tratado ni mucho menos si en ese sector que tú dominabas, mostraste tu enérgica oposición a la idea del entonces Presidente.
Hillary ¿A quién le creo? Yo se que la coherencia en el tiempo no es una de tus virtudes, que pasaste de hacer las prácticas en la Asamblea Republicana de la Cámara de Representantes, precisamente porque eras republicana, a formar parte del grupo investigador del Watergate. Cambiaste de participar en la convención repúblicana que designó a Richard Nixon como candidato de ese partido, a escalar en las convenciones demócratas hasta llegar a ser la esposa del candidato y luego presidente demócrata William Clinton.
No se a quién creerle, no se si la memoria selectiva y esa repentina oposición al libre comercio te pertenecen o solo corresponden a una estrategia de campaña para tratar de lograr la nominación de tu partido. En todo caso, y tu misma lo dijiste, un Tratado de Libre Comercio busca quedarse con los beneficios y no las cargas de la globlalización… ¿Por qué eso era válido en el 93 y no en el año 2008?
Lo único cierto es que tu ambigüedad parece ser fruto de esa característica de los demócratas que mencionas en tu autobiografía: “raramente forman un grupo compacto ni en la mejor de las circunstancias”. (4)
Parece que tu brillante inteligencia y tu astucia han quedado atrapadas en el chiste de Will Rogers: ¿Es usted miembro de algún partido político organizado? No, soy demócrata.
Con respeto y admiración
Jaime Restrepo.
Pero debo confesar que me tienes confundido. En esta campaña has cambiado tanto, que ya no se a cuál Hillary creerle: Si a la candidata desesperada, o a la primera dama o simplemente a Hillary Rodham.
Es que la candidata Hillary Clinton critica con vehemencia el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de Norteamérica ratificado el 8 de diciembre de 1993) y dice que no estaba de acuerdo con el Tratado en esa época y asegura que expresó su opinión en las reuniones que adelantó la administración de Bill Clinton para evaluar el tema y atraer respaldo legislativo.
Sin embargo, los archivos de la Casa Blanca muestran que Hillary Clinton, como primera dama, estuvo presente en varias reuniones para atraer respaldo legislativo al tratado a principios de la década del 90.
¡Hillary! ¿Me vas a decir que estuviste en esas reuniones oponiéndote al NAFTA? Bien sabes que cada movimiento que hacías, cada palabra que pronunciabas y hasta cada corte de cabello que escogías eran cuidadosamente seguidos y difundidos por la prensa… ¿por qué no hay ningún reporte de tu oposición al NAFTA?
La respuesta a ese interrogante la ofrece Hillary Rodham en el libro Historia Viva, la autobiografía que escribiste hace cinco años con los detalles más interesantes de tu vida. Hillary Rodham, quien parece ser una mujer diferente a la candidata Hillary Clinton, escribe sobre el NAFTA: “La creación de una zona de libre comercio en Estados Unidos –la mayor zona de libre comercio en el mundo- expandiría el área de exportación de nuestro país, impulsaría la creación de empleo y garantizaría que nuestra economía pudiera cosechar los beneficios, y no las cargas, de la globalización”. (1)
Lo anterior, querida Hillary, es una justificación, una defensa contundente al NAFTA y no tiene ningún elemento que permita percibir tu supuesta oposición al Tratado.
Es más: Hillary Rodham, en el mismo libro, se refiere a dos asesores económicos de la administración Clinton, Warren Christopher y Bob Rubin, quienes opinaban que “el libre comercio era esencial para la recuperación económica de la zona y que el NAFTA requería una acción inmediata”. (2)
Sin embargo no hay ninguna referencia en tu propia autobiografía que ofrezca el más leve indicio de tu oposición al NAFTA o una sola frase que muestre algún indicio sobre tu rechazo a la posición de los dos funcionarios que trabajaban para tu esposo el Presidente: no creo que en un documento tan prolijo en detalles, hubieses pasado por alto una posición contraria a William, tu marido… ¿Olvidaste mencionarlo o la candidata decidió hacer uso de su memoria selectiva olvidando su apoyo al Tratado?
Parece que la candidata tampoco quiere recordar que la primera dama sabía que la medida no era popular en su nicho electoral. En el mismo libro escribes: “También sabía que algunos fieles seguidores demócratas creían que la administración los había traicionado debido al apoyo sin ambages al NAFTA…” (3) Pero fíjate lo curioso: no te incluiste en ese grupo de fieles demócratas que se sintieron traicionados… ¿por qué sería?
Me tienes confundido… Cuentas tantas cosas en tu biografía y describes con tantos detalles tu vida, que resulta increíble que no hayas dicho que en esos momentos te opusiste al NAFTA. Tampoco nos cuentas si en Hillaryland, como era conocido el sector en el que tenías prácticamente un gabinete paralelo en la administración de tu esposo, se dieron debates sobre el Tratado ni mucho menos si en ese sector que tú dominabas, mostraste tu enérgica oposición a la idea del entonces Presidente.
Hillary ¿A quién le creo? Yo se que la coherencia en el tiempo no es una de tus virtudes, que pasaste de hacer las prácticas en la Asamblea Republicana de la Cámara de Representantes, precisamente porque eras republicana, a formar parte del grupo investigador del Watergate. Cambiaste de participar en la convención repúblicana que designó a Richard Nixon como candidato de ese partido, a escalar en las convenciones demócratas hasta llegar a ser la esposa del candidato y luego presidente demócrata William Clinton.
No se a quién creerle, no se si la memoria selectiva y esa repentina oposición al libre comercio te pertenecen o solo corresponden a una estrategia de campaña para tratar de lograr la nominación de tu partido. En todo caso, y tu misma lo dijiste, un Tratado de Libre Comercio busca quedarse con los beneficios y no las cargas de la globlalización… ¿Por qué eso era válido en el 93 y no en el año 2008?
Lo único cierto es que tu ambigüedad parece ser fruto de esa característica de los demócratas que mencionas en tu autobiografía: “raramente forman un grupo compacto ni en la mejor de las circunstancias”. (4)
Parece que tu brillante inteligencia y tu astucia han quedado atrapadas en el chiste de Will Rogers: ¿Es usted miembro de algún partido político organizado? No, soy demócrata.
Con respeto y admiración
Jaime Restrepo.
-----------------------
Citas del libro Historia Viva. Memorias de Hillary Rodham Clinton. Editorial Planeta. Primera edición en Colección Booket, septiembre de 2004.
(1)Pag 277
(2)Pag 276
(3)Pag 375
(4)Pag 231
Citas del libro Historia Viva. Memorias de Hillary Rodham Clinton. Editorial Planeta. Primera edición en Colección Booket, septiembre de 2004.
(1)Pag 277
(2)Pag 276
(3)Pag 375
(4)Pag 231